Kamalé: el «Campo de la esperanza» donde las mujeres desafían el clima

A 35 kilómetros de Bamako, en la comuna rural de Mandé, el pueblo de Kamalé (Mali) alberga una revolución verde y social. Liderada por la «Cooperativa Djiguiya», un centenar de mujeres transforman un terreno árido en un laboratorio de agricultura orgánica, demostrando que la resiliencia frente al cambio climático pasa por la unión y el saber local.
Un bastión de resistencia agrícola
En esta zona de clima sudano-saheliano, la agricultura tradicional sufre de lleno los impactos del cambio climático, que empobrecen los suelos y acentúa la pobreza. Ante esta realidad, 120 mujeres se han organizado en un perímetro hortícola de 1,5 hectáreas. Con el apoyo de la organización MTC Mali y de su socio WSM, cultivan mucho más que la tierra: cultivan su autonomía.
Su principal cultivo es la lechuga, una planta exigente en humedad que requiere una estrategia de riego rigurosa. El sitio también produce una gran diversidad de hortalizas y plantas aromáticas (zanahorias, cebollas, tomates, papayas, menta) que se venden directamente en el lugar.
La exigencia de lo «orgánico» frente a la dureza del trabajo
Aquí, el respeto por la vida es una regla de oro. Las productoras se apoyan en dos pilares ecológicos fundamentales: el compostaje y la rotación de cultivos.
Este éxito se basa, ante todo, en un esfuerzo humano considerable. Aunque el sitio cuenta con cinco pozos y una perforación con sistema solar, el equipamiento sigue siendo incompleto. Cada día, las mujeres todavía deben regar cada parcela manualmente con recipientes, una tarea agotadora que da testimonio de su determinación frente a las carencias tecnológicas.
Un modelo de transmisión para el futuro
El éxito de la cooperativa supera los límites del pueblo. Más allá de mejorar la nutrición comunitaria, Kamalé se ha convertido en un centro de formación y transmisión. Las productoras forman ahora a la nueva generación de jóvenes y a otras mujeres en técnicas de agricultura orgánica y gestión de explotaciones.
La ambición actual es completar la instalación del sistema moderno de riego mediante la perforación solar. Este proyecto permitiría aliviar a las mujeres de la pesada tarea de acarrear agua y asegurar una producción más estable.
Más que una explotación agrícola, Kamalé es una defensa del liderazgo femenino: al cultivar la tierra de manera responsable, estas mujeres demuestran que la protección del medio ambiente es la clave de un desarrollo sostenible.
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Presidente del Movimiento de Trabajadores Cristianos (MTC) de Mali



