El Vaticano urge a “dejar de gestionar la guerra” y retomar la construcción de la paz en Ucrania

Un editorial del medio de comunicación oficial de la Santa Sede reclama el fin inmediato de las hostilidades cuando se cumplen cuatro años de la invasión rusa y advierte del peligro de normalizar la destrucción, el rearme y la lógica de la fuerza
Cuatro años después del inicio de la invasión rusa de Ucrania, el Vaticano ha vuelto a alzar la voz con claridad para reclamar un cambio de rumbo: abandonar la gestión prolongada del conflicto y retomar con decisión la construcción de la paz. Así lo expresa el editorial publicado por Vatican News, firmado por su subdirector editorial, Massimiliano Menichetti, que describe un escenario marcado por “destrucción, miedo y resistencia” y por la incapacidad de la comunidad internacional para detener la guerra.
El texto dibuja una realidad persistente de devastación: ciudades vacías, familias rotas, miles de muertos y refugiados, hambre, frío y sufrimiento. “No es posible acostumbrarse a la guerra, a ninguna guerra”, advierte el editorial, denunciando el riesgo de que la violencia prolongada convierta “lo inaceptable en costumbre”. Cuatro años después, las armas siguen imponiéndose a la mediación y los intentos diplomáticos han logrado escasos resultados.
En este contexto, el papa León XIV ha reiterado con fuerza su llamamiento al fin inmediato de las hostilidades. El editorial recoge sus palabras: “¡Cuántas víctimas, cuántas vidas y familias destrozadas! ¡Cuánta destrucción! ¡Cuánto sufrimiento indecible!”. La insistencia del pontífice se sitúa en continuidad con la posición sostenida de la Santa Sede desde el inicio del conflicto: la guerra no puede aceptarse como solución.
Europa ante su propia fragilidad
El editorial introduce una crítica explícita a la creciente apuesta por el rearme en Europa y en otros contextos internacionales. “La guerra no se puede ni se debe aceptar: hay que detenerla, las armas deben callar”, afirma el texto, que considera el rearme “un camino muy peligroso” y no la única respuesta posible. Frente a esa lógica, insiste en que “la paz no se consigue con la fuerza: se construye, se protege”.
El camino propuesto es el de la diplomacia, el diálogo, el respeto mutuo y el multilateralismo. Según el análisis del Vaticano, la política, cuando está orientada al bien común, debe situar en el centro a la persona y la convivencia, no al poder ni a la confrontación. Sin embargo, el editorial constata también la “fragilidad” de la política contemporánea, tanto en Europa como a escala global.
La reflexión también aborda la situación del continente europeo, cuya debilidad queda expuesta por la guerra. El texto recuerda el ideal de unidad y solidaridad de los padres fundadores (citando a Robert Schuman, Alcide De Gasperi y Konrad Adenauer) y lamenta que Europa se haya alejado de aquellos horizontes políticos y humanísticos. La guerra, advierte, ha reavivado incluso el espectro nuclear y el riesgo de una destrucción global.
Desde la perspectiva de la Iglesia universal, el futuro pasa por recuperar las raíces de fraternidad, acogida y subsidiariedad, así como por reconocer el fundamento humanista y cristiano que inspiró el proyecto europeo. Solo así podrá construirse una salida que no humille al enemigo, sino que lo convierta en interlocutor.
El editorial subraya también el drama humano más profundo del conflicto: toda una generación de niños ucranianos está creciendo entre sirenas, bombas y privaciones. “Cicatrices que no se curarán en poco tiempo”, señala el texto, que advierte de que el proceso de reconstrucción moral y social exigirá décadas.
“Una paz desarmada y desarmante”
La paz, insiste el Vaticano, no es un acontecimiento repentino, sino “un proceso” que exige valentía política y negociaciones, incluso imperfectas. En medio del dolor, sin embargo, el editorial destaca que sigue viva la esperanza, alimentada por miles de personas que trabajan por la ayuda mutua y la unidad.
El editorial retoma una expresión recurrente del papa León XIV para definir el horizonte deseado: construir “una paz desarmada y desarmante”. Ello implica no solo silenciar las armas físicas, sino también “erradicar las armas interiores”, disolver el odio y la desconfianza, y reconstruir la relación entre los pueblos.
“La esperanza es que este cuarto aniversario marque el año en que la comunidad internacional deje de gestionar la guerra y vuelva a construir la paz”, concluye el texto, apelando a la memoria, la confianza y la convivencia como bases de un futuro distinto.
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Director de Noticias Obreras.
Autor del libro No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo. (Ediciones HOAC, 2019). Coeditor del libro Ahora más que nunca. El compromiso cristiano en el mundo del trabajo. Prólogo del papa Francisco (Ediciones HOAC, 2022)



