Las Iglesias del sur global reclaman el fin de los combustibles fósiles y piden una transición justa

Las Iglesia del sur global, con el apoyo de las europeas y de Oceanía, llaman a promover una transición justa en defensa de la casa común y de los pueblos más vulnerables y expresan su apoyo al tratado para el abandono de los combustibles fósiles.
En coherencia con “la opción preferencial por los pobres y el cuidado de la creación descritos en la Doctrina Social de la Iglesia”, manifiestan rotundamente su “apoyo inquebrantable a una transición justa”.
Los altos responsables eclesiásticos que firman este documento hacen un llamamiento a los gobiernos del mundo para que “adopten un tratado que detenga la proliferación y abandone los combustibles fósiles como un imperativo moral y político”.
En su proclama, los responsables eclesiales no dejan lugar a dudas: superar los combustibles fósiles es una condición para la paz, la justicia y la fraternidad e invitan a forjar una alianza histórica Norte–Sur para proteger la creación.
Concretamente, apoyan la firma de un “Tratado de Combustibles Fósiles”, como herramienta específica que complemente el Acuerdo de París, abordando la raíz del problema. Este es el objetivo de una conferencia internacional prevista, entre el 28 al 29 de abril, en Santa Marta, Colombia.
En un gesto inédito, los cardenales Jaime Spengler, arzobispo de Porto Alegre y presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM), Fridolin Ambongo Besungu, arzobispo de Kinshasa y presidente del Simposio de las Conferencias Episcopales de África y Madagascar (SECAM) y Filipe Neri Ferrão, patriarca de las Indias Orientales y presidente de la Federación de Conferencias Episcopales de Asia (FABC, por sus siglas en inglés), se han unido para reforzar una agenda eclesial centrada en la justicia socioambiental y la defensa de los pueblos más vulnerables.
A ellos se suman el cardenal serbio Ladislav Nemet, primer purpurado de su país y actual vicepresidente del Consejo de Conferencias Episcopales de Europa (CCEE), y Ryan Pagente Jiménez, arzobispo de Agaña y vicepresidente de la Federación de Conferencias de Obispos Católicos de Oceanía (FCBCO, por sus siglas en inglés).
El planeta se acerca al punto de no retorno
Apoyados en el consenso científico, pero también como testigos de las consecuencias del cambio climático, advierten que “el planeta se está acercando a umbrales críticos que comprometen la estabilidad de los ecosistemas, los sistemas socioeconómicos y las estructuras de gobernanza, lo que agrava el sufrimiento de los más vulnerables, incluso en los países del Norte global”.
En coherencia, se comprometen a revisar sus prácticas propias, promover desinversión en combustibles fósiles y acompañar a las comunidades que sostienen la resistencia y la esperanza en sus territorios.
El pacto mundial que reclama el Pueblo de Dios del sur global pasa en primer lugar por el cese de toda nueva exploración y producción de carbón, petróleo y gas, para logar la no proliferación y eliminación gradual.
En segundo lugar, proponen que la eliminación de los combustibles fósiles sea gradual y equitativa, en función de la responsabilidad histórica y de la capacidad de cada nación, priorizando el bien común y proteger los medios de vida de las poblaciones más vulnerables.
Por último, reclaman garantías de que la transición haca las energías renovables sea justa y a nivel mundial, “sin dejar atrás a ningún trabajador, comunidad ni país”. Además, piden la creación de un Registro Global de Combustibles Fósiles para garantizar transparencia y rendición de cuentas.
Sobriedad y buen vivir
El manifiesto rechaza el “capitalismo verde” y cualquier solución que reproduzca la lógica extractivista. Propone una transición basada en la sobriedad y buen vivir, reduciendo el consumo excesivo de los países ricos, la equidad y responsabilidad diferenciada, reconociendo la deuda ecológica del Norte Global, y la democracia participativa, protegiendo a comunidades indígenas, afrodescendientes y defensoras del territorio.
Conscientes de la desigualdad entre el peso de la deuda externa y la financiación para la transición climática, que califican de “inmoral”, el documento propone que los pagos de deuda se transformen en inversiones concretas para una transición energética justa, priorizando a mujeres, jóvenes, pueblos indígenas y comunidades empobrecidas.
Ya de cara a la celebración de la 31ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP31), en Antalya, Turquía, del 9 al 20 de noviembre de 2026, el manifiesto de las iglesias reclama a los Estados que se unan al tratado, incluyan la eliminación de los combustibles fósiles en sus compromisos climáticos; protejan a los defensores de la tierra y fortalezcan la cooperación internacional para garantizar una transición ordenada.
Por una paz desarmada y desarmante
Finalmente, los cardenales y el arzobispo suman sus voces “al llamado urgente del papa León XIV para ser constructores de ‘una paz desarmada y desarmante’” en el mundo. Es más, apuntan que muchas de las guerras actuales están “motivadas por el control de las fuentes y de los bienes materiales para la producción de energía”.
Por eso, plantean que “no basta con una transición energética”, sino que además resulta ineludible “una profunda transformación socioeconómica y cultural que nos lleve a promover nuevos estilos de vida y de producción que nos encaminen al buen vivir y al vivir bien”.
Aunque “el tiempo apremia”, confiesan los firmantes que no dudan en reseñar que “la esperanza nos moviliza”, porque, como dijo el papa Francisco, “sabemos que las cosas pueden cambiar”.
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