Cañada Real se moviliza contra los derribos y por un futuro digno

Cañada Real se moviliza contra los derribos y por un futuro digno
Sindicatos de vivienda, asociaciones vecinales y plataformas antirracistas y feministas, como Tabadol, PAH Vallekas, La Laboratoria impulsan una manifestación para este sábado 31 de enero de 2026, bajo el lema #CañadaSeQueda.

En las últimas semanas, unas 30 familias han recibido notificaciones de demolición, según las entidades sociales. Houda Akrikez, presidenta de Tabadol, alma de la movilización, denuncia el plan de realojos: “Solo alcanzará al 20% de las familias y se limita a quienes acrediten residencia anterior a diciembre de 2011.

Además, la alternativa no es vitalicia, sino que son alquileres sociales temporales que obligan a pagar el 30% de los ingresos, “incluso en casos de extrema vulnerabilidad”.

Akrikez alerta, en El Salto,  sobre la situación de familias que adquirieron viviendas a personas a realojadas: “¿Qué va a pasar con ellas?”.
Mientras el apagón de los sectores 5 y 6, que va ya por su quinto invierto ha centrado la atención mediática en la falta de luz, los derribos continúan.

Desde Tabadol, se denuncia el impacto de las condiciones extremas en el cuidado de sus hijos, y se insiste en que la lucha es por el territorio: “La clave son las cesiones de terrenos; la propiedad del vuelo ya se tiene”.

El colectivo La Laboratoria añadió además la dimensión racial del conflicto: “El sector 6 son comunidades magrebíes y gitanas. No es casual”. Urge, dicen, romper el cerco y abandonar el tono de excepcionalidad: “Somos vecinas”.

Dos sentencias recientes han dado la razón a las familias: la Audiencia Provincial inhabilitó en julio al jefe de Disciplina Urbanística por prevaricación en un derribo ilegal, y el Juzgado Contencioso-Administrativo anuló otra orden por haber caducado el plazo legal de cuatro años.

Los derribos comenzaron en 2007. “Durante años hemos denunciado derribos ilegales sin orden judicial, a dedo. Las investigaciones hablan de más de 150 viviendas derribadas en la Cañada Real. Esto no es un error puntual, es una práctica sistemática. Se destruyen viviendas, se rompen vidas y se utiliza el miedo como forma de gestión del territorio”, afirma Akrikez, quien explica que igual que se queda el sector 1, “los demás también”.

Lo cierto es que el Pacto Regional por la Cañada Real, de 2017,  contiene un plan de reordenación con desalojos para los sectores 5 y 6. “Se ha empezado a mirar la Cañada Real cuando Madrid empezó a crecer hacia el sureste”, apunta. “Estamos convencidas de que este abandono institucional tiene que ver con las promociones urbanísticas de Cañaveral, Ahijones, Berrocales, etc”, intervenciones urbanísticas nuevas en los alrededores.

“Nos está devorando la ciudad. Hace 20 o 25 años nadie miraba a la Cañada Real, pero cuando el terreno se ha hecho jugoso, nos empiezan a desalojar de manera forzosa”, se queja.

“Somos comunidad, sabemos lo que significa apoyarnos mutuamente, sabemos lo que es la crianza en comunidad. Esto en Madrid ha desaparecido. Nos quieren quitar eso, y eso es lo que defendemos”. Algunos vecinos llevan décadas defendiendo esa lucha en común”.

“Cañada no es una causa aparte”, resumen Akrikez. “Todos sufrimos abusos urbanísticos y tenemos el problema de la vivienda. El mejor ejemplo de acoso es la Cañada Real, pero no se está viviendo solamente aquí. Por eso hacemos este llamado, no es solo por la Cañada Real sino un problema de derechos humanos fundamentales”.

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Su barrio acumula décadas de existencia: “Aquí se han criado generaciones, se han construido hogares y comunidad. Es un barrio de Madrid y de Vallecas. Tenemos derecho a quedarnos en nuestras casas”.

La movilización del 31 de enero lleva por lema #CañadaSeQueda. Se trata de una gran marcha desde Villa de Vallecas a Cañada Real que parte las 11:00 horas del Metro de Valdecarros para llegar local de Tabadol.

Un goteo de solidaridad para reconstruir el local de Tabadol

Tabadol ha conseguido reunir 21.675 euros para reconstruir su local en el sector 6 de la Cañada Real de Madrid, una cantidad que supera en 2.675 euros la financiación óptima que la asociación había calculado como necesaria.

En total, 363 personas han contribuido económicamente a la campaña abierta en goteo.org, entre ellas la HOAC de Madrid, que ha querido sumarse a este esfuerzo colectivo de solidaridad tras el incendio que destruyó el espacio comunitario que Tabadol había habilitado en 2024.

Para las mujeres que integran la asociación, la reconstrucción del local no implica únicamente recuperar un recinto perdido, sino levantar un espacio digno, con suministro sostenible de agua y luz y un equipamiento adecuado que permita sostener la vida comunitaria, el acompañamiento mutuo, la resistencia cotidiana y la complicidad entre vecinas. Tal como señalan, el objetivo es devolver, desde el esfuerzo común, la dignidad que la ciudad les niega día tras día.

La Asociación Cultural Tabadol cuyo nombre en árabe (tabādul) significa “intercambio” o “compartir”, nació en 2013 por iniciativa de mujeres marroquíes que viven y trabajan en la Cañada Real. Tras años de trabajo comunitario, en 2024 lograron abrir un pequeño local que, pese a no estar solado ni contar con baño, funcionó como un auténtico centro social de barrio, donde se organizaron actividades casi diariamente.

Tras el incendio, la asociación decidió emprender la reconstrucción no solo del espacio físico, sino también de un proyecto que contribuye a superar desigualdades y a fomentar la participación de las mujeres fuera del hogar en un entorno marcado por el patriarcado y la exclusión.

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