León XIV: “Somos un pueblo enviado, no una Iglesia encerrada en sí misma”

El papa León XIV ha presidido este Jueves Santo su primera misa crismal -la celebración en la que se consagran los aceites que se utilizan en los sacramentos- con una llamada a vivir la misión cristiana desde el envío, el desprendimiento y el servicio al pueblo de Dios, especialmente a quienes viven en las periferias
En una homilía profundamente misionera, el pontífice ha recordado que la Iglesia no es una realidad estática, sino “una Iglesia enviada, impulsada más allá de sí misma”, vinculada al destino de las personas empobrecidas, de quienes sufren opresión, de quienes peor lo están pasando… “Dios consagra para enviar”, ha afirmado, subrayando que toda vocación cristiana participa de esta dinámica.
León XIV ha situado el sentido de esta celebración en la misión compartida de todo el pueblo de Dios. “Es la misión cristiana, la misma de Jesús, no otra”, ha señalado, insistiendo en que cada persona participa de ella según su vocación y carisma, pero siempre en comunión.
En este contexto, ha recordado que obispos y presbíteros están al servicio de “un pueblo misionero”, junto a todos las personas bautizadas, “ungidos por su Espíritu de libertad y de consuelo”.
En este punto, la reflexión de la homilía ha tocado la actitud del desprendimiento como condición de la misión. “Ser enviados implica, en primer lugar, un desprendimiento”, ha advertido, describiéndolo como el riesgo de dejar “lo familiar y seguro” para abrirse a lo nuevo.
El Papa ha alertado contra la tentación de convertir los espacios y las identidades en refugios cerrados: la misión exige “partir, arriesgarse”, para que “ningún lugar se convierta en una celda, ninguna identidad en una guarida”, ha señalado.
Sin poder ni dominio: la misión como encuentro
León XIV ha subrayado que la misión no puede vivirse desde el poder ni la posesión. “No hay ‘buena nueva para los pobres’ si acudimos a ellos con signos de poder, ni hay auténtica liberación si no nos liberamos de la posesión”, ha afirmado, señalando que el amor cristiano “solo es verdadero si está desarmado”.
Frente a toda lógica de dominio, ha defendido la cercanía, el respeto y el compartir la vida. Es “prioritario recordar que ni en el ámbito pastoral, ni en el ámbito social y político, el bien puede provenir de la prepotencia”.
En esta línea, ha insistido en la necesidad de una Iglesia que no se imponga, sino que escuche y aprenda, especialmente en contextos de secularización. “Para acoger debemos aprender a dejarnos acoger”, ha subrayado.
Testigos en medio de la historia
El Papa ha recordado que la misión incluye también la incomprensión y la prueba: “La cruz es parte de la misión”, ha afirmado, subrayando que ahí se revela su fecundidad.
En el tramo final, ha evocado la figura de san Óscar Romero como testigo de esperanza en medio de la adversidad y ha llamado a renovar el compromiso misionero destacando que las personas santas “hacen la historia”.
Ante un mundo marcado por conflictos, León XIV ha animado a pasar de una actitud defensiva a una entrega confiada. “No un pueblo de víctimas, sino de testigos”, de cuanto acontece a nuestro alrededor.
“¡Aquí estamos!”, ha concluido, invitando a renovar el “sí” a la misión, con unidad y sin miedo, para anunciar la vida allí donde parece imponerse la muerte.
Apoya y cuida Noticias ObrerasTu aportación hace posible un periodismo comprometido con la dignidad del trabajo, la justicia social y la esperanza. Puedes colaborar también a través de Bizum al 13744. Cualquier aportación, por pequeña que sea, suma y nos ayuda a seguir construyendo, día a día, esta mirada compartida al servicio del bien común

Director de Noticias Obreras.
Autor del libro No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo. (Ediciones HOAC, 2019). Coeditor del libro Ahora más que nunca. El compromiso cristiano en el mundo del trabajo. Prólogo del papa Francisco (Ediciones HOAC, 2022)



