La continuidad del proceso, el gran reto: Abraham Canales traza el camino que se abre tras el encuentro de movimientos populares

El director de Noticias Obreras, Abraham Canales, señala en una entrevista que firma Rafael Díaz Salazar en la revista Alandar que el principal desafío que se abre tras el V Encuentro Mundial de Movimientos Populares (V EMMP) es “pasar del evento al proceso”, evitando que la cita global quede en un acontecimiento aislado.
Para ello, insiste, será imprescindible “arraigar este camino en los países y territorios, fortalecer alianzas con las Iglesias locales, pelear contra la exclusión y las causas que impiden una vida digna y traducir las propuestas en compromisos concretos”.
En la entrevista, Canales repasa las claves que han marcado el encuentro y que delinean el horizonte inmediato, detallando que “organizar la esperanza significa construir una nueva alianza frente a la exclusión, que una mundos laicos y religiosos, movimientos sociales y comunidades creyentes, economías populares e Iglesia local”.
“Este es un proceso novedoso que hay que hacer, digamos, sinodalmente: caminando juntos. No se trata de diluir identidades, sino de articularlas en torno a un horizonte común, compartiendo luchas y presión social que asumen el conflicto para defender derechos y transformar estructuras injustas –de pecado-, sin recurrir a la violencia; de organización territorial; de formación; y de acción coordinada”, matiza.
El propio León XIV insistió en que “se trata de pasar de la impotencia a una cultura de la reconciliación y del compromiso, donde el amor se reconoce como una fuerza social y política capaz de generar justicia y fraternidad”.
Los movimientos populares insisten en que la esperanza solo es creíble cuando se convierte en acción colectiva estructurada. Como describe Canales, en el encuentro de movimientos populares flotaba la convicción de que “la esperanza no es espontánea ni individual” sino que “necesita una comunidad organizada, perseverancia y relaciones cuidadas en el tiempo”.
Después de todo, “frente a un sistema que descarta y fragmenta, solo un pueblo organizado, capaz de pensarse, cuidarse, narrarse y actuar conjuntamente puede abrir caminos reales de transformación”.

Trabajo, techo y tierra: una agenda política concreta
Las propuestas, como no podían ser de otra manera, parten de las 3T: tierra, trabajo y techo, lo que se traduce en promover ”el reconocimiento del derecho al trabajo digno y seguro, la denuncia de la precarización y la informalidad, y propuestas como la reducción de la jornada laboral o el salario básico universal”; “la crítica a la financiarización de la vivienda y la defensa del derecho a un techo digno”; además de la exigencia de “la justicia ecológica, la soberanía sobre los bienes comunes y el rechazo del extractivismo depredador”.
Por supuesto, incide Canales, “todo ello atravesado por ejes comunes: la paz con justicia social, los derechos de las personas migrantes y refugiadas, la democratización de las decisiones económicas y el fortalecimiento de la capacidad comunicativa de los movimientos populares”.
Pero más que un programa a desarrollar se trata de hacer “una apuesta decidida por políticas públicas construidas desde abajo, partiendo de las realidades locales para incidir después a escala regional, nacional e internacional”, con la conciencia de que “hoy la lucha es también cultural y comunicativa: sin capacidad de visibilizar las periferias, de disputar el relato y de confrontar los discursos de odio y resignación, las mayorías populares quedan condenadas a la invisibilidad”.
León XIV: un pontificado que se sitúa “con” los movimientos populares
Para Canales, el gran signo del nuevo pontificado es que León XIV no habla sobre los movimientos populares, sino “con” ellos. Su repetido “¡Estoy con ustedes!” no es un gesto retórico, sino “una toma de posición que reconoce la legitimidad de las luchas por la Tierra, el Techo y el Trabajo como auténtico lugar teológico”.
El Papa afirma que las 3T merecen “un capítulo completo” en el pensamiento social cristiano, lo que significa que las periferias pasan a ser criterio para pensar el mundo desde el Evangelio.
Así, el Papa pudo decir que “cuando los movimientos crean cooperativas, redes de cuidado o alternativas económicas respetuosas con la vida, “no hacen ideología: viven el Evangelio”. Esta identificación entre compromiso social y mandamiento del amor es, para Canales, la aportación más potente y novedosa del discurso papal.
León XIV mira las “cosas nuevas” vistas desde el centro —inteligencia artificial, robótica, biotecnología—, pero también las que emergen desde la periferia: crisis climática, adicciones digitales, violencia extractiva, modelos de vida inalcanzables, migraciones convertidas en descartes. Desde esta perspectiva, como señala Canales, se advierte que “vivimos en un mundo tecnológicamente sofisticado, pero incapaz de garantizar lo esencial para la vida”.
Así, “la exclusión es, hoy, el nuevo rostro de la injusticia social”. Por eso, defiende el director de Noticias Obreras, “frente al sistema que fragmenta y descarta, solo un pueblo organizado —que se piense, se cuide, se narre y actúe conjuntamente— puede abrir caminos reales de transformación”. Ese es, el desafío decisivo que marca el futuro inmediato.
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Redactor jefe de Noticias Obreras



