La tiranía de los objetivos y propósitos de año nuevo

Antes de comenzar un nuevo año, tendemos a configurar listas cargadas de propósitos y metas, como si la vida fuera una empresa y el corazón, una máquina programada para conseguir resultados.
Tal vez el inicio de un nuevo año podría parecerse más a un árbol que a una fábrica. Podría ser la ocasión de preguntarnos dónde necesito echar raíces, qué me alimenta de verdad y qué quiero dejar de forzar y empezar a permitir.
Un árbol no se marca como objetivo dar cien frutos el próximo otoño; simplemente se enraíza, se nutre, se abre al sol y a la lluvia. El fruto llega como consecuencia, no como exigencia.
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Maestro. Formador. Escritor
Autor de “Dos minutos”



