Iglesia por el Trabajo Decente denuncia en el 8M que “la brecha digital de género es una brecha de dignidad”

Iglesia por el Trabajo Decente denuncia en el 8M que “la brecha digital de género es una brecha de dignidad”
Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) sitúa el impacto de la digitalización, las plataformas y la inteligencia artificial (IA) en el centro de sus reivindicaciones para este 8 de marzo y advierte de que la brecha digital “no es solo técnica: es una brecha de dignidad”

La iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) ha hecho público su manifiesto del Día Internacional de las Mujeres, uno de sus días claves, en el que denuncia que la desigualdad “adopta nuevas formas, más sofisticadas, pero igualmente injustas” cuando la tecnología condiciona el acceso al trabajo y a derechos básicos.

ITD subraya que no se podrá construir “una sociedad justa” mientras “millones de mujeres” sigan en “condiciones de exclusión, precariedad laboral y desigualdad”.

El texto titulado “Ante la exclusión, trabajo decente” introduce este año un enfoque específico: los efectos de las nuevas tecnologías en el mundo del trabajo como factor de desigualdad que golpea especialmente a las mujeres.

La iniciativa eclesial, promovida por Cáritas, la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), Justicia y Paz, la Juventud Estudiante Católica (JEC) y la Juventud Obrera Cristiana (JEC), apunta a la rapidez con la que avanzan la digitalización, las plataformas y la inteligencia artificial, al tiempo que advierte de que “no todas las personas caminan al mismo ritmo”, lo que abre una nueva brecha.

“Una Iglesia cercana al mundo del trabajo”

El manifiesto enmarca su llamamiento en la invitación del papa León XIV a sostener una presencia eclesial “cercana al mundo del trabajo, compasiva y encarnada”, de modo que el anuncio cristiano se traduzca en “presencia concreta de consuelo y esperanza”, pero también en “palabra profética” sobre la necesidad de “garantizar el trabajo para todos”.

A partir de ese horizonte, ITD afirma que estas palabras “resuenan de manera especial” en una fecha como el 8M, “cuando miramos la realidad de tantas mujeres para quienes el trabajo no es fuente de vida, sino causa de sufrimiento, riesgo o discriminación, cuando no de abusos”.

Digitalización e IA: “vulnerabilidad silenciosa”

ITD apunta a la brecha digital como forma de creciente de exclusión sociolaboral ya que al “no disponer de dispositivos, conexión estable o competencias digitales implica quedar fuera de oportunidades laborales, formativas y administrativas”. Una “vulnerabilidad silenciosa que multiplica todas las demás”, según califica.

Para respaldar esta denuncia, el manifiesto cita el informe FOESSA, que constata que “un tercio de los hogares vulnerables, muchos de ellos encabezados por mujeres, vive en ‘apagón digital’”. Añade, además, que los hogares en pobreza severa combinan “el 35% sin conexión estable” con “el 34% sin destrezas”.

Estas carencias se traducen en un bloqueo real de derechos, a juicio de la iniciativa, ya que “hay muchas mujeres que no pueden inscribirse a una oferta de empleo o iniciar los trámites esenciales para su legalización porque la plataforma es demasiado compleja”.

Cuidados, mundo rural y falta de tiempo para formarse

El texto remarca que esta desigualdad tecnológica no afecta de manera uniforme. Señala especialmente a mujeres “con trabajos feminizados” y a quienes permanecen “atrapadas en empleos precarios como en el caso de los cuidados o el mundo rural”. En estos contextos, “no disponen de tiempo ni de recursos para adquirir competencias digitales”, lo que acaba por “imposibilitar” que puedan “salir de la situación en la que se encuentran”, advierte.

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El manifiesto incluye también una referencia a las dificultades que afectan a “hombres y mujeres de edad avanzada”, incorporando una mirada intergeneracional: el problema no se reduce a una simple cuestión de habilidades, sino a una desigualdad acumulada que se convierte en barrera de acceso cuando la administración, el empleo y la formación se desplazan al entorno digital.

“Sesgo muy peligroso” en el diseño de la tecnología

ITD alerta también del impacto de la falta de participación de las mujeres en el desarrollo de plataformas e inteligencia artificial. Según la declaración, esa presencia “es mínima”, y este desequilibrio provoca consecuencias de largo alcance, “Los desarrolladores son básicamente hombres blancos, lo que provoca un sesgo muy peligroso para las mujeres de hoy y más aún para las del mañana”, subraya.

En este punto, el manifiesto no se limita a pedir inclusión simbólica, sino que plantea una exigencia de justicia: si los sistemas tecnológicos que median en la vida laboral y social se diseñan desde una mirada homogénea, el resultado, según ITD, puede ser un patrón de discriminación reforzado y naturalizado, especialmente en ámbitos como el acceso al empleo o la evaluación de perfiles.

Brecha “de dignidad” y compromisos

El documento formula una de sus afirmaciones en términos éticos: “Es tarea de toda la sociedad, con sus instituciones, facilitar los recursos para que las mujeres podamos reducir la brecha digital de género, que no es solo técnica: es una brecha de dignidad”.

“Cuando la tecnología se convierte en un filtro que decide quién accede a un trabajo o quién queda fuera, la desigualdad adopta nuevas formas, más sofisticadas, pero igualmente injustas”, denuncia.

ITD apunta, finalmente, cinco compromisos: que “el trabajo digno es un derecho inalienable y una expresión concreta del amor cristiano”, que “la tecnología debe estar al servicio de la vida y de la igualdad”, que es “urgente transformar las estructuras laborales injustas que afectan a las mujeres”, que “la participación de todas y todos” es imprescindible, y que “la Iglesia debe seguir encarnada en el mundo del trabajo”.

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