Ante la militarización del mundo, Justicia y Paz llama a la noviolencia activa

Ante la militarización del mundo, Justicia y Paz llama a la noviolencia activa
Las Jornadas de Justicia y Paz, en las que han participado integrantes de las comisiones diocesanas, especialistas, activistas y representantes de organizaciones sociales, han reafirmado su compromiso con la noviolencia activa del Evangelio como camino para la construcción de “una paz justa y duradera, desarmada y desarmante”, en palabras empleadas por el papa León XIV.

El encuentro, que  contó con la participación del obispo de Orihuela‑Alicante, José Ignacio Munilla, y de Javier Vilanova, obispo acompañante de Justicia y Paz, se ha celebrado en un momento dominado por el incremento de los conflictos armados, el auge del gasto militar, el deterioro de derechos fundamentales en diversas regiones y el debilitamiento de las estructuras multilaterales y del derecho internacional de los derechos humanos.

Esta tendencia, señalaron las personas participantes, evidencia una creciente militarización de las relaciones internacionales que alimenta una lógica de confrontación y miedo.

El genocidio en Gaza, las guerras en Ucrania y Oriente Medio, los conflictos persistentes en Somalia y Sudán, la situación en Myanmar y otras formas de violencia estructural e injusticia dibujan un “ecosistema global de guerra” que penetra en la vida cotidiana de sociedades y familias, generando violencias económicas, sociales, culturales y ecológicas que golpean especialmente a las poblaciones más vulnerables.

La noviolencia activa, una alternativa ética y transformadora

Frente a este panorama, el encuentro subrayó que la historia “no está determinada por la violencia”. La esperanza y el compromiso social se presentaron como motores de transformación, capaces de promover cambios personales y colectivos.

Las jornadas defendieron la noviolencia activa como una respuesta ética y eficaz ante los conflictos: una práctica que “no es pasiva”, sino que busca “resistir al mal sin reproducir su lógica”, afirmar la dignidad humana y transformar estructuras injustas desde la verdad, la justicia, la solidaridad y el amor.

Durante las sesiones se compartieron experiencias de acción noviolenta y se analizaron herramientas como la resistencia civil, la desobediencia civil noviolenta, la mediación y la objeción al gasto militar. Estas prácticas, recordaron, han demostrado histórica y globalmente su capacidad para generar procesos de cambio social.

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El papel de la Iglesia y la colaboración interreligiosa

Las personas participantes insistieron en que la Iglesia está llamada a desempeñar un papel relevante en este terreno. Más allá de las declaraciones, la comunidad cristiana cuenta con una extensa red de parroquias, comunidades e instituciones que pueden convertirse en espacios de paz comprometidos con la educación y la práctica de la noviolencia activa.

También se consideró esencial mantener la colaboración con otras comunidades religiosas y con los movimientos sociales que trabajan por la justicia y los derechos humanos.

Reconocimiento al papel de las mujeres

Finalmente, coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer, Justicia y Paz subrayó la contribución decisiva de las mujeres en la construcción del diálogo, el encuentro y la paz, así como su compromiso histórico en la defensa de los derechos humanos en contextos atravesados por múltiples violencias.

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