Un lamento en la puerta de al lado

Un lamento en la puerta de al lado

Un lamento apenas perceptible
del íntimo cansancio le limita.

Un ademán manido
se le queda enroscado en la cintura
de ese cuerpo que se descubre débil,
pues le faltan los ánimos,
con desamparo calla y se descuida
y sus labios soportan el silencio.

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