Diócesis de Segorbe-Castellón abre la Cuaresma con un llamamiento a “cuidar a las personas con enfermedad” y defender la sanidad pública

Diócesis de Segorbe-Castellón abre la Cuaresma con un llamamiento a “cuidar a las personas con enfermedad” y defender la sanidad pública
La Coordinadora de Movimientos de Acción Católica de la diócesis de Segorbe-Castellón, integrada por Acción Católica General (ACG), la Fraternidad Cristiana de Personas con Discapacidad (FRATER) y la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), inicia este 27 de febrero los “Cinco viernes solidarios de Cuaresma” con el tema: “Cuidar a las personas con enfermedad”.

El arranque del itinerario es una invitación espiritual y una lectura social explícita sobre la situación de la sanidad y la dependencia en España.

La convocatoria, inspirada en la exhortación apostólica Dilexit te del papa León XIV, plantea que el cuidado de los enfermos no es una cuestión secundaria en la vida cristiana, sino una prueba concreta de fidelidad al Evangelio.

El material elaborado para este primer viernes señala que “cada 15 minutos muere en España una persona en las listas de espera de la dependencia. El año pasado fallecieron 34.252 personas, 17.094 sin haber podido ejercer sus derechos” .

El documento recoge el caso de una persona de FRATER Castellón que tardó más de dos años en recibir una prestación, tras insistir con más de una veintena de llamadas a los servicios correspondientes. Historias que revelan una burocracia que desgasta y una protección social que llega tarde.

Desde la Coordinadora se afirma que cuidar a los enfermos implica escuchar, visitar y acompañar, pero también asumir una “denuncia profética” en favor de una sanidad pública, eficiente y universal, así como de servicios de dependencia gratuitos que garanticen la protección de la vida y los cuidados paliativos. No se puede tolerar que existan negocios a costa de la salud de las personas.

El cuidado como misión de la Iglesia

La propuesta enlaza con el Evangelio proclamado para la jornada: el relato de los diez leprosos (Lc 17, 11-16), donde Jesús sana sin distinciones y rehabilita a quienes estaban excluidos socialmente. No es solo un gesto individual, sino una acción que reintegra a la persona en la comunidad.

El papa León XIV subraya en Dilexit te que “a partir de los signos presentes en el ministerio público de Jesús -que curaba a ciegos, leprosos y paralíticos-, la Iglesia entiende como parte importante de su misión el cuidado de los enfermos, en los que con facilidad reconoce al Señor crucificado…” .

El texto insiste en que este cuidado no puede ser meramente teórico, sino que ha de traducirse en obras concretas. La Cuaresma se presenta así como un tiempo para intensificar la identidad cristiana en clave de cercanía real a quienes sufren.

Un gesto concreto: ayunar para transformar

Como en el conjunto de los “Cinco viernes solidarios”, la propuesta se concreta en un gesto sencillo y pedagógico: alimentarse durante estos viernes sin superar los cuatro euros por persona y destinar el ahorro a causas solidarias. Ayuno, limosna, oración y reconciliación forman parte de un itinerario que busca unir espiritualidad y compromiso.

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Se trata de experimentar de forma concreta lo que significa la necesidad de lo más básico, ejercitar la renuncia a lo superfluo y dar un paso real hacia la conversión personal y comunitaria. No es solo austeridad voluntaria, sino una pedagogía que acerca a la realidad de millones de personas que viven permanentemente en precariedad.

Un itinerario que continuará hasta finales de marzo

A partir de la propuesta sobre el cuidado a las personas con enfermedad, la Coordinadora ha diseñado un recorrido que se prolongará durante toda la Cuaresma.

El segundo viernes, 6 de marzo, estará dedicado a “Acompañar a las personas migrantes”, en un momento en que “hay quienes fomentan el rechazo de las personas migrantes” . El testimonio incluido en el material subraya: “No somos cifras ni amenazas, somos personas con sueños, potencial y ganas de contribuir”. La referencia a los los verbos acoger, proteger, promover e integrar subraya la continuidad con el magisterio social del papa Francisco.

El tercer viernes, 13 de marzo, abordará la cuestión de “Liberar a los cautivos”, centrado en las esclavitudes modernas: trabajo forzoso, trata de personas, explotación habitacional o esclavitud doméstica . Como hecho de vida se menciona el caso de una pareja con un bebé que paga 450 euros por una habitación sin contrato ni posibilidad de empadronamiento, ejemplo de nuevas formas de exclusión estructural.

El cuarto viernes, 20 de marzo, se centrará en los Movimientos Populares, reconocidos como “un gran signo de esperanza” . Se recuerda que los derechos a la tierra, al techo y al trabajo son pilares de la Doctrina Social de la Iglesia y se advierte que, si no se escucha a estos movimientos, “la democracia se atrofia (…) pierde representatividad” .

Finalmente, el quinto viernes, 27 de marzo, propondrá reflexionar sobre “Los pobres como sujetos”, no como meros receptores de ayuda. “No podemos considerar a los pobres como meros objetos de beneficencia, sino como sujetos capaces de crecer y salir de su situación de marginación” . El documento insiste en que la sociedad necesita escucharlos y dejarse evangelizar por ellos.