La pastoral del trabajo de Córdoba expresa su cercanía a las familias de las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz

La pastoral del trabajo de Córdoba expresa su cercanía a las familias de las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz
FOTO | El párroco de Adamuz, Rafael Prados (i), junto con un trabajador del ayuntamiento. Vía Diócesis de Córdoba
Esta pastoral subraya la solidaridad del mundo del trabajo, recuerda al maquinista fallecido “en su puesto de trabajo” y pide esclarecer las causas para que “este tipo de tragedias no vuelvan a ocurrir”

El Secretariado Diocesano para la Pastoral del Trabajo de la diócesis de Córdoba se ha sumado a las muestras de duelo y solidaridad tras el accidente ferroviario ocurrido en Adamuz, que ha costado la vida, hasta el momento, a 40 personas.

La entidad diocesana expresa su pésame a los familiares y allegados de las víctimas y pone el acento en la dimensión laboral de la tragedia, al recordar que muchas de las personas fallecidas eran trabajadoras y que el maquinista perdió la vida “en su puesto de trabajo”, según apuntan en su comunicado.

“Pedimos al Señor por todas las víctimas y por sus familias, mayoritariamente trabajadoras, y queremos mostrarles nuestra solidaridad en estos momentos de dolor”, señalan en el texto, una mirada que conecta la tragedia con la realidad cotidiana del mundo del trabajo.

“Dios se abre camino en la solidaridad”

El comunicado pone en valor la respuesta colectiva que se produjo en los primeros momentos tras el siniestro, destacando especialmente la actuación de los servicios de emergencia, las Administraciones públicas y la población local. “Entre tanto sufrimiento, queremos reconocer cómo Dios se abre camino, una vez más, en la actuación de los trabajadores y trabajadoras de todos los servicios de emergencia”, afirma el Secretariado.

La nota dedica un reconocimiento expreso a los vecinos y vecinas de Adamuz y de otros pueblos cercanos, muchos de ellos trabajadores del campo, que acudieron a socorrer a las personas accidentadas con sus propios medios. “Pueblos agrícolas donde muchos trabajadores y trabajadoras del campo pudieron con sus medios de trabajo socorrer y ayudar desde el primer momento a los viajeros y a las personas accidentadas”, recoge literalmente el comunicado.

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En este mismo sentido, se menciona la implicación de asociaciones e instituciones, así como la Iglesia de Córdoba y la local, destacando el papel de la comunidad parroquial de San Andrés Apóstol de Adamuz como espacio de acogida y acompañamiento para las familias y personas afectadas.

“La muerte no tiene la última palabra”

El Secretariado de Pastoral del Trabajo ofrece también un mensaje de consuelo y esperanza. “La inesperada e injusta muerte no tiene la última palabra para el Dios de la Misericordia. Las víctimas nunca son olvidadas por Él”, afirma el texto, que añade la convicción de que quienes han fallecido “ya participan de su Vida Plena”.

“Pedimos también al Señor que sigamos acompañando a las víctimas y sus familias y que se pongan todos los medios necesarios para esclarecer las causas de dicho accidente y para que este tipo de tragedias no vuelvan a ocurrir”, concluyen.