El cambio horario y la gestión del tiempo puede elevar los riesgos laborales

La implantación del horario de verano, como cada año, vuelve a abrir la polémica sobre la idoneidad del cambio y la necesidad de ajustar la gestión del tiempo a las necesidades humanas y la vida social.
Tanto la investigación en cronobiología como los análisis sindicales coinciden en advertir que adelantar el reloj desestabiliza los ritmos biológicos y aumenta la fatiga en la población trabajadora.
Marta Junqué, codirectora de Time Use Initiative (TUI), recuerda que el cambio de hora “desestabiliza por completo los ritmos circadianos”, afectando sueño, metabolismo y sistema inmunológico, especialmente en niños, mayores y personas vulnerables.
La evidencia científica —explica— demuestra que no existe el ahorro energético que originó la medida y que el impacto sobre la salud es mayor en países como España, cuyo huso horario no coincide con su posición geográfica.
Este desfase provoca horarios tardíos, déficit estructural de sueño y peor rendimiento laboral y escolar.
Desde otros planteamientos, como hace la Unión Sindical Obrera (USO), añaden la aparición de un síndrome difuso, que todavía no cuenta con total respaldo científico, como es la “astenia primaveral”, pero que podría tener relación con el aumento del cansancio, la irritabilidad y la falta de concentración.
Aunque no es una enfermedad, el sindicato advierte de que actúa como factor de riesgo en los centros de trabajo.
El aumento de luz y temperatura altera la producción de melatonina y cortisol, y el adelanto del reloj “agrava la ruptura de los ritmos circadianos”, incrementando la probabilidad de errores y accidentes, especialmente en tareas de atención continuada, conducción o manejo de maquinaria.
Evaluación de riesgos laborales
La organización de trabajadoras y trabajadores pide a las empresas que actualicen sus evaluaciones de riesgos y adopten medidas preventivas en las semanas posteriores al cambio horario, con especial atención a colectivos sensibles como personas mayores de 55 años, embarazadas o trabajadores con patologías previas.
Reclama además que la fatiga intensa sea considerada un peligro grave e inminente y recuerda que la plantilla tiene derecho a paralizar la actividad si su estado compromete la seguridad propia o ajena.
El sindicato insiste en que el cansancio no puede seguir tratándose como un problema individual: su gestión es una responsabilidad empresarial.
Tanto TUI como USO coinciden en que el problema va más allá de adelantar una hora dos veces al año.
Junqué defiende que España arrastra un desajuste horario estructural que genera jornadas más largas, menos descanso y peores niveles de bienestar.
Propone eliminar el cambio de hora, adoptar permanentemente el horario solar natural e impulsar una racionalización de los tiempos laborales y escolares que permita dormir más, reducir accidentes, mejorar la productividad y avanzar en conciliación.
Mientras el debate sigue bloqueado en la Unión Europea, las organizaciones recuerdan que España podría beneficiarse especialmente de un horario más ajustado al sol y de políticas que tomen en serio el impacto del sueño y la fatiga en la salud pública y la seguridad laboral.
“La fatiga no es pereza. Es un riesgo que debe gestionarse”, resume el sindicato.
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