Acabar con los 2,5 millones de horas extra semanales podría generar unos 160.000 empleos

Acabar con los 2,5 millones de horas extra semanales podría generar unos 160.000 empleos
Suprimir los 2,5 millones de horas extra no pagadas que se realizan todas las semanas en España podría generar unos 62.000 nuevos empleos a tiempo completo, según CCOO. Las empresas ahorran indebidamente 3.243 millones de euros al año al no abonar las horas de trabajo cumplidas más allá de la jornada legal

Si el exceso de horas de trabajo se cubre con nuevas contrataciones, se generarían decenas de miles de empleos estables sin necesidad de aumentar la carga laboral del conjunto de la población asalariada. El método de cálculo es sencillo: basta dividir el total de horas extra no pagadas entre la jornada laboral estándar de 40 horas semanales.

Dado que este volumen de horas se produce cada semana del año, la conversión refleja cuántos puestos de trabajo podrían existir si el trabajo adicional que hoy se realiza sin remuneración fuese cubierto mediante contratación.

Al incluir también las horas extra pagadas, el potencial se eleva a 160.000 empleos equivalentes a jornada completa, lo que da una idea del impacto que tendría una regulación estricta del tiempo de trabajo sobre la creación de empleo.

El coste económico de estas horas también es significativo. Cada persona trabajadora afectada deja de percibir de media 141 euros semanales —más de 7.300 euros al año— entre salarios y cotizaciones.

En total, las empresas se ahorran 3.243 millones de euros anuales en horas que deberían estar retribuidas o compensadas, una transferencia indirecta que también perjudica a la Seguridad Social y a la Hacienda pública, según el último análisis del Gabinete Económico de Comisiones Obreras (CCOO).

Los datos confirman que el 47% de las personas que prolongaron su jornada no recibieron ningún tipo de compensación, ni económica ni en tiempo de descanso compensatorio.

La práctica, lejos de corregirse, se ha convertido en un fenómeno estructural que afecta cada semana a 441.000 trabajadores y trabajadoras, quienes dedican 5,6 horas adicionales sin remuneración ni cotización a la Seguridad Social.

Retraso del registro horario

El sindicato advierte de que esta situación constituye “una forma persistente de explotación laboral” que se mantiene vigente mientras se retrasa la aprobación del decreto destinado a actualizar los criterios del registro horario en las empresas.

“El refuerzo del registro es imprescindible para frenar estas prácticas abusivas que trasladan a las personas trabajadoras y al conjunto del sistema público unos costes inasumibles”, señala el sindicato.

El análisis subraya que este fenómeno laboral se produce incluso en un contexto donde la patronal insiste en poner el foco en el absentismo y en reforzar el presentismo en las empresas, especialmente mediante controles sobre las incapacidades temporales por enfermedad común.

Una práctica consolidada que perjudica la salud

Para la organización de trabajadoras y trabajadores, este marco de debate “ignora deliberadamente” que una de las realidades más extendidas en el mercado laboral español es “el alargamiento ilegal de la jornada”, una práctica que deteriora la salud de la plantilla, incrementa el estrés y el agotamiento y genera costes adicionales al Sistema Nacional de Salud.

Los datos económicos asociados al fenómeno ilustran su magnitud. Las horas extra no abonadas suponen un coste laboral no percibido de 141 euros semanales, lo que equivale a un total de 7.355 euros anuales por persona entre salarios y cotizaciones.

La central sindical también alerta sobre un fenómeno menos visible pero igualmente extendido: 928.000 asalariados trabajan habitualmente más horas de las pactadas sin que conste su remuneración, y entre ellos 568.000 superan las 40 horas semanales establecidas legalmente.

“No hablamos solo de horas extra impagadas: hablamos de una vulneración sistemática de los límites legales de jornada”, advierte el sindicato.

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La reducción de jornada

Ante esta situación, CCOO insiste en la necesidad de avanzar hacia una reducción del tiempo de trabajo, una medida que considera esencial para mejorar las condiciones de vida, favorecer el cuidado de la salud —especialmente la salud mental— y promover un reparto más equilibrado de los tiempos de trabajo y de cuidados.

Reducir la jornada, subraya el sindicato, es también una herramienta clave para impulsar la corresponsabilidad entre hombres y mujeres y combatir las persistentes desigualdades de género en el mercado laboral y en la sociedad.

La educación concentra los mayores excesos de jornada

Según los datos de la EPA analizados por el Gabinete Económico de CCOO, los 2,49 millones de horas extraordinarias no remuneradas cada semana se concentran en sectores clave de la economía. La mayor carga recae en educación, transporte y almacenamiento, industria manufacturera, comercio y actividades profesionales y científicas, que en conjunto suman más de la mitad de todas las horas extra impagadas del país.

El sector educativo encabeza la lista con diferencia. Las y los trabajadores de la enseñanza acumulan más de 440.000 horas extra impagadas cada semana, fruto de una organización laboral donde buena parte de las tareas indispensables —como preparación de clases, corrección de ejercicios o reuniones— queda fuera del registro formal.

Casi el 5% de las personas asalariadas del sector realiza horas adicionales que no figuran ni en nóminas ni en cotizaciones, una proporción que evidencia la carga estructural de trabajo no reconocida.

En el transporte y almacenamiento, segundo sector con mayor volumen, los ritmos operativos generan una presión añadida que termina recayendo en la plantilla.

Retrasos, ampliaciones de rutas y picos de actividad hacen que miles de trabajadores acumulen 270.000 horas extra impagadas cada semana, con una intensidad especialmente elevada: más de 8 horas semanales de media por persona afectada, la cifra más alta de toda la economía.

La industria manufacturera y el comercio, ambos sectores muy expuestos a variaciones de demanda, suman cada uno más de 200.000 horas semanales sin compensación.

En ellos, las necesidades de producción y de atención al público suelen cubrirse mediante la prolongación de la jornada sin que eso se traduzca en retribución. Algo similar ocurre en las actividades profesionales, científicas y técnicas, donde persisten culturas empresariales basadas en la disponibilidad permanente y el presentismo.

También presentan tasas muy altas sectores como finanzas y seguros, energía o información y comunicaciones, actividades con alta cualificación y horarios extendidos en los que la frontera entre jornada y tiempo personal se difumina.

En todos los casos, las horas extra impagadas responden a una combinación de cargas laborales elevadas, falta de control efectivo del tiempo de trabajo y prácticas empresariales que trasladan a la plantilla la responsabilidad de absorber los picos de actividad.

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