La deshumanización del trabajo menoscaba nuestra salud mental

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud mental como «un estado de bienestar mental que permite a las personas afrontar el estrés de la vida, desarrollar sus capacidades, aprender y trabajar bien y contribuir a su comunidad».
«Tiene un valor intrínseco e instrumental y es parte integral de nuestro bienestar. En cualquier momento, un conjunto diverso de factores individuales, familiares, comunitarios y estructurales pueden combinarse para proteger o debilitar la salud mental» (OMS).
A nivel mundial se pierden 12.000 millones de días de trabajo por la ansiedad y la depresión. Casi cuatro de cada diez ciudadanos europeos padecen algún trastorno mental y la mitad de los empleados en estos países aseguran sufrir estrés en su puesto de trabajo.
«Un trabajo que cuida, contribuye a la restauración
de la plena dignidad humana» (1)
—Papa Francisco
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Director del departamento de Pastoral del Trabajo de la Conferencia Episcopal Española.