La HOAC de Jaén vive su retiro de Cuaresma “al pie de la cruz” junto al mundo obrero

Militantes de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) de Jaén han celebrado su retiro de Cuaresma en la parroquia de San Juan Bosco con el lema “Permanecer al pie de la cruz: cuidar, amar y confiar2, en un encuentro de oración, reflexión y compromiso vivido comunitariamente.
El encuentro se centró en el evangelio de Juan 19, 25-27, que presenta a María y a la comunidad discípula permaneciendo junto a Jesús en la cruz, y en el texto de reflexión “María al pie de la cruz”, que invita a no huir del dolor del mundo sino a permanecer junto a la vida crucificada.
Una mesa llena de signos
La mesa central del retiro recogía diversos símbolos que expresaban la espiritualidad militante de este movimiento de trabajadoras y trabajadores cristianos.
Una cruz recordaba la realidad del mundo obrero precarizado; un paño morado, el tiempo de conversión de la Cuaresma; el Evangelio abierto, la Palabra que ilumina la vida y la militancia; una vela encendida, signo de la esperanza que no se apaga; y, junto a ellos, la encuesta sobre el trabajo y el libro Maneras de vivir, como expresión de la encarnación en la realidad y de la campaña “Cuidar el trabajo, cuidar la vida” que la HOAC desarrolla para escuchar y visibilizar la situación del trabajo hoy.
El retiro comenzó pidiendo aprender a mirar el mundo con los ojos del Evangelio y conmoverse ante el sufrimiento de quienes viven a nuestro lado.
Permanecer cuando no todo se entiende
La lectura dialogada del texto “María al pie de la cruz” puso el acento en algunas claves profundas: permanecer cuando no se entiende todo, confiar cuando todo parece fracaso, cuidar la vida herida del mundo y reconocer que nadie se salva en solitario.
Una frase del texto resonó con especial fuerza entre las personas participantes:“No todo se entiende. Hay cosas que solo se sostienen”. También se subrayó otra convicción central: “El amor es más fuerte que la muerte”.
Lo que más ha resonado
En el tiempo de reflexión personal y de puesta en común expresaron cómo el texto les confrontaba con una realidad muy humana: la tendencia a huir del dolor. Sin embargo, el Evangelio invita a ir a lo esencial y a permanecer junto a las vidas crucificadas, confiando en que el amor no fracasa.
Se compartió la experiencia de vivir este camino con sentimientos encontrados: miedo, fragilidad o desconcierto, pero también esperanza, confianza y gratitud. Algunos militantes recordaron que con los años uno se siente más vulnerable, pero también más consciente de la providencia de Dios, que sostiene y vuelve a llamar al compromiso.
La figura de Juan llorando ante la cruz evocó la experiencia de quienes no entienden lo que ocurre pero siguen permaneciendo. También se recordaron situaciones concretas de dolor en la vida cotidiana: madres que sufren por sus hijos, trabajadores en situaciones precarias o personas que atraviesan enfermedad o soledad.
Permanecer en la vida concreta
Desde la clave militante, se compartieron muchas experiencias de cercanía y acompañamiento: relaciones con personas vulnerables, trabajadores y trabajadoras con dificultades, familias que atraviesan enfermedad o problemas sociales, o encuentros cotidianos donde se intenta escuchar, sostener y cuidar.
También se reconoció la tentación del cansancio o del abandono cuando los cambios parecen lentos o las situaciones se repiten. Sin embargo, la comunidad reafirmó la convicción de que la militancia continúa la obra de Dios en medio del mundo obrero, y que no se está solo en esa tarea.
La acción organizada como camino de encuentro
El retiro también ayudó a valorar la importancia de la acción organizada del movimiento de trabajadoras y trabajadores cristianos. La campaña actual, la encuesta sobre el trabajo, los comunicados, las presentaciones de libros o los encuentros públicos se reconocieron como oportunidades para escuchar, relacionarse y visibilizar el dolor y la esperanza del mundo obrero en la Iglesia y en la sociedad.
Estas iniciativas permiten denunciar injusticias, crear conciencia y abrir caminos de encuentro con trabajadores y trabajadoras, colectivos vulnerables y otras organizaciones.
Permanecer con esperanza
El retiro concluyó con la oración a Jesús Obrero, pidiendo fuerza para servir al mundo del trabajo y para mantener viva la esperanza incluso en medio de las dificultades.
Como gesto final, las personas participantes colocaron junto a la cruz un papel con los nombres de personas que han tenido presentes durante la oración: familiares, compañeras y compañeros de trabajo, amistades y miembros de los grupos de acción. Este gesto quiso recordar que la fe se vive en relación y que la misión nace del encuentro concreto con las personas.
Entre los compromisos y acciones de gracias compartidos surgió la voluntad de seguir abriendo puertas a la realidad del mundo obrero empobrecido, evitando caer en el aislamiento o en “mirarnos el ombligo”.
También se expresó el deseo de salir al encuentro de las personas y no quedar atrapados únicamente en el ámbito doméstico, cuidando la presencia en los ambientes de vida y trabajo.
En este sentido, se señaló como compromiso concreto conectar con la asociación de empleadas del hogar de Alcalá la Real, una realidad cercana del mundo del trabajo que reclama acompañamiento y reconocimiento en relación a la regularización extraordinaria de migrantes.
La comunidad expresó el deseo de que esta Cuaresma sea una oportunidad para profundizar en las relaciones, tejer redes y fortalecer la cercanía con quienes viven situaciones de mayor vulnerabilidad, manteniendo viva la convicción que ha atravesado todo el retiro: permanecer junto a la vida crucificada del mundo obrero porque el amor es más fuerte que la muerte.
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Presidenta de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) de Jaén.



