Crece la preocupación por la guerra y el deterioro democrático mientras aflora el temor a no vivir con dignidad

El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) sitúa la salud y la familia como principales preocupaciones y alerta del aumento del miedo a la guerra y a no poder vivir con dignidad. Aunque más de la mitad de la población (54,8%) afirma tener “poco o ningún miedo”, casi la mitad reconoce que sus preocupaciones han aumentado en el último año
El último estudio del CIS sobre temores en la sociedad actual confirma que los más intensos siguen siendo de carácter personal. Perder a un familiar cercano (8,18 sobre 10) y perder la salud (7,85) encabezan claramente la lista, seguidos por la pérdida de la vista y el cáncer.
Este dato indica que, pese al ruido político y mediático, el núcleo del miedo sigue anclado en la fragilidad humana. Especialmente significativo es que jóvenes y mayores, dos generaciones muy distintas, coincidan en este temor, lo que revela una base emocional compartida en la sociedad.
Junto a estos temores, el informe introduce una dimensión relacionada con las condiciones materiales de vida. El miedo a que el trabajo o la pensión no permitan vivir con dignidad alcanza una puntuación de 7,10, mientras que el temor a perder el empleo o no encontrar uno estable se sitúa en 5,76.
Más que el desempleo en sí, emerge así una clara preocupación por la posibilidad de que incluso teniendo trabajo no se garanticen unas condiciones de vida suficientes. Este matiz apunta a una inseguridad estructural vinculada a salarios, vivienda o estabilidad económica, que también se refleja en el temor a no poder pagar una vivienda (6,61).
La guerra y la incertidumbre global irrumpen con fuerza
Sin embargo, el estudio de este organismo público determina los miedos globales han escalado posiciones. El temor a una guerra mundial alcanza una valoración de 8,01, situándose entre los principales temores.
El 78,9% considera posible una guerra con armas nucleares, y un 41,7% cree que podría suponer el fin de la humanidad. Esta percepción muestra hasta qué punto el contexto internacional y sus tensiones geopolíticas está penetrando en el sentir de la vida cotidiana.
Al mismo tiempo, un 67,7% respalda la idea de que unas Fuerzas Armadas fuertes son necesarias para evitar agresiones, lo que apunta a un giro hacia posiciones más securitarias en la opinión pública.
Más conflicto y deterioro democrático
La investigación del CIS también refleja un clima social tensionado. Un abrumador 89,9% cree que aumentan los conflictos sociales (violencia, polarización o enfrentamientos), mientras que el 76,6% considera que la democracia en España ha sufrido un deterioro notable.
Entre quienes perciben ese deterioro, la preocupación es muy elevada: el 82,4% afirma que le inquieta mucho o bastante.
Además, el 77,1% señala a los medios de comunicación como contribuyentes a la sensación de miedo, un dato especialmente relevante porque introduce una crítica directa al papel mediático en la construcción del clima social.
Seguridad con brecha de género y malestar emocional
La percepción de seguridad muestra importantes desigualdades. Aunque el 67,6% se siente seguro caminando de noche en su entorno, la brecha de género es evidente: el 40,2% de los hombres se siente “muy seguro”, frente al 20,3% de las mujeres.
Entre ellas, un 39,6% declara sentirse “poco o nada segura”, una cifra claramente superior a la de los hombres. También los jóvenes presentan mayores niveles de inseguridad, lo que apunta a una vulnerabilidad específica en este grupo.
El estudio revela también un trasfondo emocional relevante. Aunque la mayoría se considera optimista (79,4%), un 48,9% reconoce que sus miedos han aumentado en el último año y un 13,8% afirma que las preocupaciones le han quitado el sueño recientemente.
Además, un dato especialmente significativo: el 86,8% siente que hay factores en su vida que escapan a su control. Esta percepción de impotencia, más que el miedo explícito, parece ser uno de los rasgos definitorios del momento actual.
A ello se suma que el 65,8% considera que el malestar emocional no está suficientemente atendido en España, lo que apunta a una demanda social creciente de cuidado y acompañamiento.
Sociedad de riesgos
Pese a todo, el estudio no dibuja una sociedad paralizada. Ocho de cada diez personas experimentan miedo o angustia “poca o ninguna” vez sin causa concreta, y el 90,1% afirma contar con alguien con quien hablar de sus preocupaciones. Esta combinación de preocupación creciente, pero también redes de apoyo y cierto optimismo refleja una sociedad en tensión.
El estudio permite concluir en que los temores no son solo individuales ni solo estructurales, sino una mezcla de ambos planos. Por un lado, persiste la preocupación por la vida, la salud y los vínculos cercanos. Por otro, crece la inquietud por un contexto global incierto, una democracia percibida como frágil y una sociedad más polarizada. A ello se añade una dimensión material menos visible pero significativa: la inquietud por no poder sostener una vida digna incluso en condiciones de empleo.
En este cruce de dimensiones, emerge una sociedad que percibe cada vez más riesgos (personales, sociales y globales) y que busca cómo afrontarlos sin perder la esperanza.
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Director de Noticias Obreras.
Autor del libro No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo. (Ediciones HOAC, 2019). Coeditor del libro Ahora más que nunca. El compromiso cristiano en el mundo del trabajo. Prólogo del papa Francisco (Ediciones HOAC, 2022)



