Parolin comprende a quienes piden que el Vaticano no participe en la “Junta de la Paz” en Gaza, pero “pide tiempo para pensar”

Parolin comprende a quienes piden que el Vaticano no participe en la “Junta de la Paz” en Gaza, pero “pide tiempo para pensar”
El secretario de Estado del Vaticano, cardenal Pietro Parolin, ha reaccionado a la carta abierta enviada por la Red de Sacerdotes contra el Genocidio, que pedía a la Santa Sede no participar en la Junta de Paz organizada por Donald Trump para la reconstrucción de Gaza. Reconoce que hay aspectos críticos a considerar, aunque pide tiempo para pensar.

La Red Internacional de Sacerdotes contra el Genocidio, en su sección española, había dirigido una carta abierta al cardenal Pietro Parolin, en la que pedían a la Santa Sede “rechace abiertamente la invitación a unirse a la llamada ‘Junta de la Paz’”.

El secretario de Estado Vaticano, organismo clave en el gobierno de la curia romana que entre otras cuestiones realiza funciones equivalentes a las de un ministro de Exteriores, había ratificado ante la prensa que el Papa había recibido también la invitación de Trump a incorporarse al organismo creado para administrar Gaza.

“Estamos viendo qué hacer, lo estamos estudiando, creo que es una cuestión que requiere un poco de tiempo para ser considerada y para dar una respuesta”, respondió, entonces, aunque adelantó que la Santa Sede no participaría desde el punto de vista económico.

Ante estas declaraciones, el grupo de sacerdotes decidió escribir una misiva, con respeto filial y espíritu de fe”, animados por el deseo de contribuir a un discernimiento que “salvaguarde la credibilidad evangélica de la Santa Sede y la esperanza de quienes sufren”.

Aunque reconocían que las palabras de Parolin estuvieron “dictadas por la prudencia diplomática”, advierten de que entre los fieles estas han causado “consternación” y han generado el riesgo de que se interprete que el Vaticano podría estar considerando apoyar la propuesta.

De ahí que los firmantes pidan con “franqueza evangélica” que la Santa Sede se pronuncie de manera clara y “rechace abiertamente la invitación a unirse a la llamada ‘Junta de la Paz’”.

Recuerdan que la paz, desde la perspectiva del Evangelio, no es un concepto genérico ni un reclamo político atractivo por sí mismo, sino que debe nacer de la verdad, la justicia y la escucha de los pobres y oprimidos.

Sin el pueblo de Gaza, “las heridas serán más profundas”

Bajo ese criterio, señalan que el proyecto impulsado por Trump presenta importantes riesgos. Uno de ellos es la exclusión del pueblo palestino: afirman que cualquier proceso que afecte al futuro de Gaza sin su participación decisiva se convertiría en un plan “sobre ellos” y no “con ellos”, lo que, lejos de sanar, podría dejar “heridas aún más profundas”.

Del mismo modo, alertan de que la Santa Sede no debe respaldar esquemas que, directa o indirectamente, debiliten el marco del derecho internacional.

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También expresan su preocupación por la posibilidad de que la reconstrucción sea tratada como un “negocio”, en lugar de asumirla como una “reparación humana y moral debida en justicia”, especialmente cuando las necesidades de la población (viviendas, hospitales, escuelas, libertad, seguridad, trabajo) deberían ser la prioridad.

A este conjunto de objeciones añaden otro elemento: el riesgo de que la participación del Vaticano sea interpretada como una forma de legitimación moral de una iniciativa profundamente controvertida.

Frente a todo ello, los sacerdotes plantean una alternativa: no unirse a la “Junta de la Paz” y reforzar, en cambio, el papel propio de la Santa Sede como voz moral que impulsa el fin de la violencia, la protección de civiles, el acceso humanitario y caminos de reconciliación auténtica.

Proponen hacerlo mediante canales transparentes e inclusivos, en colaboración con organizaciones humanitarias e Iglesias locales, evitando cualquier asociación con la “lógica del poder” o del interés propio.

Una paz que no humilla ni excluye

“Bienaventurados los que trabajan por la paz”. Reivindican, citando palabras del Papa León XIV, una paz “desarmada y desarmante”, una paz que “no humilla ni excluye a nadie”.

Interrogado por periodistas en Roma durante el encuentro «Ética y Economía», organizado por la Universidad LUMSA en colaboración con el Movimiento de Escuelas de Ética y Economía, Parolin insitió en que la Santa Sede aún no ha adoptado una posición definitiva sobre su posible participación.

También aseguró entender la inquietud expresada por los sacerdotes y confirmó que la cuestión está siendo examinada y volvió a referirse a la existencia de «puntos críticos» en la propuesta.

En esta ocasión, ha vuelto a insistir: “ante esta propuesta, había realmente algunos puntos críticos que debían tenerse en cuenta y que luego se habrían considerado con vistas a dar una respuesta. La respuesta aún no se ha dado, pero creo que no se pueden olvidar los aspectos críticos de este plan.

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