El año nuevo como camino

Ahondando un poco más en esa especie de tiranía de los objetivos y propósitos que marcan nuestros primeros gestos y pasos de cada nuevo año, me gustaría insistir en cómo la obsesión por marcar objetivos nos desliza, casi sin darnos cuenta, hacia varios peligros.
Los «buenos» propósitos y deseos, a primera vista, pueden sonar inspiradores. Sin embargo, esconden un juicio tan implacable como injusto: la visión de lo que soy y la versión que muestro ahora no es suficiente.
El yo se convierte en un proyecto interminable de reforma. Vivimos como si fuéramos una casa en obras permanentes: siempre hay una habitación por mejorar, una pared por tirar o un mueble por redecorar. La cuestión es que, en este estado, rara vez se disfruta de estar en casa. Nunca es momento de sentarse en el salón del propio ser y decir: «Así, tal como estoy, también soy casa habitable, merezco descanso».
Contenido exclusivo para personas y entidades que apoyan y cuidan nuestro trabajo mediante su suscripción a Noticias Obreras.
Si ya eres suscriptora o suscriptor, introduce tus datos para seguir leyendo. ¿No los recuerdas? Haz clic aquí.
¿Aún no formas parte de este proyecto de comunicación comprometida? Suscríbete aquí y acompáñanos. ¿Quieres hacer regalar una suscripción? Haz clic aquí
Apoya y cuida Noticias Obreras Tu aportación hace posible un periodismo comprometido con la dignidad del trabajo, la justicia social y la esperanza. Suma tu donación y ayúdanos a seguir construyendo, día a día, esta mirada

Maestro. Formador. Escritor
Autor de “Dos minutos”



