Recordando a Rovirosa: “Devolver la ‘buena noticia’ al mundo obrero, les pertenece”

Recordando a Rovirosa: “Devolver la ‘buena noticia’ al mundo obrero, les pertenece”
La Eucaristía de Acción de Gracias en recuerdo del “apóstol del mundo obrero Guillermo Rovirosa”, en el 62º aniversario de su muerte, mostró la vigencia de su vida y obra; y sirvió para renovar el compromiso de “llevar la ‘buena noticia’ al mundo obrero en sus condiciones actuales de vida y de trabajo, porque les pertenece”.

Un nutrido grupo de asistentes en su mayoría vinculados a los organizadores del acto en la diócesis de Madrid (Acción Cultural Cristiana, Encuentro y Solidaridad, Hermandad Obrera de Acción Católica y Movimiento Cultural Cristiano), se dieron cita en los locales de la parroquia de Nuestra Señora de las Angustias para recordar la entrega de este “testigo de la fe”.

Las entidades que hoy en día tratan de seguir su ejemplo con fidelidad y coherencia, de este modo, unidos bajo la inspiración común de este ingeniero catalán convertido al catolicismo ya de adulto, ofrecieron una potente señal de verdadera comunión y muestra de sinodalidad para la misión compartida.

Después de todo, como se destacó desde la monición de entrada, “quienes hoy trabajan por la causa de los pobres, incluso más allá del mundo del trabajo, siguen encontrando en él un referente que nos aproxima a una vivencia esperanzada del mensaje de Jesús de Nazaret y que nos compromete con el momento histórico que vivimos”.

Ya en la homilía, Jorge Hernández Duarte, consiliario general de la HOAC, no dejó pasar la oportunidad de vincular el pensamiento de Rovirosa con el legado del papa Francisco y su empeño por promover una Iglesia pobre para los pobres, que camina en sinodalidad.

Efectivamente, Rovirosa, que fue uno de los grandes impulsores del movimiento de trabajadoras y trabajadores cristianos para la evangelización del mundo del trabajo, junto a figuras como Tomás Malagón o Eugenio Merino, insistía en la necesidad de cultivar el arte de la escucha, para descubrir a Dios en las demás personas y discernir la voz del Espíritu Santo en la historia.

La labor intelectual y divulgativa de Rovirosa sigue siendo clave para comprender la hondura de la teología de la escucha y su ética del compromiso. Más aún, para la Iglesia del siglo XXI, tan necesitada de personas laicas creyentes. militantes, formadas y corresponsables por el bautismo, con presencia real en la vida eclesial y social.

Hernández destacó, así mismo, que la espiritualidad centrada en Cristo no se agota en la contemplación, sino que ilumina la realidad, especialmente de aquellas personas infortunadas y quienes luchan por la justicia, desde la pobreza voluntaria, diferente de la miseria y la práctica comunitaria de la solidaridad.

La santidad que propone Rovirosa, a través de las virtudes clásica de sacrificio, pobreza y humildad, empuja a hacer realidad el reino de Dios, no en un cielo futuro, sino aquí y ahora, con la voluntad de “traer el futuro y hacerlo presente”.

Así, el presbítero canario, dedicado ahora al acompañamiento espiritual desde la Comisión Permanente de la HOAC, agradeció la presencia de las diversas sensibilidades en la ceremonia y alentó a escuchar a las demás personas, especialmente aquellas cuya dignidad se ve pisoteada y discernir conjuntamente los signos de los tiempos.

Después de todo, como diría Rovirosa, “es hora de conversión y de vivir con radicalidad y autenticidad nuestro compromiso de evangelización”.

Álbum de fotos Madrid

Foto | Imagen de la celebración de la Eucaristía de Acción de Gracias por la vida de Rovirosa y Malagón en Jaén.

Jaén homenajea Rovirosa y a Malagón

En la diócesis de Jaén también se celebró la Eucaristía en recuerdo de Guillermo Rovirosa, pero también, de Tomás Malagón, de cuya muerte se cumplían 42 años.

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En la parroquia de San Juan Bosco del barrio del Polígono del Valle, el consiliario de la HOAC, Pepe González presidió la ceremonia como memoria agradecida y, al mismo tiempo, como una llamada actual a la coherencia evangélica.

Precisamente, en este tiempo de Cuaresma, que invita al cambio personal y comunitario, la comunidad creyente volvió a escuchar la interpelación del profeta Ezequiel: convertirse, practicar la justicia y vivir. Y también la exigente palabra de Jesús: una justicia que supere la apariencia religiosa y se traduzca en reconciliación, fraternidad y compromiso real con quienes sufren.

La homilía subrayó que no basta con multiplicar ofrendas o celebraciones si no se practica la justicia. El Evangelio invita a “dejar la ofrenda ante el altar” para reconciliarse primero con el hermano. En esta línea, se recordó la llamada del papa Francisco en Fratelli tutti a “hacernos prójimos” de toda persona herida, sin distinciones ni fronteras.

La figura de Guillermo Rovirosa fue presentada como referente luminoso de santidad laical. Tras una juventud marcada por el rechazo a la fe, su búsqueda sincera de la verdad le llevó a una profunda conversión a Cristo en la Iglesia. Desde entonces, vivió con radicalidad tres convicciones: fe apasionada en Jesucristo, fidelidad eclesial y amor confiado al mundo obrero.

Rovirosa entendió que la evangelización debía hacerse desde abajo, compartiendo vida, mentalidad y luchas de las personas trabajadoras. Soñó no con “un mundo mejor”, sino con un mundo nuevo según el Evangelio. Su pensamiento, hoy en plena actualidad, resuena con fuerza:

“Ahora es el tiempo de los testimonios, no de las apologías”.
En la celebración se recordó también que está en curso su proceso de beatificación, signo de que su testimonio sigue fecundando la vida de la Iglesia.

Por su parte, Tomás Malagón, consiliario general de la HOAC desde 1953, fue destacado como pastor y formador que ayudó a consolidar espiritualmente el movimiento, ofreciendo profundidad teológica y acompañamiento fiel a generaciones de militantes.

La monición de entrada situó la celebración en el contexto actual del mundo obrero: precariedad laboral, desempleo, empobrecimiento, accidentes de trabajo, dificultad de acceso a la vivienda, migraciones forzadas, soledad y fragilidad social. Realidades que siguen reclamando una fe encarnada y transformadora.

En la oración de los fieles, la asamblea pidió por la Iglesia, para que sea casa y esperanza de las personas empobrecidas; por la HOAC, para que viva en conversión permanente; por el mundo del trabajo, para que sea espacio de dignidad y no de explotación; por las víctimas de accidentes laborales y por quienes luchan por la justicia; y por la paz en el mundo.

La celebración concluyó renovando la llamada a vivir el bautismo con coherencia, haciendo presente el Reino de Dios en fábricas, talleres, campos, oficinas, escuelas y hogares.

 

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