Las trabajadoras del hogar migrantes sostienen la vida en condiciones de precariedad

Iglesia por el Trabajo Decente de Jaén denuncia la invisibilidad y vulnerabilidad de miles de mujeres dedicadas a los cuidados y reclama su regularización y pleno reconocimiento de derechos
Con motivo del Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar, la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) de Jaén ha puesto el foco en la situación de miles de mujeres, que en su mayoría son migrantes, que sostienen los cuidados y el funcionamiento cotidiano de la sociedad, a menudo en condiciones de precariedad, invisibilidad y falta de derechos.
El trabajo en el hogar y los cuidados constituye una actividad imprescindible para la vida y la cohesión social. Sin embargo, continúa siendo uno de los ámbitos laborales más desprotegidos y menos reconocidos.
La iniciativa subraya que estas trabajadoras “no solo mantienen hogares, sino que sostienen la vida y la dignidad de quienes dependen de sus cuidados”, y advierte de la necesidad de un cambio profundo en la mirada social e institucional hacia este sector.
Precariedad estructural de una realidad silenciada
En la provincia de Jaén se estima que unas 2.000 personas trabajan en el sector doméstico, con una presencia destacada de mujeres migrantes. Muchas de ellas desarrollan su labor como internas, con jornadas extensas, sin descanso suficiente, salarios bajos y, en algunos casos, sin acceso a la seguridad social.
Esta situación configura un escenario de especial vulnerabilidad que, según denuncia ITD, exige avanzar con urgencia en la regularización administrativa y en el reconocimiento efectivo de sus derechos laborales y sociales.
Los testimonios evidencian la dureza de estas condiciones. Adriana, empleada del hogar residente en Jaén desde hace 18 años, relata las situaciones de explotación que viven muchas trabajadoras en situación irregular, así como las dificultades que afrontan en su salud y en su vida diaria.
Su experiencia refleja una realidad extendida: mujeres que, pese a su esfuerzo y dedicación, continúan viviendo en la sombra de la invisibilidad y la desigualdad.
Una llamada al reconocimiento y a la dignidad
La Iglesia ha insistido en la centralidad y dignidad de este trabajo. San Juan Pablo II lo definió como “oculto, pero indispensable; humilde, repetido, monótono y heroico”, mientras el papa Francisco recuerda que estas tareas “no son humillantes”, sino una forma de servicio que debe ser reconocida y valorada socialmente.
En este contexto, ITD hace un llamamiento a la sociedad y a las instituciones para reconocer, proteger y regularizar este empleo, garantizando condiciones dignas, salarios justos y acceso pleno a derechos.
La iniciativa ha trasladado su comunicado a instituciones públicas y entidades sociales de Jaén, como el Ayuntamiento, la Subdelegación del Gobierno, la Delegación Territorial de Inclusión Social y la Oficina de Extranjería, así como a organizaciones del tercer sector como Fundación Don Bosco, Cruz Roja y asociaciones de trabajadoras del hogar.
El objetivo es abrir espacios de diálogo, escucha y colaboración que permitan avanzar en la mejora de sus condiciones de vida y trabajo. La iniciativa eclesial por el trabajo decente reafirma así su compromiso de acompañar y sensibilizar para impulsar cambios reales.
“Cuidar también es trabajar, y todo trabajo merece respeto, derechos y dignidad”, subrayan.
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Director de Noticias Obreras.
Autor del libro No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo. (Ediciones HOAC, 2019). Coeditor del libro Ahora más que nunca. El compromiso cristiano en el mundo del trabajo. Prólogo del papa Francisco (Ediciones HOAC, 2022)



