León XIV denuncia la “idolatría del dinero” como raíz de los conflictos armados en la vigilia por la paz

El papa León XIV ha denunciado la “idolatría del dinero y de uno mismo” como raíz de los conflictos armados en la vigilia por la paz celebrada en el Vaticano este sábado
“Basta ya de la idolatría de uno mismo y del dinero. Basta ya de la guerra. La verdadera fuerza se manifiesta en el servicio a la vida”, ha afirmado el pontífice en la oración para invocar la paz, en el acto que él mismo convocó el pasado domingo de Resurrección al término de su bendición Urbi et orbi, en la que ya denunció la “globalización de la indiferencia” ante la muerte de miles de personas en los conflictos armados.
León XIV ha pedido a los responsables de las guerras que se detengan. “Es tiempo de paz, siéntense en mesas de diálogo y de mediación, no en mesas donde se planea el rearme y se deliberan acciones de muerte”, ha instado.
“Queremos decir a todo el mundo que es posible construir la paz, una paz nueva, que es posible vivir juntos con todos los pueblos, con todas las religiones, de todas las razas, que nosotros queremos ser discípulos de Jesucristo unidos como hermanos y hermanas, unidos todos en un mundo de paz”, ha expresado el Papa antes de comenzar la vigilia en su saludo a las miles de personas congregadas en la plaza de San Pedro, a los que ha agradecido su presencia y que hayan “respondido a esta llamada, a esta invitación a unirse todos con su voz, corazón y vida a orar por la paz”.
¡Nunca más la guerra!
Asimismo, el Papa ha hecho suyos los llamamientos de Pablo VI ante las Naciones Unidas, de Juan Pablo II, y Francisco –“¡Nunca más la guerra!”– y ha lamentado que la humanidad se ha “acostumbrado a la violencia” y se ha vuelto “indiferente ante la muerte.”
“Los equilibrios en la familia humana están gravemente desestabilizados”, ha dicho el Papa, al tiempo que ha lamentado que “incluso el santo nombre de Dios, el Dios de la vida, es arrastrado en discursos de muerte” y ha concluido que “todo puede perderse con la guerra”.
El Papa ha cerrado su intervención con una oración en la que ha pedido que “la locura de la guerra llegue a su fin”, ha dicho, al tiempo que ha instado a los presentes a “regresar a casa” con “el compromiso de orar siempre”, convencido de que “la paz no es una utopía” y de que la humanidad es “una sola familia que llora, espera y que se levanta”.
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