Hasta un millar de personas desaparecidas en la mayor tragedia migratoria de los últimos años en el Mediterráneo, entre el silencio y la inacción de Italia y Malta

Hasta un millar de personas desaparecidas en la mayor tragedia migratoria de los últimos años en el Mediterráneo, entre el silencio y la inacción de Italia y Malta
Mediterranea Saving Humans ha denunciado que hasta 1.000 personas podrían haber desaparecido en el Mediterráneo central durante el paso del ciclón Harry. Acusa a los gobiernos de Italia y Malta de “silencio e inacción” ante lo que califica como “la mayor tragedia de los últimos años” en esta ruta migratoria

Según los despachos transmitidos por el Centro de Coordinación del Salvamento Marítimo (MRCC) de Roma y difundidos por el periodista Sergio Scandura, al menos 380 personas figuraban como desaparecidas a 24 de enero. La alerta agrupaba ocho casos SAR correspondientes a ocho embarcaciones que partieron de Sfax, en la costa oriental de Túnez, entre el 14 y el 21 de enero de 2026, con entre 36 y 54 personas a bordo cada una, entre mujeres, hombres y niños. Ninguna fue localizada ni se confirmó rescate alguno.

Las salidas coincidieron con condiciones marítimas extremas en la ruta Sfax–Lampedusa: olas de más de siete metros y vientos superiores a 54 nudos provocados por el ciclón Harry. “Las embarcaciones no simplemente desaparecieron, sino que se perdieron durante algunas de las condiciones marinas más peligrosas registradas en los últimos veinte años”, subraya la organización humanitaria en un comunicado publicado en su página web.

El único superviviente conocido

El testimonio más directo es el de Ramadan Konte, ciudadano de Sierra Leona, rescatado por el buque mercante Star. Según su relato, viajaba en una embarcación con unas 50 personas que volcó en alta mar. Sobrevivió más de 24 horas flotando antes de ser avistado al este de Túnez y al sur de Malta.

“Se veían cuerpos flotando en el agua”, explicó. Konte perdió a su hermano, a la esposa de su hermano, a su sobrino y al menos a otras 47 personas. Tras el rescate fue entregado a la Guardia Costera maltesa.

Las informaciones recogidas por la organización Refugees in Libya and Tunisia amplían el foco más allá de los datos oficiales. A partir del 15 de enero, denuncian, se intensificaron redadas y la destrucción de campamentos informales en los olivares que rodean la ciudad de Sfax por parte de las fuerzas tunecinas, mientras se relajaban los controles en las playas. En ese contexto salieron “convoyes enteros” desde distintos puntos de la costa que nunca regresaron.

Fuentes comunitarias hablan de un traficante conocido como Mohamed “Mauritania”, que habría organizado al menos cinco salidas con entre 50 y 55 personas cada una. Desde distintos tramos de la costa (identificados por los propios migrantes como kilómetros 19, 21, 30, 33 y 38) habrían partido más de una veintena de embarcaciones. Solo una alcanzó Lampedusa el 22 de enero, con un cuerpo sin vida a bordo y dos gemelas de un año desaparecidas en el mar.

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Entre los casos que ilustran la dimensión de la tragedia, el médico y activista Ibrahim, que gestiona clínicas autogestionadas en Túnez, busca a cinco familiares. Un conocido defensor nigeriano de derechos humanos figura también entre los desaparecidos. Mientras tanto, las autoridades maltesas han recuperado decenas de cuerpos y el buque de rescate civil Ocean Viking desembarcó en Siracusa, el 30 de enero, el cuerpo de una mujer hallado en la zona de búsqueda y salvamento de Malta.

Responsabilidades y denuncia política

Para Mediterranea, organización que pertenece a la plataforma Encuentro Mundial de Movimientos Populares, la información sigue siendo “fragmentaria y a veces contradictoria”, pero la magnitud de lo ocurrido “supera con creces” las únicas noticias oficiales difundidas.

La organización cuestiona el “laxismo” de las autoridades tunecinas en esos días, en contraste con la eficacia mostrada meses atrás para impedir salidas desde Sfax, y apunta a la responsabilidad de los gobiernos europeos.

“De quienes han perdido la vida en el mar no se debe hablar, sobre todo cuando estas muertes muestran el fracaso de las políticas migratorias y de la colaboración con Libia y Túnez”, sostiene Laura Marmorale, presidenta de Mediterranea Saving Humans, que anuncia que, junto a Refugees in Libya and Tunisia, seguirán exigiendo “con fuerza verdad y justicia” ante una tragedia que define como “de proporciones inauditas”.

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