Cuidar los barrios para cuidar la vida: organizar la esperanza desde abajo en Alicante

El encuentro de movimientos sociales y eclesiales apostó por fortalecer la coordinación entre asociaciones, tejer trabajo en red y construir una agenda común de acción para que el cuidado de los barrios se traduzca en mejoras reales en la vida cotidiana
Alrededor de cincuenta personas participaron el 11 de febrero en Alicante en el encuentro “Cuidar nuestros barrios, cuidar la vida“, una convocatoria impulsada en el marco de un proceso colectivo que busca fortalecer la organización vecinal y social desde los propios barrios. La iniciativa, celebrada en el barrio Virgen del Remedio, reunió a asociaciones vecinales, colectivos sociales, organizaciones sindicales y movimientos vinculados al derecho a la vivienda con el objetivo de avanzar desde el análisis compartido hacia la acción concreta.
El encuentro fue presentado por Luis J. Juan, militante de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), movimiento eclesial que lo convocó, quien situó la jornada dentro de un camino construido “desde abajo” siguiendo la metodología del ver, juzgar y actuar. Tras dos encuentros previos centrados en el análisis de la realidad de los barrios y su contraste con los valores de la justicia social y el derecho a una vida digna, la cita quiso dar un paso más: “Hoy toca actuar”, fue la idea central que orientó el diálogo.
Abandono institucional y desigualdad entre barrios
Durante el diálogo se identificaron diversos problemas compartidos: el deterioro del espacio público, las dificultades de acceso a la vivienda, la falta de servicios, las desigualdades territoriales y una creciente sensación de abandono institucional. Se señaló que muchas políticas municipales no están respondiendo a las necesidades reales de la población, especialmente en cuestiones como transporte, servicios sociales, participación ciudadana o mantenimiento urbano.
El transporte público fue uno de los aspectos más cuestionados, al considerarse insuficiente para las personas trabajadoras y poco conectado entre barrios, con horarios y servicios que no responden a la vida cotidiana. También se destacó la falta de personal en servicios públicos esenciales, como trabajo social, bibliotecas o centros educativos, y la necesidad de reforzar recursos ante el crecimiento de las necesidades sociales.
Junto a la crítica institucional, se subrayó también la responsabilidad social colectiva. La pasividad ciudadana, la debilidad del tejido asociativo tras años difíciles y la pérdida del espíritu comunitario fueron señaladas como retos a afrontar para reconstruir la vida de barrio.

La vivienda, preocupación central
El acceso a la vivienda ocupó un lugar central en el encuentro. Se denunció la falta de vivienda pública, la presión del mercado del alquiler, la proliferación de pisos turísticos y la ausencia de medidas eficaces en las zonas más tensionadas. Se puso sobre la mesa el impacto social de los alquileres abusivos, el hacinamiento en viviendas pequeñas y la transformación de antiguas zonas de vivienda protegida en activos financieros.
También se señaló la falta de aplicación efectiva de la legislación existente y el riesgo de expulsión social de los barrios populares, lo que dificulta el arraigo y debilita la comunidad.
Organizarse mejor: trabajo en red y unidad
La parte propositiva del encuentro se centró en cómo avanzar hacia una acción compartida. La necesidad de mayor coordinación entre asociaciones, trabajo en red, definición de objetivos comunes y planificación conjunta fue una de las conclusiones más reiteradas. Se insistió en evitar la dispersión, compartir recursos, fortalecer la agenda común y cuidar las sinergias entre organizaciones.
Entre las propuestas surgidas figuraron la creación de espacios de coordinación estables, la definición de responsables para el trabajo en red, la organización de jornadas conjuntas y el impulso de acciones visibles que refuercen la incidencia social. También se subrayó la importancia de incorporar a personas migrantes y combatir los discursos de odio que afectan a la convivencia y a la clase trabajadora.
Próximos pasos
En el diálogo se planteó que la HOAC continúe favoreciendo la coordinación entre organizaciones, promoviendo espacios de encuentro y generando iniciativas que visibilicen los problemas sociales de los barrios. Se destacó la experiencia acumulada en trabajo comunitario y la importancia de seguir impulsando procesos de participación y organización social.
El encuentro también sirvió para compartir iniciativas en marcha, como la coordinación vecinal en la Zona Norte, programas comunitarios vinculados al autoconsumo energético, procesos de incidencia social desde asociaciones vecinales y nuevas convocatorias de articulación ciudadana. Entre ellas, la preparación de una Mesa de la Ciudad y la invitación a participar en espacios de reflexión sobre movimientos sociales en Alicante.
La jornada concluyó con un momento informal de convivencia, reafirmando el objetivo que dio sentido a la convocatoria: organizar la esperanza desde el cuidado de los barrios y de la vida cotidiana de sus gentes.

Militante de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) de Orihuela-Alicante



