El Apostolado del Mar se une a la llamada para atender y repatriar a los marineros atrapados en Ormuz

El Apostolado del Mar se une a la llamada para atender y repatriar a los marineros atrapados en Ormuz
El Comité de Bienestar de la Gente de Mar del puerto de Barcelona, cuya secretaría permanente ostenta el Apostolado del Mar, ha reclamado que se atiendan de manera prioritaria las necesidades de comunicación, suministro, asistencia y relevo de las 20.000 personas trabajadoras del mar atrapadas en el Estrecho de Ormuz.

Unos 20.000 trabajadores del mar están en situación crítica en la zona, escenario de confrontación bélica tras el ataque israelí‑estadounidense, por el que pasa el 20% del petróleo mundial y una parte importante de materias primas.

Las tripulaciones denuncian la falta de suministros básicos, el deterioro de su salud física y mental y las dificultades para ser repatriadas, en un contexto de creciente inseguridad para la navegación.

El Comité de Bienestar de la Gente de Mar del puerto de Barcelona ha difundido un comunicado difundido en, el que se hace eco de las conclusiones de la 36ª sesión extraordinaria de la Organización Marítima Internacional (International Maritime Organization, IMO)

Esta entidad subraya la obligación de los Estados y de los agentes del sector marítimo de proteger a las personas que hacen posible el transporte marítimo mundial, especialmente en contextos de tensión geopolítica y riesgo para la navegación.

Desde el puerto de Barcelona, reclaman garantías para las comunicaciones de las tripulaciones con sus familiares, tanto mediante el libre acceso a los servicios de internet por satélite por parte de los armadores como facilitando el acceso a coste reducido o nulo por parte de los proveedores de comunicación; así como el relevo de las tripulaciones;

Además exigen el suministro de provisiones, agua y combustible; la consideración de la fatiga y presión psicológica de las personas a bordo, y la asistencia humana necesaria en los puertos de acogida para los marinos que deban modificar sus rutas.

Llamadas desesperadas

Las instituciones de atención al personal del mar están recibiendo llamadas desesperadas de tripulaciones atrapadas en el Golfo Pérsico en plena escalada bélica.

“Recibo llamadas de marineros a las dos o las tres de la madrugada. Me llaman en cuanto tienen acceso a internet”, explicó Mohamed Arrachedi, coordinador de la red de la Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF) para el mundo árabe e Irán, en declaraciones telefónicas realizadas desde España.

“Un marinero llamó presa del pánico diciendo: ‘Estamos aquí siendo bombardeados. No queremos morir. Por favor, ayúdeme, señor. Por favor, sáquenos de aquí’”, afirmó, describiendo la gravedad de una situación que se prolonga sin soluciones claras.

Según datos de la Organización Marítima Internacional (OMI), organismo de Naciones Unidas responsable de la seguridad marítima, alrededor de 20.000 marineros se encuentran actualmente atrapados en el Golfo Pérsico.

Desde el inicio del conflicto, al menos ocho marineros o estibadores han muerto en incidentes relacionados con la inseguridad en la región. Toda la correspondencia facilitada a la agencia AFP se mantiene bajo anonimato para garantizar la confidencialidad de quienes solicitan ayuda.

Ante este escenario, el Foro Internacional de Negociación (IBF), que representa a los trabajadores marítimos a escala global, ha declarado la zona como área de guerra.

Esta calificación otorga, en condiciones normales, derechos excepcionales a los marineros que trabajan en buques cubiertos por sus acuerdos, entre ellos la repatriación a cargo de la empresa y el pago del doble del salario. Según la ITF, estos acuerdos afectan a unos 15.000 buques en todo el mundo.

Sin embargo, la realidad sobre el terreno dista de lo previsto en los convenios. Muchos marineros, especialmente quienes trabajan en barcos sin acuerdos laborales del IBF, denuncian graves obstáculos para abandonar la zona.

En un correo electrónico enviado a la ITF el 18 de marzo, un tripulante afirmaba que el operador del buque estaba ignorando las peticiones de la tripulación para ser evacuada, alegando la falta de vuelos desde Irak y negándose a ofrecer rutas alternativas.

“Nos obligan a seguir realizando operaciones de carga y transbordo de buque a buque, incluso cuando expresamos nuestra preocupación por nuestra seguridad y nos encontramos en una zona de guerra. Nos mantienen en una situación sin opciones”, se lee en ese mensaje al que tuvo acceso la AFP

La Red Internacional de Bienestar y Asistencia a la Gente de Mar (ISWAN), otra organización que gestiona líneas de ayuda, confirmó un aumento de entre el 15% y el 20% en las llamadas y mensajes desde el inicio de la guerra, y señaló que un tercio de las consultas están relacionadas con problemas de repatriación.

A esta situación se suma la precariedad salarial. “Alrededor del 50% de los correos electrónicos que recibimos se refieren a pagos”, explicó Lucian Craciun, miembro del equipo de soporte de la ITF en Londres.

Muchos marineros optan por permanecer a bordo pese al riesgo porque no pueden permitirse económicamente abandonar el buque.

Uno de los mensajes preguntaba si un salario de 16 dólares diarios pasaría a duplicarse al trabajar en una zona oficialmente considerada de guerra.

Para la ITF, estas remuneraciones tan bajas evidencian la ausencia de convenios colectivos que garanticen condiciones laborales dignas.

Según el equipo de apoyo, los marineros sin cobertura de acuerdos internacionales se encuentran en una situación de especial vulnerabilidad, ya que sus contratos suelen excluir explícitamente las operaciones en zonas de conflicto y los armadores tienden a no responder a las reclamaciones.

Cuando esto ocurre, la ITF recurre a los Estados de abanderamiento de los buques y, si no obtiene respuesta, a las autoridades portuarias del país en el que se encuentra la embarcación. Aun así, Arrachedi reconoció que muchos casos en el Golfo siguen sin resolverse y que miles de marineros continúan esperando, “desesperadamente”, una respuesta de los operadores.

Centro Stella Maris del Apostolado del Mar de Barcelona

El Comité de Bienestar de la Gente de Mar del puerto de Barcelona trabaja de forma permanente para que la capital catalana sea un puerto acogedor para las tripulaciones.

En este marco, el Centro Stella Maris del Apostolado del Mar de Barcelona, con el apoyo del comité, es el organismo encargado de prestar asistencia a los marinos de los buques que recalan en el puerto.

El centro, que abrió sus puertas en 1927, cuenta con 42 personas voluntarias que desarrollan su labor de manera altruista y ofrecen a las tripulaciones los servicios que puedan necesitar durante sus escalas.

El comité está integrado por el puerto de Barcelona, que ejerce la presidencia permanente; el Instituto Social de la Marina; la Capitanía Marítima de Barcelona; la Asociación de Consignatarios de Barcelona; la Corporación de Prácticos de Barcelona; la Asociación de Capitanes de la Marina Mercante; la Sociedad de Jefes y Oficiales de Máquinas; Remolcadores de Barcelona; la Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF), y Stella Maris, que ostenta la secretaría permanente.

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