Romper la barrera del silencio

Hemos estado escribiendo esta columna semanal durante casi veinte años. Esta será la última que se publique de manera sindicada a través de la agencia King Features. A lo largo de estos años, hemos procurado mantenernos fieles al propósito original de este espacio, el de “romper la barrera del silencio”: dar lugar a las voces que los medios hegemónicos excluyen, informar sobre los movimientos que impulsan el cambio y exigir rendición de cuentas a quienes ejercen el poder, sin importar su filiación partidaria.
Uno de nuestros objetivos, además de servir a nuestros lectores y a los periódicos que durante todo este tiempo han difundido esta columna, ha sido inspirar a otros periodistas a hacerse eco de nuestras coberturas. A esto lo llamamos periodismo “desde las bases”, un enfoque que pone en primer plano las luchas de las organizaciones de base, que con demasiada frecuencia quedan marginadas del debate público.
Aunque dejamos esta plataforma específica de distribución semanal, nuestro trabajo continúa, como lo exige el momento actual. Democracy Now!, el informativo diario de televisión, radio e internet que producimos de lunes a viernes, cumplirá 30 años en febrero. Transmitido en más de 1.500 emisoras de todo el mundo y con una audiencia cada vez mayor de millones de personas en múltiples plataformas digitales, el programa se ha consolidado como un actor clave en el floreciente ecosistema de los medios de comunicación sin fines de lucro, en momentos en que el periodismo enfrenta una crisis multidimensional.
En noviembre, la Escuela de Periodismo Medill de la Northwestern University publicó su Informe sobre el Estado de las Noticias Locales 2025. A partir de datos recopilados durante 20 años, Medill señala que, desde 2005, cerca de 3.500 periódicos han dejado de imprimirse. Durante ese mismo lapso, han desaparecido más de 270.000 empleos en la prensa escrita, lo que representa el 75% del total. Hoy quedan menos de 100.000 puestos de trabajo activos en ese campo del periodismo.
En el contexto de esta transformación del periodismo en papel, muchas personas, en particular los jóvenes, acuden al ámbito digital para informarse. El Centro de Investigaciones Pew informó recientemente que “el 38% de quienes tienen entre 18 y 29 años […] se informan a través de ‘influencers’ de noticias”, es decir, no de periodistas, sino de personas con numerosos seguidores en redes sociales.
Allí, los contenidos suelen difundirse sin verificación previa, son cada vez más vulnerables a sofisticadas falsedades y distorsiones generadas mediante inteligencia artificial y circulan impulsados por algoritmos opacos diseñados y liberados a escala global por un reducido grupo de corporaciones de enorme poder, como Google, Facebook y X, la red social de Elon Musk.
Las condiciones necesarias para ejercer el periodismo también se están deteriorando. El presidente Donald Trump ha calificado numerosas veces a la prensa como “el enemigo del pueblo”. La retórica violenta del mandatario estadounidense tiene consecuencias tangibles: sus simpatizantes han insultado, hostigado e incluso agredido físicamente a periodistas.
Cuando la periodista de la cadena ABC Rachel Scott le preguntó a Trump si el Gobierno iba a publicar el video completo del doble ataque letal que el Pentágono llevó a cabo el 2 de septiembre contra una embarcación en el mar Caribe, el presidente respondió: “Usted es la periodista más detestable de esta sala. […] Es, de hecho, una pésima periodista”.
Asimismo, Trump calificó recientemente de “estúpida” a la corresponsal de la cadena CBS Nancy Cordes. De igual modo, el presidente tildó de “fea” a la reportera del periódico The New York Times Katie Rogers, y cuando la periodista del medio Bloomberg News Catherine Lucey le preguntó acerca de la divulgación de los archivos sobre el fallecido depredador sexual Jeffrey Epstein, Trump le contestó: “Cállese, cerdita”.
El 2 de noviembre, el Día Internacional para Poner Fin a la Impunidad de los Crímenes contra Periodistas, Naciones Unidas centró su atención en los ataques contra mujeres periodistas y destacó que “el 73% de las mujeres periodistas encuestadas dijeron que habían sido amenazadas, intimidadas e insultadas en línea en relación con su trabajo”.
El Comité para la Protección de los Periodistas documentó que 126 periodistas y trabajadores de los medios murieron en situaciones violentas debido al ejercicio de su profesión en 2025, una cifra alarmante. Gaza sigue siendo el lugar más peligroso para ejercer el periodismo. La matanza de periodistas palestinos por parte de Israel ha alcanzado niveles sin precedentes: más de 200 desde octubre de 2023. México, Sudán y Yemen también han sido escenarios mortales para la prensa.
A pesar de este sombrío panorama, hay señales de esperanza. La escuela de periodismo Medill contabilizó “cerca de 700 sitios de noticias digitales independientes, más de 850 sitios de noticias digitales operados en red y más de 650 medios informativos étnicos y en idiomas extranjeros”, iniciativas periodísticas que han surgido para cubrir el vacío provocado por el derrumbe de los medios tradicionales, pilares del periodismo durante siglos.
En el marco de las celebraciones por el aniversario número 30 de Democracy Now!, recorreremos Estados Unidos con la presentación del nuevo y extraordinario documental sobre el programa, que lleva el nombre de uno de nuestros lemas: Steal this story, please! (¡Roba esta historia, por favor!), dirigido por los cineastas nominados al Óscar Tia Lessin y Carl Deal. Realizaremos eventos de recaudación de fondos en apoyo a las emisoras públicas de radio y televisión, que intentan recomponerse tras la repentina cancelación por parte del Gobierno de Trump de los fondos federales que deberían asignarse a estos medios, y daremos cuenta de cómo las personas se están organizando en sus comunidades.
Democracy Now! comenzó su emisión en radio Pacífica, la red de radios comunitarias fundada en 1949 para ofrecer una alternativa al panorama cada vez más mercantilizado de los medios de comunicación, los cuales, como dijo una vez el fallecido George Gerbner —decano emérito de la Escuela de Comunicación Annenberg—, “no tienen nada que contar y mucho que vender, y están criando a nuestros hijos”.
Creemos firmemente que quienes se preocupan por la guerra y la paz, quienes se preocupan por la justicia racial, económica y social, por los derechos de la comunidad LGBTQ+ y por la crisis climática no son una minoría marginal, ni siquiera una mayoría silenciosa, sino una mayoría silenciada, invisibilizada por los medios corporativos.
Nuestro trabajo es romper la barrera del silencio, ser la voz disidente frente a los poderosos.
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Amy Goodman, periodista estadounidense, es la directora de Democracy Now!, medio de comunicación independiente de noticias internacionales. Denis Moynihan es colaborador de Democracy Now!



