Cuarto viernes solidario de Cuaresma: “La solidaridad es un modo de hacer historia”

Cuarto viernes solidario de Cuaresma: “La solidaridad es un modo de hacer historia”
FOTO | Audiencia del papa León XIV a los movimientos populares (Octubre, 2025)
Los movimientos populares son “un gran signo de esperanza” y una expresión concreta de la lucha por la dignidad de las personas más empobrecidas. Así lo subraya el material del cuarto viernes solidario de Cuaresma, que se celebra este 20 de marzo, centrado en la reflexión sobre estas realidades colectivas que trabajan por la justicia social

La iniciativa forma parte de los “Cinco viernes solidarios” de Cuaresma, convocados por la Coordinadora de Movimientos de Acción Católica de la diócesis de Segorbe-Castellón, integrada por Acción Católica General (ACG), la Fraternidad Cristiana de Personas con Discapacidad (FRATER) y la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), y propone reconocer el papel transformador de quienes, desde las periferias, se organizan para defender derechos fundamentales.

El documento recuerda que el papa Francisco impulsó los Encuentros Mundiales de Movimientos Populares, integrados por trabajadoras y trabajadores humildes y sin derechos y por militantes que luchan con ellos por el acceso a la tierra, el techo y el trabajo, considerados derechos sagrados y pilares de la Doctrina Social de la Iglesia. Esta tarea ha tenido continuidad en el pontificado del papa León XIV, que ha reiterado la importancia de estos movimientos como actores clave en la construcción de un mundo más justo.

“Sin tierra, techo y trabajo no hay vida digna”

El material recoge testimonios que expresan la fuerza transformadora de estos movimientos. Julieta, activista de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) y participante en el V Encuentro Mundial de Movimientos Populares, afirma: “Sin tierra, sin trabajo y sin techo no hay vida digna. Solo reconociendo nuestras luchas como interdependientes podremos construir una vida verdaderamente justa y habitable para todas” .

En la misma línea, Lupe Sosa, trabajadora ambulante vinculada al movimiento StreetVendor Project en Estados Unidos, subraya que “nuestro compromiso, por humilde que sea, transforma realidades de sufrimiento. No somos invisibles: somos parte de un movimiento mundial que quiere cambiar las cosas”.

Estos testimonios ponen de relieve que la acción colectiva organizada es una vía real de transformación social, especialmente en contextos de precariedad y exclusión.

Hambre y sed de justicia

La reflexión de este cuarto viernes se apoya también en la Palabra de Dios. El texto propone el pasaje de las Bienaventuranzas: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos quedarán saciados” (Mt 5, 6) .

Esta llamada evangélica sitúa la lucha por la justicia no como una opción secundaria, sino como una dimensión esencial de la vida cristiana.

“La democracia se atrofia si no escucha al pueblo”

El documento incorpora también el magisterio del papa León XIV, que en la exhortación apostólica Dilexit te subraya el papel central de los movimientos populares en la transformación de la sociedad.

“La solidaridad (…) es un modo de hacer historia, y eso es lo que hacen los movimientos populares”, afirma el texto. Y advierte con claridad: si no se escucha a estos movimientos, “la democracia se atrofia (…) pierde representatividad, se va desencarnando, porque deja afuera al pueblo en su lucha cotidiana por la dignidad” .

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La advertencia se extiende también a la propia Iglesia, llamada a no desconectarse de estas realidades vivas donde se expresa el clamor de las personas empobrecidas.

Una llamada a implicarse

La propuesta de este cuarto viernes solidario (I, II, III) invita no solo a reconocer la labor de los movimientos populares, sino a implicarse activamente en ellos o en iniciativas similares que trabajen por la justicia social.

El documento plantea una pregunta directa a las comunidades cristianas: ¿participamos en alguna organización que trabaje por un mundo más justo? Y, en caso afirmativo, ¿cómo podemos crecer en ese compromiso? .

Se trata de una llamada a pasar de la reflexión a la acción, reconociendo que la transformación social requiere participación, organización y compromiso sostenido.

Un camino cuaresmal de conversión social

Este cuarto viernes forma parte de un itinerario cuaresmal que invita a mirar de frente diversas realidades de sufrimiento y exclusión.

Tras las reflexiones sobre el cuidado de las personas con enfermedad, el acompañamiento a las personas migrantes y las esclavitudes modernas, el recorrido culminará con una propuesta centrada en reconocer a los pobres como sujetos activos de transformación social.

La iniciativa se completa con un gesto concreto: vivir estos viernes con austeridad, alimentándose con un máximo de cuatro euros, y compartir el ahorro con causas solidarias, como signo de conversión personal y compromiso con los más pobres.

En este contexto, el mensaje de este cuarto viernes es claro: la fe cristiana no puede desligarse de la justicia social, y los movimientos populares son hoy una expresión concreta de esa esperanza que lucha por un mundo más digno para todos.

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