Pisar los asentamientos nos llama a la fraternidad ante el clamor

Desde el pasado mes de septiembre, los departamentos de Migraciones y Pastoral del Trabajo de la Conferencia Episcopal Española (CEE) venimos planificando mantener un encuentro con trabajadores migrantes y entidades eclesiales y sociales que acompañan esta realidad.
Son varios los objetivos que nos marcamos con este encuentro:
- Profundizar en la precariedad laboral y vital en la que se encuentran muchas personas migrantes.
- Ayudar a visibilizar esta realidad.
- Conocer el trabajo que desde la Iglesia y otras entidades sociales se realiza en el acompañamiento de las personas migrantes.
- Marcar líneas de trabajo conjunto a desarrollar ambas pastorales para mejorar el acompañamiento de las personas migrantes trabajadoras.
Contactamos con la diócesis de Almería, que acogió con ilusión nuestra propuesta, concretando el 13 y 14 de febrero para realizar este encuentro en el que hemos estado acompañados por Antonio Gómez Cantero, obispo de Almería, y Abilio Martínez Varea, obispo de Ciudad Real y responsable de la Pastoral del Trabajo de la CEE.
Previo a este encuentro, recibíamos con ilusión y esperanza la noticia de que se había aprobado por el Gobierno de España la regularización de las personas migrantes que, con anterioridad a diciembre de 2025, residían en el territorio español. Esta noticia contrastaba con otra del jueves 12 de febrero. Camino de Almería, nos enteramos de que unas 70 personas habían sido desalojadas, sin alternativa habitacional, de un asentamiento chabolista y un chalet cercano ocupado en San Isidro, en Níjar.
El viernes 13 de febrero, tuvimos un primer encuentro con entidades sociales y eclesiales que acompañan a las personas migrantes en Almería. Fue sorprendente la respuesta a esta convocatoria: Cáritas, HOAC, NOESSO, CONFER, Mercedarias, SJM Jesuitas, Adoratrices, Almería Acoge, Almería Tierra Abierta, SOC, CCOO, CEPAIM, Hijas de Jesús, Misioneras de Cristo Jesús, Hnos. de la Cruz Blanca, y así, hasta algo más de 20 entidades.
Es de admirar el trabajo que desde estas entidades se está realizando y cómo se está dando respuesta a los cuatro verbos con los que el papa Francisco nos invitaba a acompañar a estas personas: “acoger, proteger, promover e integrar”. No obstante, también hemos constatado, con mucho dolor, cómo a muchos creyentes nos cuesta acoger a nuestros hermanos migrantes: nos aprovechamos de su vulnerabilidad, las explotamos o no las tratamos con la dignidad que se merecen como seres humanos e hijos de Dios.
El diálogo nos ayudó a concretar los problemas más acuciantes a resolver: acceder a un trabajo digno por falta de regularización, la obtención del empadronamiento y una vivienda digna.
Con este encuentro hemos querido dar un impulso
a esta colaboración y buscar nuevas líneas
de trabajo que orienten nuestro actuar
en un futuro cercano
De este encuentro también se desprendió la necesidad de una coordinación de estas entidades para poder dar una mejor respuesta a las necesidades y situaciones con las que se encuentran las personas migrantes que llegan a la provincia de Almería.
A la Iglesia de Almería, y especialmente a los departamentos de Migraciones y Pastoral del Trabajo, nos pidieron que fuéramos voz de las personas migrantes, posibilitando que sean oídos y que fuéramos voz profética ante la realidad que viven.

Comimos en la Casa Arrupe, en Níjar, donde fuimos acogidos por los jesuitas y compartimos mesa con trabajadores del Servicio Jesuita a Migrantes y personas migrantes. Aprovechamos para conocer los proyectos que están desarrollando en el SJM. Tras la comida, desde la terraza de la Casa Arrupe, pudimos contemplar el conocido como “mar de plástico” y, más tarde, nos acompañaron a visitar el asentamiento de Atochares, donde viven cerca de 600 personas en chabolas hechas de desechos de los invernaderos y de derribo de obras.
El rostro de las personas que malviven en este asentamiento se iluminaba cuando alguno de los jesuitas que nos acompañaban se dirigía a ellos por su nombre y, tras presentarnos, les preguntaban por el trabajo, su salud o cualquier otro tema relacionado con sus vidas o las familias que dejaron en su país de origen.
Por la tarde nos encontramos en el seminario de Almería con personas trabajadoras migrantes, principalmente de África y Latinoamérica, cristianas y musulmanas. Compartieron con nosotros sus testimonios. Nos relataron por qué salieron de su país, cómo llegaron a España y cómo ha sido su búsqueda de estabilidad en nuestro país. Nos llamó la atención que, a pesar de las situaciones por las que han pasado o siguen viviendo, situaciones de maltrato, explotación, dificultades para acceder a la vivienda, etc., se sienten agradecidos por llegar a España y encontrarse con la oportunidad de construir un futuro, agradecidos también a la Iglesia que les está ayudando a superar los múltiples problemas con los que se van encontrando.
Con ellos compartimos el esfuerzo que están haciendo con su trabajo para que nuestro país prospere económicamente y su testimonio de esfuerzo y esperanza, que nos ayuda a renovar nuestra humanidad.
Finalmente, el sábado día 14 de febrero, Pastoral del Trabajo y de Migraciones nos encontramos en la Casa de Ejercicios de Aguadulce, donde valoramos muy positivamente esta experiencia. Coincidimos en la necesidad de reposar todo lo que hemos vivido en estos encuentros y en la necesidad de dar una mejor respuesta a lo que nos demandan las situaciones en las que viven muchos hermanos migrantes.
El próximo 16 de mayo tendrá lugar la Jornada Diocesana de Migraciones, en la que, según anunció el director del Secretariado de Migraciones de la diócesis, se abordará cómo trabajar conjuntamente algunos de los temas más acuciantes que viven estas personas y resaltados en este encuentro, tales como el empadronamiento, la vivienda y el trabajo digno.

También han visto la necesidad de reforzar la coordinación entre las entidades eclesiales y de estas con las entidades sociales para dar una respuesta integral a las situaciones en las que se encuentran las personas migrantes a su llegada y en el proceso de integración en la sociedad almeriense. Antonio Gómez Cantero, obispo de Almería, propuso crear la Mesa de Migración y Trabajo.
Desde los departamentos de Migración y Pastoral del Trabajo vemos la conveniencia de hacer llegar esta experiencia a todas las diócesis y, en su momento, valoraremos la posibilidad de hacer un encuentro entre distintas diócesis que viven especialmente esta realidad.
Este camino de aunar esfuerzos para un mejor acompañamiento de las personas migrantes es una realidad consolidada en muchas diócesis del territorio español. Con este encuentro hemos querido dar un impulso a esta colaboración y buscar nuevas líneas de trabajo que orienten nuestro actuar en un futuro cercano.
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Fernando Redondo Pavón es director del Departamento de Migraciones y Antonio Javier Aranda López es director del Departamento de Pastoral del Trabajo de la Conferencia Episcopal Española.



