León XIV alerta que “la guerra vuelve a estar de moda y el entusiasmo bélico se extiende”

León XIV alerta que “la guerra vuelve a estar de moda y el entusiasmo bélico se extiende”
En su encuentro de inicio de año con el Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede, el papa León XIV ofreció la mirada de la Iglesia al momento internacional, marcado por el retroceso del multilateralismo, la normalización del recurso a la fuerza y una creciente mentalidad de confrontación que, según advirtió, allana el camino hacia nuevos conflictos armados: “la guerra vuelve a estar de moda y el entusiasmo bélico se extiende”

El pontífice situó su intervención en un marco histórico amplio al afirmar que “no estamos, en la conocida expresión del papa Francisco, en una época de cambio sino en un cambio de época”, una constatación que, a su juicio, obliga a revisar los fundamentos del orden internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial.

León XIV advirtió de que “la debilidad del multilateralismo es motivo de especial preocupación a nivel internacional”, señalando que el diálogo y la búsqueda de consensos están siendo desplazados por dinámicas de imposición.

En este sentido, afirmó que “la diplomacia que promueve el diálogo y busca el consenso entre todas las partes está siendo sustituida por una diplomacia basada en la fuerza, ya sea por parte de individuos o de grupos de aliados”. En ese contexto, advirtió que “la guerra vuelve a estar de moda y el entusiasmo bélico se extiende”.

El Papa vinculó esta deriva con la quiebra de principios básicos del derecho internacional al recordar que “se ha roto el principio establecido tras la Segunda Guerra Mundial, que prohibía a los países utilizar la fuerza para violar las fronteras ajenas”, una situación que, advirtió, “compromete gravemente el estado de derecho, que es la base de toda convivencia civil pacífica”.

Conflictos abiertos y raíces humanas de la guerra

Desde este marco general, León XIV se refirió a varios escenarios de tensión internacional. En relación con Ucrania, reiteró la necesidad de avanzar hacia un alto el fuego y un diálogo sincero que permita abrir caminos de paz, subrayando el deber de la comunidad internacional de proteger a la población civil y a los sectores más vulnerables.

Sobre Oriente Próximo, la Santa Sede apuesta por cualquier iniciativa diplomática que busque garantizar a los palestinos de la Franja de Gaza un futuro de paz duradera y justicia en su propia tierra, así como a todo el pueblo palestino y a todo el pueblo israelí. En este sentido, “la solución de dos Estados sigue siendo la perspectiva institucional para satisfacer las legítimas aspiraciones de ambos pueblos”, al tiempo que lamentó el aumento de la violencia en Cisjordania contra la población civil palestina, que tiene derecho a vivir en paz en su propia tierra, según recordó.

El Papa expresó asimismo su preocupación por el incremento de las tensiones en el mar Caribe y a lo largo de la costa pacífica americana, particularmente recordando Venezuela, así como en otras latitudes del mundo, reclamando soluciones políticas pacíficas que prioricen el bien común de los pueblos frente a la defensa de intereses particulares.

El pontífice incorporó además en su discurso una lectura antropológica de los conflictos. León XIV sostuvo que “el orgullo oscurece tanto la realidad misma como nuestra empatía hacia los demás” y subrayó que “no es casualidad que el orgullo esté siempre en la raíz de todos los conflictos”.

También puedes leer —  León XIV pide para Venezuela caminos de justicia y de paz, con respeto a la soberanía, y rechaza la lógica de la fuerza

A esta actitud, añadió, se suma una pérdida de realismo que alimenta la confrontación y favorece una visión distorsionada del mundo marcada por el miedo, creando el caldo de cultivo de nuevas guerras.

Cuestiones antropológicas y sociales

Además, el Papa abordó cuestiones antropológicas y sociales con impacto directo en la agenda internacional. En materia de libertad religiosa, recordó –citando a Benedicto XVI– que se trata de “el primero de todos los derechos humanos, porque expresa la realidad más fundamental de la persona”.

León XIV se detuvo también en la situación de la familia, alertando sobre “la creciente y dolorosa realidad de las familias frágiles, rotas y que sufren”, afectadas por dificultades internas y por “fenómenos inquietantes, como la violencia doméstica”.

En este marco, reiteró el rechazo de la Iglesia a prácticas que, a su juicio, vulneran la dignidad humana desde su origen, situando estas cuestiones en el horizonte de una reflexión más amplia sobre los fundamentos éticos de la convivencia social y política.

Un mensaje al orden internacional

El discurso de León XIV ante el Cuerpo Diplomático traza una línea clara de denuncia el debilitamiento del multilateralismo y la normalización de la fuerza en las relaciones internacionales, al tiempo que apela a una antropología que sitúe la dignidad de la persona, el respeto al derecho internacional y la protección de los más vulnerables como bases imprescindibles de una paz duradera.

Sin referencias explícitas al mundo del trabajo ni a la desigualdad socioeconómica en sentido estricto, el Papa optó por un enfoque centrado en la geopolítica, el derecho internacional y las raíces culturales y morales de los conflictos, marcando desde el inicio de su pontificado el lugar desde el que la Santa Sede quiere intervenir en el escenario global.

Apoya y cuida Noticias Obreras
Tu aportación hace posible un periodismo comprometido con la dignidad del trabajo, la justicia social y la esperanza. Suma tu donación y ayúdanos a seguir construyendo, día a día, esta mirada