Profesionales del sector social: “Somos un sector que cuida, pero al que no se cuida”

La Plataforma de Profesionales del Sector Social ha convocado una jornada reivindicativa para denunciar la precariedad estructural que sufre el ámbito de los cuidados y la intervención social. La cita servirá para presentar públicamente la campaña #SOSsectorsocial, una iniciativa que pretende visibilizar la situación límite que viven miles de profesionales en todo el país.
La jornada se celebrará en la sede de Intersindical Valenciana, donde a lo largo del día se desarrollará un programa de actividades centrado en visibilizar la situación del sector y presentar la nueva campaña #sossectorsocial.
La Plataforma de Profesionales del Sector Social surgió a raíz del asesinato de Belén Cortés, educadora social en Badajoz, en marzo de 2025, mientras realizaba su trabajo. Según recuerda Aurora Mateo Castillejo, vocal de la plataforma por el País Valencià, este trágico suceso mostró los riesgos, la precariedad y el abandono institucional que atraviesan el sector.
Lo que en un inicio fueron grupos espontáneos en redes sociales fue dando paso a un clamor por abrir un proceso más organizado. “Empezamos con grupos en redes, luego con asambleas locales y más tarde asambleas estatales”, relata Mateo.
El colectivo decidió constituirse como asociación, lo que le permitió adquirir personalidad jurídica y convertirse en interlocutor ante las administraciones. En la actualidad, afirma, “la plataforma tiene vocación estatal y presencia en casi todas las comunidades autónomas”.
Aunque hay profesionales integrados en todos los sindicatos, han optado por coordinarse con organizaciones más accesibles como Intersindical Valenciana, CGT, COS o CNT, además de mantener el contacto con los colegios profesionales. “Es más sencillo con sindicatos alternativos cuentan con estructuras más abiertas y dinámicas”, dice.
“Cada uno tiene su función y su ámbito de actuación”, subraya, señalando que la plataforma no pretende sustituir a ninguna entidad existente, sino complementarlas.
Servicios sociales precarios
Mateo pone como ejemplo del mal funcionamiento de los servicios sociales, los centros de protección y reforma de menores que presentan un alto grado de hacinamiento, un mantenimiento inadecuado y plantillas exhaustas. “Salen a licitación centros que hay que reformar desde cero, en vez de mantener o mejorar una red de atención que puede tener una escala más humana”. “Invertir a golpe de titular resulta menos eficaz, tanto social como económicamente”.
Pero los problemas afectan a casi todos los dispositivos que intervienen en ámbitos tan sensibles como la discapacidad, la dependencia, la salud mental, la violencia machista o la integración de las minorías. “Son servicios que tarde o temprano todas las personas van a necesitar en algún momento de su vida”, dice la representante de la plataforma
La escasa financiación y la externalización que practican las Administraciones deja en manos de empresas privadas estos servicios que, como se vio en la pandemia de Covid o la DANA, son vitales tanto por la salud mental de la población como por los vínculos y las redes de apoyo que sostienen.
“Las empresas buscan beneficios, y si no lo obtienen, renuncian: hay concursos que se quedan sin adjudicar porque no les salen rentables”, señala. Esta dinámica repercute en la calidad del servicio y en las condiciones laborales, al reducirse costes que van “desde los salarios hasta el mantenimiento o la alimentación de las personas beneficiarias”.
La misma tendencia se observa en las residencias de mayores, donde las plazas privadas tienen un coste muy elevado y, sin embargo, “las administraciones las pagan o las subvencionan en lugar de fortalecer la red pública”.
La falsa eficacia de lo privado
Mateo cuestiona la idea extendida de que la gestión privada resulta más eficiente o más económica. “Es falso que lo privado sea más rentable que lo público”, afirma. A su juicio, las administraciones terminan gastando grandes sumas en proyectos temporales o concesiones a corto plazo, en lugar de invertir en recursos estables y amortizarlos con el tiempo. A través de las concesiones y adjudicaciones, las autoridades públicas se desentienden de la calidad del servicio y de las condiciones de trabajo.
Otro ejemplo de las consecuencias que cita esta profesional son las residencias de mayores, donde las plazas privadas tienen un coste muy elevado y, sin embargo, “las administraciones las pagan o las subvencionan en lugar de fortalecer la red pública”.
Condiciones de trabajo
La ausencia de un convenio estatal genera situaciones desiguales según el territorio, mientras que algunas empresas “se inventan categorías profesionales, como las de auxiliares de educación social”, que no cuentan con reconocimiento reglado.
El sector, ampliamente feminizado, arrastra además un desgaste emocional creciente. Insisten desde la plataforma en que “no es falta de vocación, es precariedad estructural”. Los y las profesionales denuncian salarios de unos 1.200 euros, turnos rotativos, necesidad de coche propio y más de tres años de experiencia para puestos cada vez más exigentes.
La falta de recursos genera “violencia estructural”, así como un aumento de los problemas de salud mental entre profesionales y una profunda desmotivación. Según Mateo, “somos un sector que cuida, pero al que no se cuida”.
El sector social en condiciones dignas, “tiene un enorme potencial transformador”, apuntan desde la plataforma que reivindica plantillas suficientes, estabilidad económica y tiempos adecuados de intervención permitiría trabajar desde la prevención y no únicamente desde la emergencia. “Con equipos completos, los cuidados dejan de ir acelerados y se vuelven reales”, afirman.
Su decálogo reivindicativo incluye la actualización de los convenios para garantizar salarios dignos, la necesidad de una financiación pública suficiente y estable, y la implantación de protocolos de seguridad y protección que eviten la sobrecarga laboral y aseguren condiciones dignas tanto para profesionales como para las personas atendidas.
Invertir en el sector social, defienden, contribuye a proteger derechos y construir sociedades más justas y seguras. “Un sector social cuidado cuida mejor”, enfatizan. Así, argumentan, “lo social es esencial para construir una sociedad justa e igualitaria”, es una inversión imprescindible para garantizar “la cohesión y el bienestar colectivo”.
Un camino por recorrer
Entre las próximas iniciativas, la plataforma prepara un acto conmemorativo en memoria de Belén Cortés, junto con la petición de que se le otorgue la Medalla del Mérito de Extremadura. Paralelamente, trabaja en reforzar su coordinación estatal, con el objetivo de “aglutinar a más profesionales, conocer mejor la situación del sector y plantear mejoras y reconocimiento”.
En un contexto donde los recursos son cada vez menos accesibles y donde incluso algunos ayuntamientos devuelven fondos europeos destinados a reforzar servicios esenciales, la plataforma busca situar este debate en el centro. “Hay mucho desconocimiento social sobre lo que hacemos y sobre las condiciones en que se trabaja”, concluye Mateo, convencida de que visibilizar esta realidad es el primer paso para transformarla.
La Plataforma SOS Sector Social celebrará este encuentro reivindicativo y participativo con una jornada completa dedicada a visibilizar la realidad laboral del sector y presentar la campaña #sossectorsocial.
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