Tres cuartos de siglo le pueblan

Tres cuartos de siglo le pueblan
FOTO | Mariam A. Montesinos, vía EFE

“Ahora he descubierto una cosa terrible (no se lo digas a nadie). Yo no he nacido. (…) Había mil Federicos Garcías Lorcas, tendidos para siempre en el desván del tiempo; y en el almacén del porvenir, contemplé otros mil Federicos Garcías Lorcas muy planchaditos, unos sobre otros, esperando que los llenasen de gas para volar sin dirección (…) Yo vivo de prestado, lo que tengo dentro no es mío, veremos a ver si nazco”. Federico García Lorca.

¡Ay, cómo le pueblan Lorca, Machado y Hernández! Ellos no se despoblaron. Y murieron en España, dentro o al lado, con el sol y la luna como su tumba, condenando las palabras asesinas de amaneceres revolucionarios.

Ritmos le pueblan arrítmicamente

La vida son ritmos, ritmos multiesquizofrénicos. Ritmos del tiempo, del espacio y de la materia, ritmos de la lucha de clases, de vivencias individuales y de nuestra conciencia como individuos sociales.

Esos arrítmicos ritmos le pueblan esquizofrénica y simultáneamente. Su naturaleza es arrítmica, porque le pueblan dominantes cadencias diferentes. Y también su conciencia liberadora es, conscientemente o no, arrítmica.

Materia, sociedad y familia le pueblan

“Busca a tu complementario, / que marcha siempre contigo, / y suele ser tu contrario.” “Tras el vivir y el soñar, / está lo que más importa: / despertar.” “Pienso en España vendida toda / de río a río, de monte a monte, de mar a mar. / Toda vendida a la codicia extranjera: el suelo y el cielo y el subsuelo.” “La idea y el sentimiento de la inmortalidad serán suplidos por el sentido fraternal del amor.” Antonio Machado Ruiz. Y sus últimos versos mirando al cielo español: “Estos días azules y este sol de la infancia.”

Tres cuartos de siglo, lleva desnudándose, tres cuartos de siglo, viendo cómo se le iba cayendo el ropaje a todos los demás. Porque en la desnudez reside la sabiduría.

Ya no están los que le poblaron multiesquizofrénicamente como familia primigenia. Ya ha besado cuatro frentes frías. Ya no le quedan frentes de esas ni besos tales.

Como en otras cosas, de la vida y de los peces, hay abuelos de arrastre y abuelos de pincho, a veces. De pincho es y no de arrastre, porque le arrastran todavía, la sangre y sus ritmos, la vida y su alegría. Está vivo porque le pueblan vivos el saber y el hacer revolucionarios, y ternuras a mares.

Lo sibarita que le puebla

Hace tres cuartos de siglo que le empezaron a poblar multiesquizofrénicamente. Es humano y le siguen poblando, y sigue multiesquizofrénicamente poblando a los demás.

Y apuesta por la ternura y el placer, y sigue luchando por una vida sibarita, por las verdades sibaritas, por una sociedad sibarita, sin explotación ni opresión, sin represión ni sumisión.

No labra porvenires, cultiva amaneceres. Borracho de vidas sigue apostando, social desde su médula vital, individuo hasta su final mental.

Las leyes que le determinan

Su conciencia es el uno por ciento, el resto es inconsciente, y sometida a las leyes de la física, de la lucha de clases y de la psique humana, avanza en su liberación. La lucha liberadora de la conciencia es una lucha constante contra el inconsciente represor. La conciencia duele multiesquizofrénicamente.

Cuando los dioses humanos le amenazan con el infierno, cual dioses diabólicos, sólo le queda acabar con tales dioses amenazantes.

Un maestro es un aprendiz, persistentemente aventajado, hasta el final de su conciencia sabia.

La conciencia que le puede liberar

Sentir una vivencia condiciona la conciencia y su memoria. Sus afectos expresan su posición y su identidad. Con la mayor conciencia de sus afectos, de la memoria de los hechos que los provocaron y de cómo constituyen su personalidad multiesquizofrénica, se va liberando de las dominaciones sociales y de las opresiones individuales. Y disfruta de la percepción del tiempo, de sentir conscientemente cómo los afectos alargan o acortan el tiempo, y también determinan sus vivencias.

Y morirá bailando

“Con tres heridas yo: la de la vida, la de la muerte, la del amor.” Miguel Hernández Gilabert.

Siete décadas y un quinquenio, ay, once lustros y un quinquenio, quinquenio que concentra siglos. Quinquenio de miradas, empatía en siglos; de palabras, emociones por siglos; de caricias, ternuras sus siglos; de sexo, freudianos siglos; de risas, surrealistas siglos; de ritmos, danza por siglos; en escasez, riqueza en siglos; si roto, muertos sus siglos. Si el duende canta un quinquenio, sigue inmortal sumando siglos. Ay, ay, ay, les pueblan dos vidas, ay, y un quinquenio sibarita. 18 y 30 de marzo de 2026.

Será lo que ella quiera que sea para ella, pero será él; tres cuartos de siglo poblado multiesquizofrénicamente. Y morirá bailando, arrítmicamente, desnudo a flor de piel, si los dioses se lo permiten.