Thomás Ubrich, FOESSA: “Hay que exigir a las administraciones que trabajen por la vivienda y por un empleo decente”

El miembro del Comité Técnico de la Fundación de Estudios Sociales y Sociología Aplicada (FOESSA) Thomas Ubrich, abordará la ponencia “Exclusión y Desarrollo Social en Canarias”, este martes 24, de la Escuela de Formación Sociopolítica y Fe Cristiana, en colaboración con Cáritas Diocesana. Será a las 18 h en el Aula Magna de la Fundación Mapfre y se puede seguir por internet. Para el también sociólogo, “la sociedad civil no debe mirar hacia otro lado, sino poner la mirada, poner el foco y escuchar y acompañar a las personas que más sufren”.
¿Cuáles son las ideas centrales de su ponencia Exclusión y Desarrollo Social en Canarias?
El informe fue sobre exclusión y desarrollo social en España, pero también en Canarias. Describe un proceso profundo y persistente de fragmentación social. Hemos pasado por dos décadas de diferentes crisis económica, sanitaria, de inflación, también residencial, que ha mostrado que, a pesar de la recuperación, no se ha logrado cerrar las brechas abiertas. Y vemos cómo hay una parte muy importante de la sociedad canaria que sufre procesos de exclusión social que, a pesar de haber reducido, mantenemos unos niveles muy altos, de los más altos del Estado español.
¿Cómo se ha hecho ese Informe de Foessa de Cáritas Española?
El informe se basa en diferentes fuentes. Una importante es la encuesta sobre integración y necesidades sociales que ha sido realizado tanto en las Islas Canarias como en el conjunto del Estado, llegando a más de 600 hogares. Son conversaciones muy largas, en profundidad, a veces más de una hora, una hora y media, preguntando por todas las condiciones reales de vida de las personas, sus dificultades, sus vínculos sociales, y eso nos permite tener una mirada muy amplia de la sociedad canaria. Es un esfuerzo colectivo también con el apoyo de la Academia, con el apoyo de muchas personas que han participado en este informe.
¿Qué es lo más que destaca de dicho Informe?
Más de 560 mil personas viven en proceso de exclusión social en las Islas Canarias, a pesar del crecimiento económico. Es verdad que en los últimos años se han reducido las tasas de pobreza, se han reducido las tasas de exclusión social, pero persiste de forma estructural esta situación para más de medio millón de personas. Eso se debe a dos principales motores. Por un lado, una de cada tres personas sufre rasgo de exclusión residencial, accede a una vivienda inadecuada o vive en una vivienda que considera como inestable, insegura y, por otro lado, el trabajo no es capaz por sí solo de proteger de forma suficiente a una población que se ve expulsada de una vivienda adecuada. Y estas dos cuestiones están marcando fuertemente los procesos de exclusión social en Canarias.
Los sueldos no están llegando para cubrir todas las necesidades de la población
y esto, en gran parte, se debe a unos gastos de vivienda
muy por encima de lo que las personas se pueden permitir
¿A qué se debe que haya una pobreza estructural en las islas?
A pesar de la mejoría en el nivel de renta del conjunto de la población, es verdad que ha mejorado en los últimos años; por lo tanto, las tasas de pobreza económica se han reducido, pero hay elementos que se mantienen como estables y persistentes. Hay una parte de la población canaria que ha normalizado de alguna manera, o hemos normalizado, su precariedad laboral a pesar de los números verdes en muchos aspectos, pero no todos. Los sueldos no están llegando para cubrir todas las necesidades de la población y esto, en gran parte, se debe a unos gastos de vivienda muy por encima de lo que las personas se pueden permitir.
¿Por qué Canarias es una de las comunidades de España donde hay más desigualdad social?
Se debe, por ejemplo, a cómo el sistema productivo canario, como el de otras regiones de España, está ofreciendo un tipo de empleo que muchas veces es insuficiente, temporal, inestable, que hace que muchas personas entren y salgan de forma intermitente al mercado laboral y no genere la posibilidad de tener una capacidad de ahorro, una capacidad económica suficiente para estabilizarse en la vida. Si a eso, de nuevo, le sumamos la cuestión de la vivienda, el encarecimiento constante en los últimos años hace que una parte de la población cuente con una situación estable y, del otro lado, personas a las que les cuesta vivir en situación adecuada y digna.
¿Cómo se puede paliar la situación de alto riesgo de pobreza y exclusión social?
La respuesta no es sencilla, hablamos de un problema muy complejo. La exclusión social tiene muchas aristas, muchas dimensiones. Por ejemplo, si miramos a qué colectivos, qué personas son las más afectadas por la exclusión, hablamos de infancia. Uno de cada tres niños vive en situación de exclusión social. Los hogares encabezados por mujeres, por el peso de la crianza, y la mitad de las personas de nacionalidad extranjera también se enfrentan a mayor riesgo de exclusión.
Ahí necesitamos políticas que respondan a proteger mejor a la familia, proteger mejor a la infancia y permitir una integración real a las personas de nacionalidad extranjera. Y no solo a través del empleo, que es fundamental, sino también con políticas de protección social suficientes, una vivienda adecuada que permita también trabajar otros aspectos, tal vez menos urgentes pero necesarios, que es de convivencia, que es de cómo pensar una sociedad conjunta.
¿Y qué puede hacer la sociedad?
Muchas de las políticas que comento tienen que ver con lo que la administración tiene que hacer, pero el conjunto de la sociedad también tiene mucho que hacer para permitir la integración de todos. La sociedad civil no debe mirar hacia otro lado, sino poner la mirada, poner el foco y escuchar y acompañar a las personas que más sufren. Hablamos de situaciones cronificadas, estructurales. Lo hemos dicho, son personas que, cuanto más pasa el tiempo, tienen más sensación de desasosiego y de sentimiento de asfixia, y necesitan de una mirada, necesita de una respuesta común.
Hay que recuperar nuestra interdependencia y tratar de solucionarlo desde lo colectivo y no desde un “sálvese quien pueda”, cada uno por su cuenta con lo poco que tiene. Tenemos también que pedir y exigir a las administraciones que trabajen más por la vivienda, por un empleo decente y desde otros elementos que generen redes de apoyo, generen una respuesta colectiva.
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Periodista y militante de la HOAC de Canarias



