El foro social avanza hacia un pacto ecosocial “más allá del crecimiento”

El foro social avanza hacia un pacto ecosocial “más allá del crecimiento”
El proceso para construir un “Acuerdo Ecosocial Más Allá del Crecimiento” avanza con la puesta en marcha de los círculos de los Pactos Ecosociales, un espacio de trabajo temático y abierto que comenzó a activarse durante la primera sesión del Foro Social Más Allá del Crecimiento, celebrada en febrero.

La iniciativa persigue reunir a organizaciones, colectivos y personas comprometidas con una transición ecosocial justa, capaces de superar el actual modelo económico basado en el crecimiento ilimitado. Son ya 135 entidades las que se han adherido colectivamente, incluidas varias redes de organizaciones, a la declaración que sirve de carta base.

“Hay mucha diversidad en las entidades que provienen del ecologismo, el feminismo, el sindicalismo y activismo por los derechos humanos, los movimientos sociales y las entidades locales y vecinales”, relata Hugo Abad Frías, del grupo motor del foro por el decrecimiento.

Hasta ahora, ha quedado claro que existe un amplio consenso del que partir, unos “máximos comunes denominadores” en palabras de Abad, que se expresan en un diagnóstico compartido, sobre “la incompatibilidad del actual sistema económico con las procesos y ecosistemas que permiten la vida“.

El objetivo es alcanzar un Acuerdo Ecosocial que ponga las necesidades y el bienestar de las personas y el planeta en el centro, acompañado de un programa de acción que articule a todas las partes implicadas, incluidas también las bases de las distintas organizaciones para ir ampliando el alcance de la iniciativa.

Para ello, el proceso se estructura en torno a 10 pactos ecosociales temáticos y dos transversales sobre democracia y transición justa.

Los pactos temáticos cubren áreas clave de la transición ecosocial: soberanía alimentaria e hídrica; soberanía energética; vivienda como derecho; movilidad justa; cultura; educación ecosocial; sanidad y salud pública; industria y economía circular; justicia global y desarme; y decrecimiento digital.

Cada pacto se organiza en un círculo de trabajo, compuesto por un equipo motor, personas facilitadoras y participantes. Estos círculos siguen una metodología común que estructura sus análisis y propuestas en tres elementos clave: visión de futuro, conflictos centrales que bloquean esa visión y propuestas para transformarlos.

“Es también un ensayo y un experimento de nuevas formas de deliberación y de abordar los conflictos sociales para lograr una transición que sea de verdad justa”, explica Abad, quien reconoce que ya está habiendo propuestas “transversales” como en el caso de la política sobre el agua que afecta a la transición energética, a la soberanía alimentaria y al decrecimiento digital.

De lo que se trata ahora es de consolidar los documentos que se subirán a la plataforma de software libre “Decidim”, para impulsar una nueva ronda de participación. En junio está previsto un encuentro presencial para seguir avanzando y, en otoño de 2026, una segunda sesión plenaria del Foro destinada a lanzar el programa común y definir estrategias para que “cobre vida” y llegue a todos los ámbitos posibles.

La fase actual está sirviendo para plantear respuestas “más integrales, con anclaje territorial” que abarcan todas las esferas de la vida, incluida la justicia global y las relaciones entre Norte y Sur.

Pero también, “ha conseguido conectar el ecosistema de las organizaciones e impulsar una idea y un proyecto común a medio y largo plazo, a pesar de que las entidades siguen respondiendo en su día a día a los problemas sociales y ecológicos”, comenta Abad.

Un proceso abierto a la participación

La participación está abierta tanto a organizaciones presentes en los mapeos iniciales como a otras que quieran sumarse y enriquecer el proceso, ya que el mapeo se considera abierto.

Después de todo, la aspiración pasa por trascender a las propias entidades, hasta tener impacto en la sociedad.  Abad no descarta que ese foro social pueda convertirse en “punto de referencia” de un movimiento decrecentista internacional fuerte.

Desde el Foro Social, insisten en que esta construcción colectiva busca “superar el modelo económico actual” mediante la definición democrática de un horizonte ecosocial compartido, que sitúe la justicia social, la sostenibilidad ambiental y la democracia económica en el centro de las políticas futuras.

Por lo pronto, la iniciativa está teniendo una gran respaldo y animando los debates, los que se traduce en un gran apoyo que ha facilitado a Abad, integrante también del colectivo Research and Degrow, coordinar, junto a otras personas, el impulso inicial .

“Todo esto se sostiene gracias a la corresponsabilidad, a muchas personas que hay detrás y que están poniendo mucha energía para crear capacidad, autonomía y nuevas formas de trabajo, en un ejercicio de liderazgo colectivo y de esfuerzo por cuidar de lo común”, concluye Abad.

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