León XIV llama a una “paz desarmada y desarmante” que empiece en el corazón y se traduzca en diplomacia, justicia social y derecho internacional

El Papa denuncia la lógica del miedo, el rearme y la economía de la guerra, y apela a una responsabilidad personal y colectiva para construir la paz desde la confianza, el diálogo y el desarme. León XIV propone una senda concreta: creer que la paz es real, custodiarla como un bien ya presente y traducirla en decisiones personales, sociales e internacionales que abran caminos de esperanza compartida
Con motivo de la Jornada Mundial de la Paz, que la Iglesia celebra el 1 de enero de 2026, el papa León XIV ha escrito un mensaje, presentado en la sala Stampa el 18 de diciembre, de fuerte calado ético, espiritual y político con el título La paz esté con todos ustedes: hacia una paz “desarmada y desarmante”. En él, el pontífice rechaza de forma explícita que la paz sea un sueño ingenuo o una mera estrategia de equilibrio de fuerzas y advierte de que no puede sostenerse ni imponerse desde el miedo, la amenaza, el odio o la acumulación de armamento.
Desde una lectura profundamente realista, lejos de los “falsos realismos”, subraya, que normalizan la violencia, León XIV sitúa el origen de la paz en el corazón humano, llamado a ser desarmado de la agresividad, del deseo de dominio y de la instrumentalización de la palabra y del pensamiento. “La paz no es irrelevante ni utópica”, afirma, que “no puede imponerse ni fabricarse”, porque no es solo una cuestión de políticas públicas ni de cálculos estratégicos, sino una responsabilidad que interpela a cada persona y a los pueblos en su conjunto.
Contra la lógica del miedo y la disuasión armada
Uno de los ejes del mensaje es la crítica a la lógica de la disuasión militar, especialmente la nuclear, basada, según expresa el Papa, en relaciones internacionales construidas sobre el miedo y la dominación por la fuerza, y no sobre el derecho, la justicia y la confianza mutua. Frente a esa dinámica, León XIV sostiene que “la paz existe” y posee una fuerza propia. “Tiene el poder suave de iluminar y ampliar nuestra comprensión; resiste y vence a la violencia”, subraya.
El pontífice alerta de que el crecimiento del gasto militar, en una carrera armamentística desmedida, y el debilitamiento de los tratados internacionales minan las bases de una convivencia pacífica y ponen en riesgo décadas de avances multilaterales. En este contexto, reclama reforzar las instituciones internacionales, no deslegitimarlas, y recuperar el valor de la diplomacia, la mediación y el derecho internacional como caminos eficaces para la resolución de conflictos.
Desarme del corazón y desarme integral
León XIV recupera la noción de “desarme integral”, formulada por san Juan XXIII, y la presenta como una tarea que comienza en lo más íntimo de la persona y se proyecta en las estructuras sociales y políticas. “Si queremos realmente la paz debemos afrontar nuestra propia beligerancia interior”, asevera, una afirmación que amplía la responsabilidad más allá de líderes políticos o económicos e incluye a toda la ciudadanía.
En este sentido, el Papa denuncia también las enormes concentraciones de intereses económicos y financieros que empujan a los Estados hacia la preparación y la conducción de guerras, así como el impacto creciente de las nuevas tecnologías y de la inteligencia artificial aplicada al ámbito militar, que agravan la deshumanización de los conflictos y diluyen la responsabilidad ética, según advierte en el texto.
Justicia social, dignidad y desarrollo integral
El mensaje enlaza la paz con la justicia social y la dignidad humana, señalando que las desigualdades estructurales y las injusticias sistémicas alimentan la violencia y el resentimiento. La paz, insiste León XIV, no puede separarse del bien común ni del desarrollo integral de las personas, y exige políticas que prioricen la vida, el cuidado y la cohesión social frente a la lógica del beneficio y la confrontación.
Inspirándose, de nuevo, en san Agustín, el Papa recuerda que aceptar la guerra como inevitable supone traicionar la propia humanidad, llamada profundamente a la paz. “Quien reflexiona sobre estos males sin dolor del alma ha perdido todo sentimiento humano”, destaca.
El mensaje realiza también una apelación directa a quienes ejercen responsabilidades políticas y sociales en contextos marcados por la violencia: “Escuchen el clamor de sus pueblos, que piden paz”. Pero, al mismo tiempo, invita a cada persona a convertirse en artesana de paz, sirviendo la vida y el bien común desde gestos cotidianos de desarme, diálogo y reconciliación.
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Director de Noticias Obreras.
Autor del libro No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo. (Ediciones HOAC, 2019). Coeditor del libro Ahora más que nunca. El compromiso cristiano en el mundo del trabajo. Prólogo del papa Francisco (Ediciones HOAC, 2022)



