Todavía no son los peores tiempos

Todavía no son los peores tiempos
Foto | Lugon Stock (Vecteezy).

Vivimos tiempos oscuros. Nerón está incendiando el mundo. El segundo Agripa vomita su odio atávico.

La corte de aduladores enciende las antorchas mientras los caciques reclutan súbditos.

Caprichos, fobias, complejos y temores guían alianzas y decisiones que marcan la vida del resto del mundo.

Se hacen llamar salvadores para poder condenar todo aquello que les cuestiona.

Pervierten palabras sagradas para moldear sus conciencias a la forma de sus obsesiones patológicas.

Lo llaman sentido común, pero en realidad son los bajos instintos, los peores, de siempre.

La propaganda se ha afiliado como nunca para extender los delirios y fantasías particulares de un puñado de peligrosos iluminados.

Se han adueñado a golpe de talonario de los resortes de grandiosos instrumentos de control y disuasión de la población.

Su fanatismo y la crueldad suenan espeluznantemente familiares a aquellos pasajes más tristes de la humanidad.

Pero no son los peores tiempos, todavía.

Aún podemos restar poder a la tiranía y salir del espejismo en el que tratan de embaucarnos.

Es la hora de la ciudadanía.