León XIV desafía la lógica del poder: “Dios no domina, libera y da la vida”

En su homilía del Jueves Santo, el Papa presenta el gesto de Jesús como una alternativa radical a un orden global atravesado por la autoritarismo, la confrontación, la desigualdad y el uso de la fuerza
En un tiempo en el que el autoritarismo y la violencia reaparece como instrumento político, las tensiones económicas se traducen en nuevas formas de confrontación o las políticas migratorias en atentados contra la dignidad humana, entre otros desvaríos actuales, el papa León XIV ha propuesto una lectura contracultural del poder y de las relaciones humanas.
En la misa vespertina de la Cena del Señor, celebrada en el Vaticano, el pontífice ha situado en su homilía el gesto de Jesús de lavar los pies a sus discípulos como una clave esencial para comprender la fe cristiana, pero también el horizonte de una humanidad reconciliada.
“En Él, Dios ha dado ejemplo no de cómo se domina, sino de cómo se libera; de cómo se da la vida, no de cómo se destruye”, ha dicho.
La afirmación traza un contraste nítido con la lógica dominante del mundo actual, donde el poder se mide por la capacidad de imponerse y la seguridad se construye a partir de la violencia. Frente a ello, León XIV propone una cambio radical: el sentido de la vida no se juega en la dominación, sino en la capacidad de darse y comprometerse, en la humildad del amor fraterno.
El gesto que revela a Dios y al ser humano
El Papa ha subrayado que el lavatorio de los pies es una revelación del modo de actuar de Dios. “Jesús ‘amó a los suyos que estaban en el mundo y los amó hasta el fin’”, ha recordado situando así este gesto en la lógica de un amor que no se reserva nada.
En ese gesto, Cristo “nos entrega su propia forma de vida”, mostrando que Dios no se impone desde arriba, sino que se inclina para cuidar.
Esta forma de vida no solo revela a Dios, sino que redefine lo que significa ser humano. El Papa ha advertido que el Evangelio “purifica nuestra imagen del hombre, que se percibe poderoso cuando domina”, proponiendo una humanidad basada en la relación, el cuidado y la dignidad compartida.
Fraternidad y servicio frente a la lógica del dominio
En este sentido, el Papa ha recordado que el gesto de Jesús abre a una forma nueva de relación social: la fraternidad. Como reconocimiento concreto del otro, que incluye al diferente, al migrante, al descartado, como hermano y hermana.
En un contexto internacional marcado por la confrontación, la desconfianza y la búsqueda de enemigos, la fraternidad cuestiona estas lógicas que dividen el mundo en bloques enfrentados y que convierten al otro en amenaza.
“Postrémonos también nosotros como hermanos y hermanas de los oprimidos”, ha planteado. No se trata solo de echar una mano, sino de situarse al mismo nivel, de compartir destino, reconociendo que la dignidad se protege desde la cercanía y la implicación.
León XIV ha insistido en que esta fraternidad solo es posible si se rompe con la lógica del poder entendida como dominio. Y el servicio cristiano es una manera de estar en el mundo que excluye la prepotencia.
El Papa ha advertido del riesgo de buscar un Dios funcional, adaptado a los intereses humanos: “A veces queremos un Dios que nos sirva”, ha señalado, denunciando así una fe que se ajusta a la lógica del éxito o del control.
Ante esa tentación, el gesto de Jesús muestra un Dios que se arrodilla, que lava los pies, que ama hasta el extremo. Una forma de presencia que desarma la violencia y cuestiona las estructuras que se sostienen sobre la dominación.
El Papa ha recordado que el servicio cristiano comienza por una experiencia previa: dejarse servir. “Si no te lavo, no podrás compartir mi suerte”.
Esta afirmación sitúa el origen de la misión no en el esfuerzo individual, sino en la acogida de un amor que transforma. Antes de actuar, es necesario dejarse alcanzar. Antes de servir, reconocer la propia fragilidad.
León XIV no ha ocultado la dimensión conflictiva de este camino. El lavatorio de los pies se sitúa en una noche marcada por la traición y la violencia. “Es de noche”, recuerda el Evangelio, subrayando que el amor de Jesús se despliega en medio de la oscuridad, del conflicto.
La cruz, en este sentido, no es un fracaso, sino la consecuencia de una forma de vida que cuestiona las lógicas dominantes. El servicio comprometido desestabiliza estructuras y genera resistencia.
Una propuesta para el tiempo presente
La homilía del Jueves Santo se presenta así como una interpelación que trasciende el ámbito eclesial. En un contexto de cambio de época, donde se reconfiguran las relaciones entre los pueblos y se intensifican las desigualdades, la propuesta de León XIV apunta a una transformación más profunda: no solo de las estructuras, sino de la lógica que las sostiene.
Frente a la ley del más fuerte, plantea la fraternidad. Frente a la imposición, el servicio. Frente a la destrucción, la entrega de la vida, el amor fraterno, como una forma concreta de habitarla. Porque, en el gesto de Jesús, no solo se revela quién es Dios, sino también qué tipo de humanidad es posible.
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Director de Noticias Obreras.
Autor del libro No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo. (Ediciones HOAC, 2019). Coeditor del libro Ahora más que nunca. El compromiso cristiano en el mundo del trabajo. Prólogo del papa Francisco (Ediciones HOAC, 2022)



