Los sindicatos se oponen a incentivar la reducción de las bajas laborales porque “coacciona” el criterio médico

Las organizaciones sindicales han mostrado su rechazo a la idea de la Generalitat de aumentar el presupuesto de aquellos centros de atención primaria que reduzcan los días de baja laboral, por introducir un incentivo perverso que va en contra de la salud de las personas trabajadoras.
La medida, impulsada por la Generalitat, condiciona el 5% del presupuesto de los centros a disminuir las bajas derivadas de trastornos musculoesqueléticos y problemas de salud mental, un planteamiento que el sindicato rechaza al basarse en objetivos estrictamente cuantitativos.
La organización sindical sostiene que este sistema no incorpora criterios de calidad ni de recuperación efectiva, ya que fija metas numéricas sin asegurar que los pacientes estén realmente en condiciones de recibir el alta.
Las secretarías confederales de Salud Laboral y Medio Ambiente y de Protección Social y Políticas Públicas subrayan que los periodos de incapacidad temporal deben ajustarse a las necesidades de salud de cada persona, “ni un día más ni un día menos”, y alertan de que introducir presiones para acortar estos tiempos puede resultar perjudicial para los trabajadores y para el propio sistema sanitario.
CCOO advierte además de que vincular la financiación de los centros a la reducción de días de baja “pervierte el objetivo” del sistema público de salud, cuyo propósito central es garantizar el bienestar de la ciudadanía, no responder a condicionantes económicos.
A juicio del sindicato, los incentivos basados en cifras “aparentemente neutrales” pueden conducir a un deterioro de la calidad del servicio, tanto en atención primaria como en la protección que ofrece la Seguridad Social.
En lugar de penalizaciones, la organización defiende que la vía adecuada para disminuir la duración de las incapacidades pasa por reforzar la sanidad pública con más recursos y mayor inversión.
La organización de trabajadores critica que la iniciativa “señala a los trabajadores”, asume el relato de la patronal sobre el absentismo y aparta el foco del que entiende que es el problema real, que son la falta de recursos y las listas de espera.
“El 52% de las bajas no duran más de 3 días. Es necesario acabar con la campaña mediática que han puesto en marcha las patronales y que ha comprado la Conselleria de Salud. El 90% de las empresas en Catalunya no tiene una evaluación de riesgos psicosociales hecha, y eso es lo que nos debería preocupar”, asegura la organización catalana.
El sindicato considera que el modelo es “regresivo”, porque premia a los centros con mejores condiciones de partida en lugar de reforzar a aquellos que afrontan situaciones más complejas o barrios con indicadores de salud más deteriorados.
Atender a la patronal y desoír a los sindicatos
UGT reprocha asimismo a la consellera de Salud que no haya contado con la representación de los trabajadores en el proceso de diseño de la medida y que, en cambio, sí haya dialogado con la patronal.
Desde el ámbito estrictamente médico también se han alzado voces críticas. El secretario general de Metges de Catalunya, Xavier Lleonart, ha lamentado que la consellera de Salud hable únicamente en términos de “eficacia, productividad y coste‑beneficio”, sin poner el énfasis en la calidad asistencial, los cuidados o el acompañamiento.
A su juicio, la medida “le va que ni pintada” a una gestión que prioriza el rendimiento económico por encima de la práctica clínica centrada en el paciente.
Por su parte, el Departament de Salut defiende que no se trata de presionar a médicos ni enfermeras para dar altas prematuras, sino de adecuar la duración de las bajas a la “realidad clínica” y evitar que se alarguen innecesariamente por problemas organizativos, retrasos en pruebas o dificultades de acceso a especialistas.
La Generalitat enmarca la medida en el convenio con el Instituto Nacional de la Seguridad Social para el periodo 2025‑2028, que prevé mecanismos de seguimiento para detectar bajas que se extienden más de lo esperable e implementar apoyos adicionales.
Además, Salut sostiene que los recursos adicionales obtenidos por los centros se destinan exclusivamente a fortalecer los equipos y mejorar los procesos asistenciales.
No obstante, para CCOO este tipo de políticas no aborda la raíz del problema: la falta de inversión sostenida en sanidad pública, la presión estructural sobre la atención primaria y la elevada carga de patologías derivadas de malas condiciones de trabajo.
El sindicato insiste en que la salud —especialmente la mental y la musculoesquelética, hoy las que más días de baja acumulan— solo mejorará si se fortalecen los servicios públicos, se refuerzan los dispositivos de prevención en las empresas y se dota a los centros de los recursos necesarios para garantizar una atención de calidad.
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Redactor jefe de Noticias Obreras



