León XIV reivindica el Vaticano II como “profecía viva” y recuerda que Dios se revela en la amistad

El papa León XIV ha iniciado este miércoles un nuevo ciclo de catequesis dedicado a los documentos del Concilio Vaticano II, que siguen siendo una profecía viva para la Iglesia. Al presentar la Constitución Dei Verbum, subrayó que la fe cristiana nace de un Dios que habla y dialoga con las personas
En la audiencia general, celebrada en la plaza de san Pedro, el pontífice volvió a subrayar que el Vaticano II sigue siendo una profecía viva para la Iglesia y para el mundo, tal como ya expresó en la catequesis introductoria del 7 de enero.
Con el título Constitución dogmática Dei Verbum. Dios habla a los hombres como amigos, León XIV calificó este texto conciliar como “uno de los documentos más bellos y más importantes de la asamblea conciliar”, porque sitúa en el centro de la fe cristiana la manera en que Dios se comunica con la humanidad.
Para introducir la Dei Verbum –la Palabra de Dios–, el Papa se apoyó en una afirmación clave del Evangelio de Juan: “Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre” (Jn 15, 15). A partir de estas palabras, explicó que Jesucristo transforma radicalmente la relación del ser humano con Dios, inaugurando una alianza basada en la amistad y no en el temor.
En este contexto, recordó la reflexión de san Agustín, quien insiste en que esta amistad es fruto de la gracia y no de una supuesta igualdad previa entre Dios y el ser humano. Como recoge el antiguo adagio citado por el Papa, “la amistad o nace entre iguales o los hace tales”, una semejanza que, en la fe cristiana, es obra de Dios mismo en su Hijo.
La revelación como diálogo de amistad
León XIV subrayó que la historia de la Alianza muestra siempre una distancia real entre Dios y la criatura, pero que esta se orienta hacia su plenitud con la encarnación del Hijo. En Jesús, afirmó, Dios nos hace hijos e hijas y nos llama a parecernos a Él no mediante la transgresión, sino en la relación viva con el Hijo hecho hombre.
El Papa citó expresamente la Dei Verbum (DV) para destacar el carácter dialogal de la revelación: “Por esta revelación, Dios invisible (cfr. Col 1, 15; 1Tm 1, 17) habla a los hombres como amigos, movido por su gran amor, y mora con ellos (cfr. Bar 3, 38), para invitarlos a la comunicación consigo y recibirlos en su compañía” (DV, 2). Desde el Génesis hasta Jesucristo, explicó, Dios no ha dejado de buscar el diálogo con las personas, incluso cuando este se vio interrumpido por el pecado.
En la revelación cristiana, añadió, ese diálogo se restablece de manera definitiva: la Alianza es nueva y eterna, y nada puede separar a la humanidad del amor de Dios. Por ello, la revelación no adopta la forma de un monólogo, sino que posee la dinámica propia de la amistad, que vive del intercambio sincero de la palabra.
Escuchar la Palabra y responder en la oración
A partir de esta comprensión, León XIV recordó que Dios habla, y que es necesario distinguir entre la palabra verdadera y la simple charla. Mientras esta última se queda en la superficie, la palabra auténtica revela a la persona y crea comunión. Así, al hablarnos, Dios se manifiesta como Aliado que invita a la amistad con Él.
Desde esta perspectiva, el Papa señaló que la primera actitud del creyente ha de ser la escucha, para que la Palabra pueda penetrar en la mente y en el corazón. Al mismo tiempo, subrayó la llamada a hablar con Dios en la oración, no para informarle de lo que ya conoce, sino para dejarnos revelar ante Él.
Esta relación se cultiva, explicó, tanto en la oración litúrgica y comunitaria -donde es Dios quien habla por medio de la Iglesia- como en la oración personal, vivida en el interior de la vida cotidiana. Solo desde esta experiencia orante, insistió, es posible dar un testimonio auténtico de la fe.
Cuidar la amistad que salva
En la parte final de la catequesis, el pontífice recurrió a la experiencia humana de la amistad para advertir que las relaciones pueden romperse no solo por gestos graves, sino también por la acumulación de desatenciones cotidianas. Aplicado a la vida cristiana, el mensaje fue claro: si Jesús nos llama amigos, no debemos ignorar esa llamada.
En ese sentido, León XIV invitó a acogerla y cuidarla, recordando que la amistad con Dios es el camino de la salvación, y animando a redescubrir en la Dei Verbum una guía viva para una fe que escucha, dialoga y ora, en plena fidelidad al espíritu del Concilio Vaticano II.

Director de Noticias Obreras.
Autor del libro No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo. (Ediciones HOAC, 2019). Coeditor del libro Ahora más que nunca. El compromiso cristiano en el mundo del trabajo. Prólogo del papa Francisco (Ediciones HOAC, 2022)



