La paralización de la regularización extraordinaria de migrantes supone un triunfo para el discurso racista de Vox

La Iniciativa Legislativa Popular (ILP) por la regularización extraordinaria de migrantes sigue varada en el Congreso. La retórica xenófoba de Vox, el único partido político que votó en contra, se ha impuesto, ante la inoperancia de la coalición de Gobierno y los socios que respaldaron la investidura de Pedro Sánchez.
“Se está agotando el tiempo y el momento parlamentario cada vez es más tenso para que la ILP pueda ser aprobada en el Congreso, pero si el Gobierno quiere, puede plantear un Real Decreto como hicieron sin ir más lejos Aznar o Zapatero”, explicó la coordinadora de proyectos y nuevas narrativas de Por causa, Vanesa Martín Gallego.
La fundación, que, a través de su campaña Esenciales, impulsó la campaña de recogida de firmas, considera necesario “retomar la conversión”, entre otras razones, para no arruinar el esfuerzo de democracia 1ue supuso la movilización por la regularización de personas que ya viven y trabajan en nuestro país, pero carecen de reconocimiento administrativo.
“Solo Kim”
Para volver a poner el tema en la agenda pública, la fundación organizó una proyección del cortometraje “Solo Kim”, dirigido por Javier Prieto de Paula y Diego Herrero, quienes mantuvieron un coloquio con el público asistente, en el que también participó el actor protagonista.
“La irregularidad condena a la vulnerabilidad máxima a las personas migrantes. Cualquier dificultad cotidiana se eleva al cubo”, relató el también guionista, Javier Prieto de Paula, de esta historia en la que un migrante filipino afronta la transición de género, mientras está empleado de forma irregular como cuidador de un bebé.
“Hay un racismo encubierto en la sociedad, un rechazo, incluso entre gente que no tiene cuernos, ni lleva tricornio, que deja en la indefensión absoluta a las personas migrantes y permite su explotación de forma nauseabunda”, explicó el director de la cinta.
La plataforma Regularización Ya presentó en el Congreso, el 12 de marzo de 2024, una iniciativa respaldada por 700.000 firmas. Admitida a trámite un mes después con el apoyo de todos los grupos parlamentarios, a excepción de la ultraderecha, pronto quedó bloqueada: en junio se amplió el plazo de enmiendas hasta septiembre, con lo que la tramitación quedó paralizada ante la convocatoria de elecciones generales.

En febrero de 2025, Podemos impulsó una proposición no de ley, apoyada por Sumar, BNG, EH Bildu y ERC, para aprobar la regularización en seis meses. La mayoría del Congreso tumbó esta iniciativa. El Gobierno optó por presentar un nuevo Reglamento de Extranjería que entró en vigor en mayo de este año para proceder a una regularización selectiva y condicionada que deja fuera a colectivos vulnerables como solicitantes de asilo, menores y personas en arraigo.
Sumar prefiere que la ILP pase por el Pleno del Congreso, “por respeto” a la democracia, a sus impulsores y a los “cientos de miles de personas que la han firmado”. No parece, en cambio, que el PSOE esté dispuesto a sufrir una nueva derrota parlamentaria, ni se aprecia una voluntad decidida de contrarrestar el discurso abiertamente xenófobo de Vox, ni el relato más selectivo del PP que quiere condicionar la regularización a la supuesta integración en la cultura española.
La regularización no debería depender de la opción política, sino de la voluntad expresada por la ciudadanía de forma “muy transversal” y al reconocimiento del “derecho de todas las personas a la movilidad”, defiende la responsable de proyectos y nuevas narrativas, según Martín Gallego.
La última regularización, impulsada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, permitió a más de 570.000 personas el acceso a los derechos de ciudadanía, a través de un procedimiento extraordinario con condiciones administrativas claras.

Redactor jefe de Noticias Obreras



