La Iglesia impulsa la desinversión ante el extractivismo: “Las empresas mineras contaminan nuestros territorios”

El Vaticano acoge la presentación de una plataforma internacional que llama a retirar inversiones del sector minero en respuesta a sus efectos sobre comunidades y ecosistemas
“Las empresas mineras contaminan nuestros territorios: nuestra ganadería, agricultura, ríos, aguas”. Con estas palabras, Yolanda Flores, mujer aimara de Puno (Perú), puso voz este viernes en el Vaticano a la realidad que viven muchas comunidades afectadas por la minería en distintos lugares del mundo.
Durante la presentación de la Plataforma de Desinversión en la Industria Minera en la Sala Stampa de la Santa Sede, su testimonio marcó el tono de una comparecencia en la que distintas voces (eclesiales, sociales y territoriales) coincidieron en denunciar los impactos del modelo extractivo y en reclamar una respuesta ética también en el ámbito financiero.
Flores alertó de la “violación de los derechos humanos” que sufren estos pueblos y explicó que las comunidades están tratando de comprender las causas de esta situación: “quién financia, quién da plata para destruirnos y envenenarnos poco a poco”. En este proceso, subrayó que “las plataformas son espacios donde podemos visibilizar nuestras problemáticas”.
Visiblemente emocionada, lamentó los problemas de salud que padecen sus pueblos y reivindicó el papel de las nuevas generaciones. “Vamos a seguir caminando, investigando, necesitamos de nuestros profesionales, nuestros hijos e hijas que están en las universidades”, dijo.
También destacó el acompañamiento de la Iglesia en “estos espacios de formación e información son importantes, porque nos sentimos incluidos”, e hizo un llamamiento a “poner en práctica lo que dice Jesús, a cuidar nuestra casa grande, nuestra casa común”, apostando por “acciones no violentas”.

“No siempre lo legal corresponde al valor justicia”
Desde esta realidad concreta, el cardenal Álvaro Ramazzini situó el problema en términos de justicia. A partir de su experiencia en Guatemala, relató cómo la actividad de la minera Goldcorp dejó a las comunidades en la misma situación de pobreza pese a la extracción de riqueza.
“Fue una actividad legal? Si lo fue. Fue una actividad que promovió el desarrollo integral de aquellas poblaciones? No. En términos de justicia distributiva: fueron justas las acciones de explotación minera? No”, afirmó. Y sintetizó el núcleo del conflicto: “no siempre lo legal corresponde al valor justicia”.
“Falsas soluciones del llamado capitalismo verde”
El obispo brasileño Vicente Ferreira amplió el foco al contexto global, advirtiendo que “las falsas soluciones del llamado ‘capitalismo verde’” y la carrera por minerales estratégicos están generando nuevas formas de presión sobre los territorios, en un escenario marcado por la transición energética, la digitalización y los conflictos geopolíticos.
“La minería es, sin duda, la columna central que sustenta la búsqueda desenfrenada por el lucro”, afirmó, señalando también el papel de las grandes tecnológicas y el consumo de recursos que implica la inteligencia artificial. Frente a este modelo, reivindicó el protagonismo de las comunidades: “Es desde abajo que soñamos un mundo nuevo”.
“Estas decisiones económicas no son neutrales”
La misionera Maamalifar M. Poreku subrayó que “estas decisiones económicas no son neutrales; tienen consecuencias morales” y defendió la necesidad de una “coherencia financiera” que alinee las inversiones con los valores éticos.
En este sentido, planteó la desinversión como una expresión concreta del compromiso con la ecología integral y con las comunidades afectadas, muchas de ellas situadas en “territorios martirizados”, donde “tanto los ecosistemas como las comunidades son sacrificados por el beneficio económico”.
“La inversión de dinero no es éticamente neutral”
Esta coherencia comienza a traducirse en decisiones concretas. La religiosa Anneliese Herzig explicó que la Iglesia en Austria cuenta desde 2018 con directrices de inversión ética basadas en un principio claro: “la inversión de dinero no es éticamente neutral”.
En coherencia con ello, han excluido la inversión en oro físico: “no se deben apoyar actividades contrarias a la doctrina social, ni beneficiarse de ellas. Es cuestión de credibilidad”. Una decisión, añadió, impulsada por la escucha de las comunidades del Sur global: “Esto ha sido posible gracias a las voces procedentes del sur global”.
Una estrategia para actuar sobre el sistema
La plataforma presentada en el Vaticano busca intervenir en las causas estructurales del modelo extractivo. El cardenal Fabio Baggio, en representación del Dicasterio al Servicio del Desarrollo Humano Integral, subrayó que “no se trata simplemente de una decisión técnica o financiera. Se trata de un acto de coherencia con nuestra fe”, en línea con la pregunta planteada en Laudato si’: “¿qué tipo de mundo queremos dejar a las generaciones que vienen detrás de nosotros?”.
Por su parte, el sacerdote comboniano Dario Bossi explicó que esta iniciativa responde a un diagnóstico acumulado tras años de acompañamiento a comunidades afectadas. La red, nacida en 2013 en América Latina, surgió en un contexto de aumento de conflictos mineros y ante la demanda de las comunidades de contar no solo con mediación, sino con aliados en la defensa de sus territorios.
Bossi señaló que el modelo extractivo está profundamente vinculado al sistema financiero global: “Las grandes empresas mineras están profundamente conectadas con bancos, fondos de inversión y mercados financieros globales”. Intentos como el accionariado crítico han tenido un alcance limitado, debido a la estructura de estas corporaciones.
Entre 2018 y 2022, recordó, grandes compañías mineras recibieron más de 54.000 millones de dólares en financiación internacional solo en Brasil. Ante esta realidad, afirmó que “muchas organizaciones sociales y eclesiales han comenzado a considerar la desinversión como una estrategia ética y eficaz”.
La plataforma, impulsada por la red Iglesias y Minería con el apoyo de más de 40 instituciones, propone así un cambio de enfoque: no solo denunciar los impactos del extractivismo, sino actuar sobre las estructuras económicas que lo sostienen, promoviendo una mayor coherencia entre fe, economía y justicia.
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Director de Noticias Obreras.
Autor del libro No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo. (Ediciones HOAC, 2019). Coeditor del libro Ahora más que nunca. El compromiso cristiano en el mundo del trabajo. Prólogo del papa Francisco (Ediciones HOAC, 2022)



