“¡Mujer, sal!”

Señor Jesús,
hoy tu Palabra vuelve a resonar
como en la casa de Betania:
“¡Lázaro, sal fuera!”
Pero hoy el silencio pesa,
y ese silencio tiene nombre de mujer.
Tiene el nombre de Marina,
64 años, vida truncada en Pedreña,
asfixiada por la violencia
que algunos no quieren ver.
Hay silencios que protegen la vida
y silencios que encubren la muerte.
Silencios que cuidan…
y silencios que matan lentamente.
Hoy te pedimos, Señor,
que tu voz atraviese nuestras calles,
nuestras casas,
nuestras conciencias.
Que grites fuerte sobre esta tumba de injusticia:
“¡Mujer, sal fuera!”
Sal del miedo.
Sal de la noche del maltrato.
Sal de la soledad que nadie escucha.
Y a nosotros, Señor,
quítanos la piedra del corazón:
la indiferencia,
la complicidad,
la cultura que justifica o calla.
Que aprendamos a distinguir los silencios
y a elegir los que defienden la vida.
Por Marina,
por las once mujeres asesinadas este año,
por las más de mil trescientas
que claman desde la historia.
Que tu Evangelio nos levante,
que tu justicia despierte nuestra voz,
y que tu Espíritu nos haga comunidad
que desata vendas, rompe silencios
y defiende la vida de las mujeres.
Amén.

Consiliario de la HOAC de Bilbao



