Iglesia de Córdoba denuncia la triple discriminación de las mujeres trabajadoras migrantes

Iglesia de Córdoba denuncia la triple discriminación de las mujeres trabajadoras migrantes
Mujeres trabajadoras | Foto, Alberto Díaz
Un círculo de silencio convocado por la Iglesia de Córdoba denuncia “la triple discriminación” de las mujeres trabajadoras migrantes. La convocatoria es abierta a toda la ciudadanía que quiera expresar, desde la fe o desde la sensibilidad social, su compromiso con la justicia, la acogida y la fraternidad

La Delegación y la Mesa de Migraciones de Córdoba, con la colaboración de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) diocesana, convocan un nuevo círculo de silencio este jueves 27 de marzo a las 20:00 horas en el templete del bulevar frente a la Parroquia de San Nicolás.  Con el lema “Acoger y cuidar a la mujer trabajadora migrante”, este gesto público de oración y denuncia pretende visibilizar la triple discriminación que padecen estas mujeres “en su condición de mujeres, trabajadoras y migrantes”.

La convocatoria del circulo de silencio, de carácter mensual, se convierte en esta ocasión en una expresión concreta de la solidaridad de la Iglesia de Córdoba con “la realidad sufriente” de estas mujeres invisibilizadas, marcadas por situaciones de precariedad laboral, desarraigo y exclusión social e impulsar un compromiso renovado “por el reconocimiento de su dignidad”.

El manifiesto elaborado por la organización de trabajadoras y trabajadores cristianos denuncia que estas condiciones “de trabajo precarias e indignas” se perpetúan con demasiada frecuencia, pese a que estas mujeres trabajadoras sostienen tareas esenciales en la economía y la vida cotidiana. “Reconocemos su aportación a nuestro bienestar y al de toda la sociedad, ya que son un regalo para la vida de muchas personas”, señala el manifiesto.

El texto recoge un triple acto de perdón dirigido a las mujeres migrantes. “Perdón por no trataros ni atenderos como merecéis. Perdón por no saber valorar todo lo que nos estáis aportando. Perdón porque muchas veces se os considera injustamente como usurpadoras de nuestro trabajo”, manifiestan.

No hay dignidad sin trabajo decente

El documento recoge también palabras de la instrucción de la Santa Sede La caridad de Cristo hacia los migrantes, que recuerda el mandato evangélico de acoger al forastero. “La Iglesia ha contemplado siempre en los migrantes la imagen de Cristo que dijo: ‘era forastero y me hospedasteis’ (Mt 25, 35)”, subrayan.

Asimismo, se invita a mirar el fenómeno migratorio como un signo de los tiempos, capaz de renovar la humanidad e interpelar a la Iglesia en su misión evangelizadora y de justicia. “María, la madre de Jesús, se puede contemplar también como icono viviente de la mujer migrante. Da a luz a su hijo lejos de su casa, viéndose obligada a huir a Egipto (Lucas 2,1)”, recuerda el manifiesto.

El texto concluye afirmando que “no es posible vivir la vida con dignidad si el trabajo, que es un elemento fundamental de la persona, y las condiciones en las que éste se realiza no son dignas, como Dios quiere”.