Yolanda Díaz activa la “reforma pendiente” para llevar la democracia a las empresas

Yolanda Díaz activa la “reforma pendiente” para llevar la democracia a las empresas
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, ha anunciado que el Gobierno impulsa por primera vez en España una ley para regular la democratización de las empresas en el marco de la mesa de diálogo social

La ministra ha comparecido este lunes tras la intervención de la presidenta de la comisión que ha elaborado el informe de la Comisión Internacional de Expertos y Expertas de Alto Nivel sobre la Democracia en el Trabajo, Isabelle Ferreras, para señalar que la iniciativa —que arrancó hace un año— se apoya en el artículo 129.2 de la Constitución, que insta a los poderes públicos a promover la participación en la empresa y facilitar el acceso de las personas trabajadoras a la propiedad de los medios de producción.

Con este respaldo constitucional, la ministra ha situado la reforma como una tarea pendiente desde la Transición y ha plantado que la democracia española sigue siendo “incompleta” mientras el trabajo permanezca al margen de los espacios de decisión.

Una democracia que se queda en la puerta del trabajo

“La democracia llegó a las instituciones, pero no al trabajo”, afirma Díaz al describir la escena cotidiana de millones de personas que “cada lunes” entran en sus centros de trabajo dejando fuera derechos que sí ejercen en la esfera política.

Para la ministra, esa normalización de la ausencia de participación convierte a la empresa en un espacio donde se ejerce poder sin reglas democráticas equivalentes a las que rigen en las instituciones.

El contraste europeo ocupa un lugar central en su intervención. Díaz ha recordado que 18 de los 27 Estados miembros de la Unión Europea cuentan con fórmulas de participación en la empresa, desde sistemas de cogestión hasta presencia de representantes de las personas trabajadoras en los consejos de administración.

En ese contexto, ha calificado a España como una “anomalía” y ha sostenido que la democratización de la gobernanza empresarial forma parte de los estándares democráticos ya asumidos en el entorno comunitario.

Tres ejes para orientar la futura ley

La ministra ha desgranado los tres ejes que estructuran el informe y que, en su relato, deben orientar la futura ley. El primero es el refuerzo de los comités de empresa para que la participación no sea tardía ni meramente formal. “Hoy, en muchos casos, la plantilla se entera por la prensa” de decisiones como la automatización o la reorganización productiva, ha señalado, defendiendo mecanismos de consulta temprana, mediación obligatoria ante discrepancias y mayor capacidad real de influencia en las decisiones estratégicas.

El segundo eje es la presencia de representantes de las personas trabajadoras en los consejos de administración. Díaz ha insistido en que no se trata de una participación simbólica, sino de “poder real”, comparando este reparto de poder con la lógica ya aplicada en la presencia paritaria de mujeres en los órganos de gobierno corporativo. A su juicio, cuando la plantilla participa en los espacios donde se toman las decisiones, la empresa deja de ser solo un lugar donde se “vende la fuerza de trabajo” y pasa a concebirse como un proyecto compartido.

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El tercer eje se centra en la digitalización y la inteligencia artificial (IA). La ministra ha subrayado que “la IA no es neutra” y que los algoritmos influyen ya en procesos como la contratación, la evaluación del desempeño, la organización de los turnos o la modificación de las condiciones laborales. En ese marco, ha defendido que “la tecnología no puede gobernar el trabajo sin hacerlo de manera democrática”, reclamando transparencia sobre los criterios, variables y objetivos de los sistemas algorítmicos, así como la evaluación de su impacto en las relaciones laborales.

Creación de una mesa de diálogo social

En una segunda intervención, a preguntas de la prensa, Díaz ha concretado el cauce institucional de la reforma y sitúa el proceso en la mesa de diálogo social. “Vamos a la mesa de diálogo social para elaborar la primera ley que regule la democratización de las empresas en España”, afirma, al anunciar que el secretario de Estado de Trabajo se pondrá “en un espacio de tiempo corto” a desarrollar el mandato político presentado.

La ministra ha subrayado que este espacio será presidido por su departamento “por esa concepción democrática de la empresa” y ha presentado la apertura de este debate como un hito comparable a otros procesos inéditos impulsados en legislaturas anteriores. En ese marco, ha defendido la legitimidad de los sindicatos y ha recordado que su representatividad “no se mide por la afiliación, sino democráticamente”.

Díaz también ha reivindicado el papel de la economía social como referencia práctica de gobernanza participativa, recordando que este sector representa más del 10% del PIB y lo ha presentado como una prueba de que la participación no es incompatible con la eficiencia económica. “Democratizar la empresa no es un freno a la productividad, es justamente lo contrario”, ha afirmado, al definir a cooperativas y sociedades laborales como un “laboratorio democrático” del que aprender.

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