Ellas en la ciudad: rehabilitando el espacio y el tiempo

La actualidad de lo urbano resulta innegable. En el horizonte de una teología de los signos de los tiempos, se puede reconocer que el fenómeno de la creciente urbanización interpela la vida de la fe cristiana y el anuncio del Evangelio.
Los modelos de progreso, el consumo de recursos, las formas de asociación política y de gobierno, la naturaleza del trabajo, la cultura y el pluralismo, conforman este proceso de urbanización rápido y radical. La reflexión teológica y ética sobre la naturaleza y los impactos de esta urbanización desde la perspectiva de género es esencial y no debe retrasarse. Introducir nuevas claves espacio/temporales en las ciudades nos lleva a una reflexión mucho más profunda de nuestro ser, actuar, configurar y desarrollar lo urbano para incluir a todos.
Los espacios públicos de ayer y hoy se van transformando. El sustantivo «espacio» remite a una determinada extensión capaz de contener objetos, incluyendo a los seres humanos, y cuando a este espacio le añadimos el adjetivo «público» precisamos que ese espacio es accesible a todos. Así, normalmente se entiende por «espacio público» el territorio de una ciudad donde cualquier persona puede estar y circular libremente. Existen espacios públicos abiertos, como las plazas, los parques, las calles…; o bien, cerrados, como las estaciones, bibliotecas, hospitales, etc.
Desde hace algunas décadas y gracias al avance en la tecnología, ha surgido un nuevo espacio público: el ciberespacio. Un espacio digital que contiene auténticas autopistas y plataformas digitales, foros y redes sociales donde confluyen y se relacionan los seres humanos. Todo ello reconfigura nuestras sociedades hiper comunicadas y, a su vez, tan individualistas, con un exceso de tecnología y con demasiadas situaciones de exclusión y pobreza. La búsqueda de la prosperidad con la que sueñan tantas personas se convierte en una «trampa mortal» para otras muchas que necesitan un trabajo, un lugar donde vivir y realizarse como personas. Desde esta perspectiva y con una mirada de género también las mujeres son excluidas de los espacios urbanos que conforman la ciudad del bienestar por no tener estos la capacidad de configurar, para conciliar y facilitar la actividad de las mujeres, su espacio y su tiempo.
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Doctora en Teología Bíblica
Facultad de Teología de la Universidad Loyola Andalucía en Granada
Religiosa de la Congregación de Santo Domingo



