Más calidad de empleo y mejor sistema público de cuidados para reducir la desigualdad

Dos grandes organizaciones de la sociedad civil como Cáritas y Oxfam Intermón, han coincidido en la víspera de la conmemoración del 8M, en reivindicar la mejora de la calidad del empleo y los mecanismos de corresponsabilidad así como la implantación de un sistema público de cuidados que garantice servicios adecuados y derechos laborales para cuidadoras y trabajadoras del hogar.
Las desigualdades de género persisten —e incluso se agravan— en ámbitos clave como los cuidados, el empleo y los ingresos, según los informes manejados por Oxfam Intermón y Cáritas Española, que han presentado sus preocupaciones por las brechas persistentes, con motivo del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer.
Los datos de Cáritas Española confirman la existencia la desigualdad estructural. El 44,4% de los hogares monoparentales sustentados por mujeres está en exclusión social, casi el doble que aquellos encabezados por hombres (26,8%).
La organización subraya que las mujeres representan el 65% de las personas atendidas, predominando perfiles de mayores de 45 años, con estudios básicos y, cada vez más, mujeres migrantes.
“El género continúa
siendo uno de los factores
que más condiciona la posición social,
las oportunidades y la vulnerabilidad”
“El género continúa siendo uno de los factores que más condiciona la posición social, las oportunidades y la vulnerabilidad”, afirma Leticia Escutia, responsable del programa de Mujer de Cáritas Española.
Entre los principales obstáculos identifica la dificultad para mantener una vivienda estable, la incompatibilidad entre cuidados y empleo, la precariedad laboral y los procesos administrativos que afectan especialmente a mujeres migrantes.
A ello se suma la persistencia de brechas laborales: en 2025, el desempleo femenino alcanzó el 11,24% frente al 8,76% masculino, con las mujeres representando el 72% de los contratos a tiempo parcial y cobrando un 16% menos que los hombres.
La organización alerta también sobre la alta presencia de mujeres en la economía sumergida y en empleos precarizados como el hogar, la limpieza o los cuidados.
Oxfam Intermón, por su parte, se centra en la situación de las trabajadoras doméstica y la falta de reconocimiento y valorización de los cuidados.
Su segunda encuesta Vivir la Desigualdad (2025), revela que el 6,9% de las mujeres se dedica en exclusiva al trabajo doméstico no remunerado, frente a un 0,3% de los hombres, lo que implica que ellas asumen 23 veces más carga de cuidados.
Esta desigualdad no solo se manifiesta en el reparto del tiempo, sino también en su percepción: el 37,3% de las mujeres identifica una alta desigualdad en el hogar, frente al 28,4% de los hombres.
La organización denuncia además que más del 40% de las mujeres necesitaría un segundo empleo, pero no puede asumirlo por falta de tiempo o responsabilidades de cuidado.
Esa sobrecarga limita también la conciliación: el 40,9% afirma que su trabajo principal no les deja tiempo suficiente para las tareas del hogar, una proporción que ha aumentado casi nueve puntos desde 2023.
La escasez de ingresos y los cuidados
explican la sensación extendida de “no llegar”,
pese al esfuerzo diario
“Las mujeres enfrentan de manera particular dos presiones estructurales simultáneas”, explica Julia García, experta en desigualdades de Oxfam Intermón. “Por un lado, una proporción más alta declara no disponer de ingresos suficientes para cubrir necesidades básicas y, por otro, siguen asumiendo la mayor parte de los cuidados no remunerados. Esta combinación ayuda a entender la sensación extendida de no llegar, pese al esfuerzo diario”.
La precariedad económica también se ensaña con ellas. Según la encuesta, una de cada cuatro mujeres vive en hogares con ingresos inferiores a 1.200 euros, frente a un 16,8% de los hombres.
En los tramos altos de renta, la brecha se invierte: solo el 6% de las mujeres vive en hogares con más de 4.000 euros al mes, frente al 11% de los hombres. Además, el 32,7% de las mujeres afirma no contar con ingresos suficientes para una vida digna, seis puntos más que los hombres.
La carga desigual de cuidados tiene efectos directos sobre la salud, la autonomía y la calidad de vida. Según Oxfam, una de cada tres mujeres está poco o nada satisfecha con su empleo y declara menos tiempo para ocio y relaciones personales que los hombres. También presentan peor salud mental: solo el 62,4% asegura tenerla en buen estado, frente al 68,8% de los hombres.
La presión económica genera además mayores renuncias: las mujeres declaran reducir gastos básicos y no básicos con más frecuencia, con brechas de entre 7 y 13 puntos porcentuales respecto a los hombres.
Cáritas insiste en la necesidad de formalizar el empleo en sectores precarizados, garantizar permisos justos para mujeres migrantes y reconocer el valor social de los trabajos feminizados.
“Los cuidados no pueden seguir dependiendo del esfuerzo desproporcionado de una parte”, subraya Julia García. “Hay que construir un sistema que permita pasar del sacrificio individual al derecho colectivo”.
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Redactor jefe de Noticias Obreras



