La pobreza se cronifica mientras el patrimonio de los milmillonarias alcanza un nuevo récord

La riqueza conjunta de los milmillonarios creció un 16% en 2025, hasta los 18,3 billones de dólares, tres veces más rápido que el promedio de los últimos cinco años. El nuevo informe de Oxfam Intermón, publicado en el inicio del Foro Económico Mundial de Davos, advierte que esta concentración extrema de riqueza amenaza la democracia y profundiza la desigualdad global.
La brecha entre los más ricos y el resto de la población mundial sigue ampliándose a un ritmo alarmante. Según el informe Contra el imperio de los más ricos. Defendiendo la democracia frente al poder de los milmillonarios, la riqueza conjunta de los superricos aumentó en 2025 un 16%, hasta alcanzar un máximo histórico de 18,3 billones de dólares, lo que supone un crecimiento tres veces superior al promedio anual de los últimos cinco años. Desde 2020, el incremento acumulado es del 81%.
Esta acumulación sin precedentes en la historia de patrimonio y poder coincide con la cronificación, cuando no la extensión, de las situaciones de pobreza para gran parte de la humanidad. En África, la pobreza extrema incluso ha aumentado.
Lejos de ser una maldición inevitable, la pobreza aparece como consecuencia de las estructuras políticas y económicas que llevan décadas gestándose. Bastaría dedicar la riqueza obtenida en el último año por los mil millonarios, unos 2,5 billones de dólares, para acabar con la pobreza extrema durante los próximos 26 años.
Sin embargo, los principales países donantes han recortado sus presupuestos de ayuda al desarrollo, con consecuencias terribles para la población en situación de pobreza de todo el mundo. El informe estima que la eliminación de la cooperación internacional podría provocar más de 14 millones de muertes adicionales de aquí a 2030.
España: récord para los milmillonarios, pérdida para la mayoría
En el ámbito nacional, la riqueza de los 33 milmillonarios españoles creció en 2025, cuatro veces más rápido que el promedio de los últimos cinco años, alcanzando los 197.500 millones de euros, un aumento del 13,6%, frente al 2,9% previsto para la economía. Este grupo ganó en promedio 77 millones de euros al día, mientras los salarios crecieron seis puntos por debajo de la inflación, reduciendo el poder adquisitivo de millones de hogares.
“El dinamismo económico favorece a las grandes fortunas, pero para millones de personas resulta cada vez más difícil llegar a fin de mes”, advierte Cortada, quien alerta sobre el impacto social y político de esta desigualdad.
En nuestro país, aumentan los discursos de odio, al igual. Solo el año pasado, tuvieron que eliminarse de las redes sociales más de 700.000 mensajes de odio que insultaban, deshumanizaban e incluso incitaban a la violencia física contra las personas migrantes.
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La mitad de la población mundial en situación vulnerable
Actualmente, casi la mitad de la población mundial vive con menos de 8,3 dólares al día, y un 28% sufre inseguridad alimentaria. Enfermedades prevenibles como la tuberculosis, la malaria o el sarampión siguen causando millones de muertes, en un contexto donde la tasa de reducción de la pobreza global se ha estancado desde 2019.
La ampliación de desigualdades coincide con el diseño y aplicación de políticas que han favorecido a las grandes fortunas, como la reducción de impuestos a los superricos y el bloqueo de reformas fiscales internacionales.
“La extrema concentración de riqueza y el uso del poder económico como poder político ya no es algo invisible ni un secreto a voces: ocurre con total impunidad, ante nuestros ojos y en directo”, denuncia Franc Cortada, director de Oxfam Intermón.
El poder político y mediático de los superricos
Las personas superricas está utilizando su patrimonio descomunal para ganar influencia y control político, ante la inacción de los Gobiernos. Nada menos que más de la mitad de las grandes empresas de medios del mundo y la totalidad de las principales plataformas de redes sociales está en manos de estos milmillonarios.
“Los milmillonarios están dedicando su riqueza y poder para generar estado de opinión, influir sobre el debate público y cambiar incluso el curso político. No sólo compran yates, compran incluso democracias, alimentando el discurso de odio y la polarización política, todo por defender únicamente sus intereses”, señala el estudio.
Como ejemplos cita, la adquisición del Washington Post por Jeff Bezos; de Twitter/X por Elon Musk; de Los Angeles Times por Patrick Soon-Shiong; y de una parte significativa de The Economist por un consorcio de milmillonarios.
En Francia, el magnate de extrema derecha Vincent Bolloré controla el canal de televisión CNews, para crear una versión francesa de Fox News. En el Reino Unido, tres cuartas partes de los periódicos están en manos de solo cuatro familias extremadamente ricas.
El informe también destaca como tan solo el 27% de los principales editores del mundo son mujeres, y apenas un 23% son personas racializadas, lo que deja fuera del debate público a amplios sectores de la sociedad.
Un estudio de la Universidad de California reveló que, en los meses posteriores a la adquisición de X por Elon Musk, los discursos de odio aumentaron en torno a un 50%.
Oxfam Intermón insta a los gobiernos a regular los lobbies, reforzar la independencia de los medios, impulsar planes nacionales contra la desigualdad y establecer impuestos más altos a los superricos.
En su opinión, resulta imprescindible regular la relación de los lobbies con la financiación de campañas electorales y partidos, garantizando la independencia de los medios de comunicación y prohibiendo los discursos de odio.
Además, propone la aplicación de planes nacionales de reducción de la desigualdad con objetivos y plazos concretos y el empoderamiento político de la sociedad civil y los sindicatos, protegiendo las libertades individuales de asociación, reunión y expresión.
Igualmente, reclama reformas fiscales orientadas a aumentar la tributación a los superricos con tipos suficientemente altos como para reducir la desigualdad extrema.
España, añade el informe, debe liderar la cooperación fiscal internacional y combatir la desinformación para frenar esta “bomba de relojería” que amenaza la cohesión social y la democracia.

Redactor jefe de Noticias Obreras



