La pastoral del trabajo de Orihuela-Alicante plantea democratizar la empresa desde la Doctrina Social

El Encuentro Diocesano de Trabajadoras y Trabajadores Cristianos de Orihuela-Alicante abordó “La democracia en el trabajo: una visión desde la Doctrina Social de la Iglesia”
La jornada, celebrada el sábado 14 de marzo en la parroquia Nuestra Señora de Gracia de Alicante, fue organizada un año más por la pastoral del trabajo de la diócesis de Orihuela-Alicante, contó también con la presencia del obispo, José Ignacio Munilla, quien presidió la celebración de la Eucaristía.
La intervención la realizó Manolo Copé, militante de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) y concejal del Ayuntamiento de Alicante, que ofreció una lectura en profundidad, desde la Doctrina Social de la Iglesia, de una cuestión que sigue abierta. “Vivimos en democracia, pero en el trabajo la participación sigue siendo limitada”, señaló el ponente como punto de partida.
El concejal alicantino planteó que el trabajo “es un espacio central de la vida social” y que, por ello, la justicia exige que la persona trabajadora sea sujeto activo en la vida económica, no mero recurso productivo.
En este sentido, Copé recordó el artículo 129.2 de la Constitución española, que reconoce la participación en la empresa y el acceso a la propiedad de los medios de producción. Sin embargo, esta previsión convive con una práctica donde la democratización real de la empresa sigue siendo una asignatura pendiente.
De León XIII a hoy: una tradición viva
El militante hoacista recorrió el magisterio social de la Iglesia como una tradición coherente y en desarrollo. Desde León XIII y la Rerum novarum, donde se afirma que el trabajo “no es una mercancía”, hasta las aportaciones más recientes, se dibuja un hilo continuo que sitúa la dignidad del trabajo en el centro.
Se evocó también la aportación de Pío XI, que insistió en que la riqueza nace de la cooperación entre capital y trabajo, abriendo la puerta a la participación en beneficios, gestión y propiedad. Más adelante, Juan XXIII planteó la empresa como “comunidad de personas”, mientras Juan Pablo II profundizó en el “giro antropológico del trabajo”, defendiendo la copropiedad y la participación como exigencias de justicia.
La lectura se actualizó con el magisterio del papa Francisco, para quien el trabajo es una dimensión esencial de la dignidad humana y debe ser “libre, creativo, participativo y solidario”. Desde esta perspectiva, el ponente destacó el papel de los movimientos populares como espacios donde se construyen formas de democracia desde abajo, especialmente en contextos de exclusión y precariedad.

El trabajo como lugar de dignidad y conflicto
Copé afirmó que la democracia no puede limitarse al ámbito político. “También se juega en la organización del trabajo”, insistió durante su exposición.
En este marco, el ponente reivindicó el papel de los sindicatos como “expresión del derecho natural de asociación” y elemento indispensable para la defensa de los derechos de las personas trabajadoras dentro del bien común.
La reflexión incorporó también la mirada de Guillermo Rovirosa, que entendía la empresa como una realidad social de relaciones y criticaba la subordinación del trabajo al capital, abriendo camino a experiencias como el cooperativismo.
En su exposición el ponente no eludió los retos actuales. Las plataformas digitales, los algoritmos y la inteligencia artificial están reconfigurando el mundo del trabajo, generando nuevas formas de precariedad, pero también abriendo interrogantes sobre la participación y el control en las empresas.
Frente a ello, Copé señaló experiencias concretas de democratización económica, como el cooperativismo (con referencia a Mondragón), la cogestión europea o las empresas participadas por trabajadores.
Un decálogo para transformar la empresa
Como propuesta, el militante hoacista presentó un decálogo para una empresa participativa, inspirado en la Doctrina Social de la Iglesia. Entre sus claves: reconocer la empresa como comunidad de personas, garantizar la participación real en las decisiones, asegurar la transparencia económica, promover la representación de las personas trabajadoras y facilitar el acceso a la propiedad. A ello se suman la cultura del diálogo, el impulso de la economía social y cooperativa, y la apuesta por el trabajo decente y la igualdad.
La conclusión fue clara al señalar que “la democracia no termina en las urnas. También se juega en la organización del trabajo”. Y, en consecuencia, “mientras la dignidad del trabajo siga pendiente, la democracia seguirá siendo una promesa incompleta”, concluyó.
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Director de Noticias Obreras.
Autor del libro No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo. (Ediciones HOAC, 2019). Coeditor del libro Ahora más que nunca. El compromiso cristiano en el mundo del trabajo. Prólogo del papa Francisco (Ediciones HOAC, 2022)



