Redes y organizaciones eclesiales piden al papa León XIV escuchar a las víctimas de la minería en América Latina

Redes y organizaciones eclesiales piden al papa León XIV escuchar a las víctimas de la minería en América Latina
Una amplia representación de redes eclesiales y organizaciones de inspiración cristiana ha hecho pública una carta en la que expresa su “dolor y preocupación” por el encuentro mantenido entre el papa León XIV y un grupo de empresarios del sector energético y de minerales críticos que operan en América Latina y el Caribe.

El texto, titulado Por una Iglesia Samaritana que escucha los gritos de los pobres y de la tierra, reclama que la Iglesia priorice la escucha directa de las comunidades afectadas por el extractivismo y de las víctimas de la violencia asociada a la minería.

La carta sitúa su denuncia en una fecha cargada de memoria: el 25 de enero, cuando se cumplieron siete años del colapso de la presa de relaves de la minera Vale en Brumadinho (Brasil), que provocó la muerte de 272 personas.

Aquel “crimen socioambiental”, recuerdan los firmantes, evidenció “las consecuencias del extractivismo minero depredador que arrasa comunidades y territorios en su único fin de convertir los bienes comunes en dinero”.

Según relatan, el encuentro con el pontífice fue conocido a través de Vatican News y organizado por la Pontificia Comisión para América Latina, con el objetivo de “identificar amenazas y oportunidades para el sector” y “discernir acciones futuras” en consonancia con el mensaje de la Iglesia.

Sin embargo, los agentes pastorales que firman la carta advierten que las empresas mineras buscan “cooptar y utilizar a los líderes religiosos para limpiar su imagen y ganar aprobación social”, especialmente en territorios donde existe una creciente resistencia comunitaria a sus operaciones.

“No a la neutralidad” ante los conflictos mineros

El texto subraya que el diálogo solo es auténtico si se escucha a “todos los actores involucrados” y si la Iglesia actúa desde la “opción preferencial por las víctimas y los pobres”. En ese marco, recuerda a los agentes pastorales “asesinados, perseguidos y criminalizados” por defender a sus comunidades y territorios. Entre ellos, destaca al mártir hondureño Juan López, ministro de la palabra de la diócesis de Trujillo, asesinado por oponerse a la minería en su comunidad.

Días antes de su muerte, López advertía: “Las empresas cooptan dirigentes que por menos de treinta monedas ponen su vida al servicio de los grandes intereses empresariales, activan junto a las empresas toda la artillería mediática y condenan a comunidades que se resisten a ceder, bajo el discurso de ‘oponerse al desarrollo’”.

La carta retoma, además, pronunciamientos previos de redes como Red Iglesias y Minería y la Red Eclesial Mesoamericana (REMAM), que ya habían alertado sobre el aumento de la violencia y la criminalización contra comunidades críticas con la minería en América Latina.

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En ese sentido, recuerdan una “Carta Abierta a los Obispos y Pastores de América Latina” de 2016, en la que se afirmaba que las comunidades esperan que la Iglesia no mantenga posiciones “neutrales” frente a estos conflictos, sino que “asuma su clamor y se posicione a su lado y al lado de la Creación”.

Encuentro con los obispos y llamada a la “Casa Común”

Los firmantes evocan también el encuentro celebrado en 2024 en Panamá entre cerca de veinte obispos de regiones afectadas por la minería, que culminó en la publicación, junto al CELAM, de las Orientaciones Pastorales de las Iglesias Católicas frente a la Minería. Ese documento invitaba a pastores y líderes religiosos a “escuchar los gritos de la madre Tierra y de los mártires de las comunidades afectadas por el extractivismo”.

En su parte final, la carta pide expresamente que el papa León XIV se reúna con las víctimas de la minería y dedique “un tiempo real y significativo” a escuchar sus “sueños, visiones y proyectos”, así como a los líderes religiosos que las acompañan en procesos de resistencia no violenta. El texto enlaza este llamamiento con la encíclica Laudato si’, al recordar la urgencia de “proteger y cuidar la Casa Común” y de no aceptar “falsas soluciones” ante los desafíos energéticos y climáticos actuales.

La carta está firmada por una amplia representación de redes y organizaciones, entre ellas Red Iglesias y Minería (RIM), la Comisión Brasileña Justicia y Paz, la Red Eclesial Panamazónica (REPAM), la Red Eclesial Gran Chaco y Acuífero Guaraní (RECHAG), Pax Christi Internacional y las comisiones de Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JPIC) de la Unión de Superiores Generales y la Unión Internacional de Superioras Generales.

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