La migración lidera el crecimiento demográfico en España

La aprobación de un decreto de regularización extraordinaria para cientos de miles de personas migrantes en situación administrativa irregular llega en un momento en que la realidad demográfica desmiente cualquier relato alarmista sobre la migración.
El último informe La población de origen inmigrado en España 2025, elaborado por el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) a partir del censo anual del Instituto Nacional de Estadística (INE) y de los registros del Observatorio Permanente de la Inmigración, dibuja un país en el que una de cada cinco personas es ya de origen inmigrado.
A 1 de enero de 2025, la población de origen inmigrado, que incluye tanto a las personas nacidas en el extranjero como a la población nacida en España con raíces de fuera del país, asciende a 9.963.353 personas, el 20,28% del total.
De ellas, 9,46 millones han nacido fuera de España (19,26% de la población total) y casi medio millón (499.143) son personas extranjeras nacidas en el propio país, sometidas aún al régimen de extranjería.
La inmigración sostiene el crecimiento de la población
Entre 2021 y 2025, la población total en España creció en 1.727.499 personas, pero ese aumento se explica íntegramente por la migración. En el mismo periodo, la población de origen inmigrado aumentó en 2.156.632 personas, mientras la población “autóctona” (españoles nacidos en España) se redujo en 429.133 personas
“El informe confirma que sin la aportación de la población de origen inmigrado España sería hoy un país en retroceso demográfico”, subrayan desde el SJM, que insisten en que la inmigración “no es una anomalía, sino un componente estructural” de la sociedad española.
La dinámica migratoria es muy intensa. Solo en 2024, 1.288.562 personas trasladaron oficialmente su residencia a España desde el extranjero, frente a 662.294 que hicieron el camino inverso, lo que se traduce en un saldo migratorio positivo de 626.268 personas. De ese saldo, 657.816 corresponden a población nacida en el extranjero, mientras que la población nacida en España presenta un saldo negativo (–31.548).
El nuevo mapa migratorio
Aunque Marruecos sigue siendo el principal país de origen –con 1.165.955 residentes nacidos allí y 968.999 personas con nacionalidad marroquí–, el informe señala un claro cambio de perfil: el motor del crecimiento migratorio es hoy Iberoamérica.
En 2024, los mayores incrementos de población nacida en el extranjero correspondieron a Colombia, con 21.425 personas, hasta alcanzar 978.041 residentes nacidos en el país, seguido de Venezuela, con 92.547 personas, con un total de 692.316 personas nacidas en Venezuela, Perú con 51.353 personas, hasta 430.277 nacidos en el país y Argentina, con 34.896 personas, con 450.883 residentes nacidos en Argentina.
En cambio, colectivos que fueron muy numerosos durante las décadas anteriores presentan descensos o estancamiento. Es el caso de la población nacida en Rumanía, que se reduce en 11.275 personas en 2024; la de Reino Unido, con 3.509 residentes menos; o la de Ucrania, que tras el fuerte aumento tras la invasión rusa registra ya un saldo migratorio negativo en 2024.
La organización eclesial identifica a Marruecos como el principal país de origen, tanto por nacimiento como por nacionalidad, representando el 12,37% de todas las personas nacidas en el extranjero.
Junto a Marruecos, los veinte principales países de nacimiento de la población residente incluyen a Colombia, Venezuela, Rumanía, Ecuador, Argentina, Perú, Reino Unido, Cuba, Francia, Ucrania, Honduras, República Dominicana, China, Bolivia, Brasil, Alemania, Italia, Paraguay y Rusia
En términos de nacionalidad extranjera, los grupos más numerosos son Rumanía, Marruecos, Italia, Reino Unido, Colombia, China, Venezuela, Ucrania, Perú, Honduras, Argentina, Paraguay, Francia, Alemania, Portugal, Rusia, Bulgaria y Brasil, lo que da cuenta de una composición compleja, con fuertes componentes tanto europeos como latinoamericanos y magrebíes
La presencia migrante se concentra especialmente en el arco mediterráneo y en los grandes nodos urbanos. A comienzos de 2025, las comunidades con mayor porcentaje de población nacida en el extranjero son: Islas Baleares: 28,68% de residentes nacidos fuera de España, a la que sigue Cataluña (25,10%), Comunidad de Madrid (24,88%), Comunidad Valenciana (24,11%), y Canarias (23,45%).
Más Barajas que cayuco: desmontando el mito de la frontera
El informe dedica un capítulo específico a desmontar el mito de la “Frontera Sur” como principal puerta de entrada. Frente a la imagen de los cayucos y las pateras, los datos muestran la “primacía de Barajas sobre el cayuco” como vía de acceso a España.
El crecimiento demográfico real está liderado por la inmigración que entra por vía aérea desde Iberoamérica, mientras que las llegadas por mar desde África, aunque altamente visibles y dramáticas, representan una parte minoritaria del total de nuevos residentes.
En el caso africano, Marruecos sigue siendo “imprescindible para entender la demografía española”, mientras que los flujos subsaharianos combinan situaciones de arraigo –como el colectivo senegalés, que logra asentarse tras superar una ruta extremadamente dura– y tránsito, como en los casos de personas procedentes de Mali, Guinea o Mauritania, que con frecuencia obtienen documentación en España y continúan su proyecto migratorio en otros países europeos.
Regularización, presión social y voluntad política
En este contexto demográfico y social se inscribe la decisión del Ejecutivo de aprobar, vía Real Decreto, una medida de regularización a la que podrían acogerse alrededor de medio millón de personas en situación administrativa irregular hasta el 30 de junio, siempre que acrediten al menos cinco meses de residencia en España mediante padrón, contratos de alquiler, citas médicas u otros documentos. La primera autorización de residencia será de un año, tras el cual se abrirá la vía hacia la residencia de larga duración.
El Gobierno justifica la decisión como una forma de “garantizar derechos y dar seguridad jurídica a una realidad social existente”, mientras que el movimiento Regularización Ya subraya que “la regularización no solo era necesaria, sino posible, y ha sido la presión sostenida del movimiento migrante organizado la que ha conseguido romper años de inacción institucional”.
El SJM, por su parte, recuerda que “España ha demostrado ya en el pasado que regularizar es posible y eficaz: hace aflorar empleo, reduce la economía sumergida y mejora la convivencia”, y que hoy, con una de cada cinco personas de origen inmigrado, cualquier política que ignore esta realidad “no describe el país que realmente somos”.
“Entender estas migraciones es comprender que España no es solo un destino, sino un nodo vital en la movilidad humana global”, concluye el informe, que invita a repensar las políticas públicas y el discurso social desde una mirada más ajustada a los datos y menos condicionada por los estereotipos.
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Redacción de Noticias Obreras.



