León XIV abre el consistorio apelando a la comunión, la unidad y la sinodalidad: “Estoy aquí para escuchar”

León XIV abre el consistorio apelando a la comunión, la unidad y la sinodalidad: “Estoy aquí para escuchar”
FOTO | Vatican Media
El Papa inaugura su primer consistorio extraordinario reivindicando la escucha como clave del gobierno de la Iglesia y subrayando que “solo el amor es creíble”, en un discurso de fuerte calado teológico y pastoral, en continuidad con el Concilio Vaticano II y los pontificados recientes.

“Estoy aquí para escuchar”. Con esta afirmación, el papa León XIV ha abierto este miércoles el primer consistorio extraordinario de su pontificado, marcando desde el inicio un estilo de gobierno basado en la escucha, el discernimiento compartido y la comunión colegial, caminando juntos. El encuentro reúne durante dos días al pontífice y al Colegio Cardenalicio, con la presencia de 170 cardenales de todo el mundo, para reflexionar sobre la misión de la Iglesia, la sinodalidad, la reforma de la Curia y la liturgia.

León XIV situó deliberadamente el consistorio en continuidad con la solemnidad de la Epifanía, celebrada el día anterior, proponiendo este misterio como clave de lectura del momento eclesial. El Papa recordó que la Iglesia está llamada a reflejar una luz que no le pertenece, sino que procede de Cristo.

En este sentido, citó extensamente el inicio de Lumen gentium para subrayar que la Iglesia es “signo e instrumento de la unión con Dios y de la unidad del género humano”, una misión que se vuelve más urgente “en las condiciones de nuestra época”.

Evangelizar por atracción, no por proselitismo

León XIV retomó una intuición compartida por Benedicto XVI y Francisco: la evangelización como atracción, no como conquista. “No es la Iglesia la que atrae, sino Cristo”, afirmó, precisando que la fuerza de esa atracción no es otra que la Charis, el Ágape, el amor de Dios encarnado en Jesucristo. “Solo el amor es creíble, solo el amor es digno de fe”, subrayó, citando a san Pablo: Caritas Christi urget nos. (El amor de Cristo nos apremia)

Desde esta perspectiva, el Papa advirtió de que la misión de la Iglesia no puede apoyarse en estrategias de poder, identidades defensivas o dinámicas autorreferenciales, sino únicamente en la caridad vivida. “Si un cristiano o una comunidad atrae es porque a través de ese ‘canal’ llega la savia vital de la caridad que brota del Corazón del Salvador”, señaló

“La unidad atrae, la división dispersa”

El Papa realizó un llamamiento explícito a la comunión eclesial. “La unidad atrae, la división dispersa”, afirmó León XIV, vinculando la credibilidad misionera de la Iglesia con su capacidad de vivir unida. Esto es, según indicó, una condición para dar testimonio en un mundo atravesado por tensiones, fracturas y conflictos.

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León XIV reconoció del Colegio Cardenalicio la diversidad de procedencias, culturas, trayectorias pastorales y sensibilidades presentes, pero presentó esa pluralidad como una riqueza que debe ser integrada mediante el diálogo y el conocimiento mutuo. El objetivo es “crecer en nuestra comunión para ofrecer un modelo de colegialidad”, dijo.

Escuchar como forma de gobernar

El pontífice insistió en la escucha como rasgo constitutivo del camino sinodal. León XIV recordó la experiencia de las Asambleas del Sínodo de los Obispos de 2023 y 2024 y citó expresamente al papa Francisco para reafirmar que “la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio”.

“El consistorio no está llamado a producir un texto final, sino a mantener una conversación que ayude al Papa en el servicio a la misión de toda la Iglesia”, explicó.

En este sentido, detalló que los trabajos se centrarán en cuatro grandes cuestiones: Evangelii gaudium, Praedicate evangelium, sinodalidad y liturgia, aunque solo dos de ellas son objeto de exposiciones específicas, para favorecer un diálogo más profundo: la sinodalidad y la evangelización y el carácter misionero de la Iglesia a la luz de Evangelii gaudium, según eligieron los cardenales por amplia mayoría.

“También de la forma en que aprendemos a trabajar juntos, con fraternidad y amistad sincera, puede surgir algo nuevo que ponga en juego el presente y el futuro”, concluyó.

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